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Top5 Momentos del año: El delirio de Cancellara en las clásicas del norte (1)

En el deporte y en la vida, para medir la grandeza de un éxito se pueden usar muy diversos parámetros. Hay quien ponderará el momento en el que se logra, el imponerse cuando los nervios atenazan y el resto de los mortales se achican. La calidad de los adversarios también cuenta. Y por supuesto han de ser valorados los riesgos asumidos en el camino hacia el triunfo. Si alzas los brazos el día D, ante gigantes, y sin haber siquiera valorado especular para ahorrar una gota de lo que tenías dentro, chico, has hecho historia.

Fabian Cancellara hizo historia dos veces en apenas siete días. Su gesta es tan excepcional como que solo la comparten otros nueve ciclistas, pero no se puede decir que haya arrastrado a la ruina a las casas de apuestas. Desde que en Harelbeke dejase tirados a Boonen y Flecha, sus adversarios más fuertes en la campaña del adoquín, con una potencia inusitada a un kilómetro de la meta, aparecía más allá de toda duda razonable como el favorito número uno. en los dos Monumentos de piedras. Sin embargo, Boonen también parecía en el mejor momento de su carrera, y Flecha había ganado por primera vez una clásica belga en su nuevo equipo, amén que tampoco era descartable que alguien, como Devolder en las dos ediciones anteriores, se aprovechase del marcaje de los favoritos. No, no aparentaba ser un juego de niños.

Cuando De Ronde empezó a ponerse seria, las cosas pintaban muy bien para el Saxo Bank de Cancellara. Su compañero Matti Breschel se mostraba como el más fuerte en las subidas y Quick-Step no era el rodillo al servicio de Boonen de las últimas temporadas. Ni siquiera del factor Devolder quedaba más que un vago recuerdo. Pero hete aquí que los problemas mecánicos eliminaron al danés que daba a Cancellara la ventaja táctica y la partida se quedó en un mano a mano entre los dos reyes, tablas en el ajedrez, donde no hay un Kapelmuur en el que arreglar cuentas.

En la capilla cientos de locos por el ciclismo esperaban al maillot belga en solitario, y lo vieron… detrás del suizo. Cancellara, sin levantar su enorme trasero del sillín había pasado al frente ante la impotencia de Boonen, que tampoco escatimaba esfuerzos. Golpe moral a 15 kilómetros para la meta, una distancia suficiente para recuperarse y reestablecer el contacto, siempre que no persigas a Don Fabian. Los segundos iban cayendo, inexorables, a favor del suizo, pese a la titánica lucha de Boonen que mereció mayor gloria. Una grandiosa lucha, pero sin tiempo a ser saboreada.

Cancellara Flandes De Ronde Roubaix

Porque una semana después, en el Infierno del Norte, Boonen tenía la oportunidad de redimirse. Y se le vio decidido a ello, entrando como un búfalo desbocado en los tramos de pavés provocando el pánico a su paso. Pero tras uno de estos alardes de fuerza, por la carretera bien asfaltada, Boonen decidió descansar. Se fue a cola de un grupo ya reducido, relajó las piernas mientras, en cabeza, Cancellara enchufaba el motor a reacción, sigilosamente, pero consiguiendo los metros de ventaja que, en su caso, suelen ser sinónimo de victoria. Y es que, cuando abre gas, la máquina de Fabian es inalcanzable, mucho más si los que le persiguen tienen más miedo que vergüenza, pero ese es otro tema a tratar en otra ocasión.

Cuando alcanzó triunfante la meta en el velódromo de Roubaix no aparentaba el esfuerzo que requieren más de 50 kilómetros llanos, aderezados con adoquín, en solitario y poniendo tierra de por medio ante los mejores especialistas del momento. Era más la emoción que le embargaba la que le impedía articular palabra. Sonrió, y tras un momento entrañable con su esposa, se sentó a meditar cual sería su próxima gesta. Porque este animal no se marca objetivos, los consigue. Y el ciclismo se lo agradece.

Alejandro Menéndez

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Cobbles, hills… y lluvia en Flandes

Al abrir la ventana del hotel a las 6 de la mañana todo parece perfecto. Sólo se ven estrellas. Bien. Algo de frío, pero despejado. Así que me pongo un culotte pirata y maillot de manga larga. Voy en coche a Brujas, dónde monto la bici (la rueda delantera, el sillín y el dorsal; el 813).

A las 7 ya amanece en la Plaza del Mercado (Grote Markt) de la ciudad flamenca. Subo la rampa del escenario que al día siquiente servirá a los pros para el control de firmas. A nosotros simplemente nos sellan un papel para saber que vamos completando el recorrido. Me junto con un par de amigos, uno de Orio y otro de Doneztebe, y comenzamos la marcha. Allí cada uno empieza cuando quiere. Sella el papel y sale. Fácil.

Perfil de la carrera de aficionados del sábado

Poco a poco se forman pelotones. Los primeros kms son dirección norte, hacia la costa, a Wenduine. En Flandes siempre hay que ir con mil ojos. Siempre vamos por los carriles bici, que son estrechos y de cemento. Además somos muchos cicloturistas, y no todos dominan bien la bici. Frenazos, curvas cerradas, cruces… estoy deseando llegar al 1º avituallamiento para ir haciendo grupos más pequeños.

Así van pasando los kms. Llegamos a Oostende, también en la costa, donde giramos para volver al interior de Bélgica. En este cambio de sentido, todo cambia. A lo lejos se comienzan a ver nubarrones negros. Son las 8 de la mañana, y aunque frescos, estamos secos… aún. Me pongo a tirar un rato. Me suele gustar estar delante para evitar a algunos patanes. Sobre el km 60 llegamos a Torhout, donde tenemos el 1º avituallamiento. Nos sellan el papel, rellenamos los bidones y cogemos algo de comida.

Aún hay mucha gente, así que en cuanto se forma algún grupito que tira para delante, voy con ellos para estar más agusto. En este momento dejo a mis amigos. Van a un ritmo más suave, y me apetece acabar pronto. Cuando llevamos 2 horas y media, comienza a llover. No llevo chubasquero, pero sí un chaleco que es “un poco antiagua”. Pero no lo suficiente. Desde este momento hasta el final, pararía muy poco de llover. Incluso granizó un rato. En el km 110, el 2º avituallamiento en Desselgem. Esta parada la hago rápida, porque con lluvia te puedes quedar muy frío si paras mucho. Luego cuesta arrancar.

Trás este avituallamiento, comienza lo bueno. Y además con grupitos muy reducidos. Yo me junté aquí con un par de chavales de la zona que iban bastante bien. Hacia el km 120 ya empiezan los muros. No recuerdo bien cuando comienza el pavés, porque hay tantos tramos, y tan repartidos, que ya no me acuerdo si fue antes o después del 1º muro. El 1º muro este año es el Den Ast. Se sube fácil ya que es de asfalto. Después vienen unos cuantos tramos de pavé. Aún se va fuerte y son cortitos, por lo que no cuesta mucho superarlos.

Un par de tramos más de pavé y llego a Oudenaarde. 3º avituallamiento, en el km 150. En este punto tengo que hacer una parada técnica un poco más larga. Se ve que el frío y la lluvia habían hecho estragos en mi interior, jeje. Oudenaarde es el corazón de la Ronde. Aquí está el Museo del Tour de Flandes. Por los alrededores de este pueblo se pasa hasta 4 veces durante la prueba, y el Koppenberg está aquí al lado. Pero para llegar a él aún me queda mucho…

Unos cuantos kms de llano por un carril bici nos lleva a una sucesión de muros, pavé.. esto se endurece. Sin apenas descanso tenemos Kluisberg, de asfalto, Knokteberg, también de asfalto, el Oude Kwaremont (el 1º que se subió), de pavé muy roto, y el Paterberg, uno de los más duros con su pendiente máxima del 20,3%. Por medio, tramos de pavé. Subir se sube, pero cuando el pavé es cuesta abajo… yo comí las 4 pastillas de freno. Al final ya no me frenaba.

El siguiente muro después del Paterberg es el mítico Koppenberg, en el km 180. Aprovecho la aproximación para comer, beber e intentar quedarme sólo para no tener estorbos en la subida. Pero eso es imposible. Los que han hecho los recorridos cortos se han ido juntando, y a estas alturas ya estámos todos juntos. Y somos 19.000 locos… Así que llego a Koppenberg, con mucha gente. 600 mts de subida. Pendiente media del 11,6%. Máxima del 22%. Pavé. Lluvia. Hierba. Mucha gente. Curva a la derecha, comienzo a subir. Pero pronto la rueda de atrás empieza a patinar. No hay tracción. Y además hay que esquivar gente que sube a pie. Conclusión. Pie a tierra. A subir a pie. Por 2º año seguido el Koppenberg me gana. El año pasado se paró uno delante mío y no pude esquivarlo. Este año, directamente, el pavé mojado me ha superado.

Así que poco a poco subo a pie, como casi todos. Veo a mis amigos, que me graban en video. A pie bajo la lluvia. Genial. Por fin arriba, monto en la bici y sigo. Qué le vamos a hacer… ¿a la 3ª será la vencida? Siguiente muro, Steenbeekdries, también de pavé. Pero éste se sube bien, no hay tanta pendiente y aunque a veces la rueda patina, es controlable. Tras éste, una larga zona de pavé te mata. Hacia arriba, hacia abajo, llano… y después, el 4º y último avituallamiento, en el km 193. En este punto hay un atasco importante para sellar el papel, pero es obligatorio y hay que aguantar.

Tras este pequeño calvario, de repente el Taaienberg, también de buen pavé. Y otra zona larga de pavé. A estas alturas el pavé ya no es tan gracioso. Cada vez se pasa más despacio, no sabes cómo apoyar las manos en el manillar… acaba el pavé, asfalto, curva, y otra vez pavé… buffff. Infierno bajo la lluvia. Siguiente muro, Eikenberg, también de pavé “fino”. Y después, más pavé… ¿ésto no se acaba nunca?

El siguiente muro es otro de los grandes. El Molenberg. El año pasado era el primero en pasarse. Este año es el 10º. Pavé más roto. Mucho barro. A medio km del muro, adelanto a un mito. Davide Cassani. Comienzo el muro y veo delante a una chavala de mi pueblo. Cuando voy a saludarla, patino en el barro. Pie a tierra. No puede ser… Pero veo la salvación. Hay una curva 10 mts después, sin barro por fuera. Subo hasta allí a pie. Me vuelve a adelantar Cassani. En la curva, me monto de nuevo y encajo las calas de mala manera. Para arriba. Esta vez sí, ¡¡vamos!! Arriba pillo 1º a la chica del pueblo y le saludo. Y poco después, casi me choco con Cassani, que para para hablar por teléfono y casi me da con el manillar. Ya quedan sólo 50 kms para la meta en Meerbeke. Desde hace tiempo no hay ni pelotones ni grupos ni nada. Cada uno va como puede.

Tras Molenberg vienen Leberg, Berendries y Tenbosse, que no tienen mucha historia. Son de asfalto y la rueda agarra bien a pesar de la lluvia. Y pese al cansancio, la cercanía del Muur y del final hacen que se suban con ganas. Desde Tenbosse, una larga bajada hasta Geraardsbergen, hogar del Muur Kapelmuur. Nosotros no entramos como lo hacen los pros. No tenemos la parte de pavé del centro del pueblo, pero tenemos una cuesta durísima justo antes de comenzar el Muur.

En la aproximación al Muur, pinchazo… ¡¡Mierda!! A unos 15 kms de la meta, el pinchazo. De mala manera cambio la cámara de la rueda (trasera, para más inri). Un amable ciudadano me deja su inflador de los buenos, así que puedo meterle los 8 kilos que le suelo meter. Es muy difícil cambiar una cámara con las manos congeladas. El pinchazo me calentó más para subir con ganas el Muur. Así que arranqué y lo subí cabreado por el pinchazo. Mis amigos me grabaron, me animaron, pero yo iba a lo mío. Ya pasaba de todo. 15 kms a meta a saco. Vencí bien el 20% del Muur y me dirigí al último muro y tramo de pavé de la Ronde: el Bosberg.

Bosberg se sube bien. Es pavé, pero “sólo” tiene el 11% y es ancho. Hay que esquivar algún ciclista y algún que otro coche que los acompaña. Venga, último esfuerzo. Ya arriba, alegría. Todo superado. 11 kms a Meerbeke, todo asfalto y bastante cuesta abajo. Llueve, pero ya da igual. Aquí voy rapidísimo, me junto con un flamenco y vamos a relevos, pasando a todos. Y por fin, al fondo, el Arco Amarillo de Meerbeke. El destino deseado 10 horas antes en la plaza del Mercado de Brujas, cuando aún lucía el sol (es un decir, aún amanecía, pero sin nubes). 258 kms.

Tras pasar bajo el arco, otros 2 kms a Ninove, la zona de duchas. Por fin. Una llamada a mis amigos para que vengan con la ropa y otra a casa para que sepan que ya he acabado. Ya son más de las 5 de la tarde. Todo el día bajo la lluvia, sobre la bici. Pero a gusto. Me ha ganado el Koppenberg, pero ha tenido que usar sus armas más sucias para ello: la lluvia y el barro. Al resto, los he ganado yo, que narices. Una “ducha” y a tomar unas birras en la carpa de Ninove. Por 2º año seguido, La Ronde es mía.

Al día siguiente, carrera de los pros. La vemos en el Muur, en la recta donde Cancellara se deshace de Tommeke. Todos tristes, bueno, casi todos. Y después, ya volviendo a casa, parada técnica en el Foret d’Arenberg. Otro lugar mítico. Esta vez no saco la bici del coche puesto que está desmontada. Pero allí se respira historia, y se respira venganza. La venganza que Boonen tendrá preparada para Cancellara el próximo domingo en la Paris-Roubaix.

Asier Ruiz de Eguino.

Los adoquines que subieron los aficionados el sábado, secos el domingo. Foto: Asier Ruiz de Eguino

Asier Ruiz de Eguino es forero de ACB, cicloturista y un apasionado de la bici. Podéis ver sus aventuras cicloturistas en su blog, Blog Cicloturista.

Cancellara escribe la historia sobre los adoquines de Flandes

El suizo consigue su tercer monumento en una carrera que pasará a la historia por su excepcional ascensión del Kappelmuur, la dificultad más mítica de la carrera

Así se escribe la historia, sobre los lugares trascendentales que en ciclismo separan a los corredores buenos de los que tienen un lugar reservado en el Olimpo ciclista. Desde las 9.15 de la mañana, fría y húmeda, cuando el grueso del pelotón partía desde Brujas en busca de los 260 kilómetros que le separaba de la meta en Meerbeke, se tenía la constancia de que el Kappelmuur decidiría, como es casi normal fiel a la carrera, quién podría o no ganar De Ronde van Vlaanderen. Antes de ello, la escapada del día, formada por Michele Merlo (Footon-Servetto), Mickael Ignatiev (Katusha), Olivier Bonnaire (BBox), David Boucher (Landbouwkrediet), Nicolas Rousseau (AG2R), Joost van Leijen (Vacansoleil), Floris Goesinnen (Skil-Shimano) y Vicente Garcia Acosta (Caisse d’Epargne), tomaban una ventaja de más de 10 minutos durante el terreno más asequible de la carrera, para luego perderla mientras se sucedían los muros que jalonaban una de las carreras más esperadas del año.

Saxo Bank, con Team Sky en segundas instancias, mantenía el liderazgo del pelotón demostrando solidez y tranquilidad mientras se sucedían los primeros muros. En la tremenda sucesión que en apenas 10 km afrontaron los ciclistas con Oude Kwaremont, Paterberg y Koppenberg, se seleccionaba la carrera y dejaba a los escapados a merced de la voluntad de un pelotón que se resquebrajaba en el momento de afrontar los mencionados muros. Encabezado el grupo por un fortísimo Matti Breschel, a quien vigilaba Tom Boonen y a quien fielmente seguía el apostre vencedor, Fabian Cancellara, el goteo de descolgados se hacía constante hasta el punto de dejar el pelotón cabecero en unas 10 unidades y dónde, quizás por un descuido táctico, sólo faltaba Philippe Gilbert.

La sucesión de los muros Steenbbekdries, Taaienberg y Eikenberg reagrupaba un grupo que, potenciado por los condicionantes históricos que se le prevían a la carrera, ofreció el Molenberg como primer gran instante para el recuerdo a unos 50 kilómetros para el final. Los problemas mecáninos de Matti Breschel, quizás el más fuerte tras Cancellara y Boonen, dejaban a los pupilos de Rijs con una opción menos en carrera. La incertidumbre apretó lo suficiente como para que en el mencionado muro, como sólo los grandes corredores lo hacen, la mejor defensa no pudiera venir de otra táctica que no fuera una ofensiva. El genio suizo puso marcheta, un ritmo que a duras penas pudo seguir el campeonísimo flandrien Tom Boonen, que fatigado por el increíble esfuerzo que suponía seguir la contundencia de Cancellara sobre el adoquín no dudó en comenzar a dar relevos cuando las fuerzas se lo permitieron.

Así, la carrera planteó la batalla de los dos mejores y más fuertes contra un grupo de corredores donde se encontraban Gilbert, Leukemans, Millar, Hoste, Langeveld o Flecha, entre otros, que buscaron en la coordinación una opción para dar caza a dos ciclistas que desde el momento de distanciarse en el Molenberg sabían que quienes se jugarían la carrera serían ellos. No fue necesario hablar, a 50 km de meta la colaboración y el hambre de victoria y de historia les hicieron pedalear muro tras muro hasta llegar a los pies de la dificultad que daría el ganador de la carrera; el Kappelmuur (Muro de la Capilla). El lugar donde la pasión de un país por un deporte y unos deportistas alcanza su máxima expresión.

Sobre los adoquines del Kappelmuur, en un mano a mano antológico, Fabian Cancellara, ayudado por el duelo con un gran corredor y mejor rival y concienciado de que es en ese lugar donde los mejores habían escrito la historia, realizó, si no la más excepcional, una de las ascensiones más inapelables dejando a un Boonen que se sabía inferior, pero que en ningún momento se dio por vencido. Una vez coronado el muro que preside la capilla más conocida del mundo del ciclismo, Cancellara confirmó lo que la exhaltación previa había indicado; la carrera estaba sentenciada. Los kilómetros finales dieron las razones de por qué, tanto Boonen como Cancellara, son dos grandísimos corredores. Uno en su lucha por hacer historia y ser el primer no belga en conseguir los cinco Monumentos (tras Merckx, Van Looy y De Vlaeminck), y el otro por demostrar en los últimos metros de su carrera fetiche que el amor y respeto que le tiene a este deporte es una virtud carente en un pelotón que guarda en esta carrera las reminiscencias de un pasado que siempre fue más épico y heroico.

El primero de los mortales, tercero en el podium de Meerbeke, Philippe Gilbert, escribió su nombre en la historia de una carrera que será recordada por el descomunal despliegue de un corredor que, desde sus inicios en Mapei Spoirs y Fassa Bortolo, por su carácter y aptitudes, estaba considerado como un talento inigualable. Fabian Cancellara, en el primer domingo de abril de 2010, ha seguido escribiendo sobre los adoquines de Flandes una historia que no completará hasta conseguir los dos Monumentos que faltan en su palmarés y que los quiere, la Lieja-Bastoña-Lieja y el Giro de Lombardía.

Javier Cepedano

De Flandes a la Gloria

De Ronde, la fiesta nacional de los flamencos, repartirá, como cada año, un pedazo de gloria al primero que cruce la línea de meta de Ninove. De los cerca de 200 ciclistas que tomarán la salida mañana, la inmensa mayoría se sentirá satisfecha con llegar sano y salvo al final, pero hay un puñado para los que el Tour de Flandes 2010 sólo admite dos posibilidades: éxito o fracaso.

Tom Boonen, una leyenda a sus 29 años, iba vestido con el maillot arcoiris la última vez que ganó en Flandes (2006). Este año buscará su tercera victoria en la carrera envuelto en la bandera belga, poco visible en las cunetas de Flandes. La condición de leyenda tributa pero también exige: cuatro ediciones consecutivas sin victoria son demasiadas para un campeón flamenco. Boonen ha conseguido victorias importantísimas mientras tanto (dos Roubaix seguidas, por ejemplo), pero Flandes era un coto privado en el que lleva demasiado tiempo sin asomarse. Además, la sequía se hace más dura cuando es otro flamenco el que le roba las mieles.

Boonen era uno de los tres hombres más fuertes en las dos ediciones que ganó Stijn Devolder. Precisamente Devolder fue el último flamenco en ganar De Ronde como campeón belga, beneficiado por compartir equipo con Boonen, siempre el más vigilado aquí, y por su extraordinaria fortaleza. Hay que recordar que las dos victorias de Devolder fueron dos exhibiciones en solitario sin parangón, por grande que fuera el bloque que le apoyaba. Este año se le plantean serios conflictos a la estratregia de bloque del Quickstep: aparentemente hay problemas entre Devolder y el núcleo duro del equipo, Lefevre incluido. ¿Para este año la montará el ex US Postal (también Boonen lo es) en solitario? ¿Tendremos la reivindicación definitiva del de Kortrijk, harto de parecer siempre el segundo plato pese a su fantástico par de victorias? Considerando los problemas internos y el escaso rendimiento que ha dado al margen de las piedras, ésta es una carrera importantísima para el futuro de Stijn Devolder.

Al margen del Quickstep, Fabian Cancellara es el máximo favorito de la carrera. El suizo se presenta en Brujas después de haber ganado y convencido en Harelbeke, y tras varios años de intentos fracasados en Flandes. Cuando a principios de 2008 se impuso de forma consecutiva en Tirreno Adriático y Milán-San Remo, este maravilloso clasicómano se presentó como candidato a ser el próximo ganador de los cinco Monumentos. Cuatro años después de que ganase en Roubaix, Cancellara ha aumentado su número de derrotas con Boonen -su rival generacional- en el Norte y, por contra, se mantiene sólo con dos Monumentos en su palmarés. Llevamos años hablando de que tiene el Tour de Flandes en las piernas pero no llega la edición en la que dispute la victoria de verdad. Si no lo consigue este año, que llega mejor que nunca y ha ganado en la previa, ¿cuándo lo conseguirá?

En cambio, Juan Antonio Flecha nunca ha sido un ganador. Su primera victoria en el Norte le ha llegado este año, con 32 primaveras y un equipo nuevo. Su condición innovadora dentro del ciclismo español y su pertenencia a un equipo desacostumbrado a la victoria han motivado que Flecha apenas conozca la presión en sus actuaciones: hiciera lo que hiciera, siempre habría alguien para aplaudirle. Con un nuevo equipo, sin resultados históricos y con 33 años para el próximo septiembre, el catalán también está ante un día muy importante en su carrera. Aunque, en su caso, al igual que sucedía con el ausente Pozzato, la gran oportunidad se extiende hasta el próximo domingo en Roubaix.

Tantos intereses para un solo ganador. La magia del gran ciclismo, mañana en Flandes.

Previa Tour de Flandes: los favoritos

-Los favoritos-

Juan Antonio Flecha (Team Sky): capitaneando a los ultramodernos británicos, el catalán, que parece haber dejado el aura gafe que le rodeaba formando parte del Rabobank, se encuentra, si no a la par, justo casi al nivel de la tripleta de talentos que son TOP en las apuestas: Boonen, Cancellara y Pozzato. Ha ganado la Omloop Het Nieuwsblad y, más recientemente, llegó junto al belga y al suizo en Harelbeke, donde al final quedó 3º. Aprovechando esa condición, tanto estrátegica como física, buscará sorprender siendo ofensivo, porque sabe que no puede llegar junto a nadie a la meta en Ninove, sobre todo si estos son los grandes jefes del pelotón o “un Breschel”, casi todos más rápidos que él. Team Sky contará con una baja de última hora, la del joven noruego Edvald Boasson Hagen, que no estará en la plaza central de Brujas por problemas en el tendón de aquiles.

Tom Boonen (Quick Step): Situación convulsa la que vive el conjunto de Lefevere los días previos a sus grandes citas de la temporada, aquellas que convierten la temporada en un éxito o un fracaso. El veterano director belga, tan fogoso como laureado, se ha despachado con unas duras declaraciones avisando a Stijn Devolder, desaparecido desde su victoria hace un año en la misma De Ronde, que si no gana el domingo puede estar preocupado. El jefe de filas por lo tanto debe ser más que nunca Boonen, que pese a no haber ganado ninguna prueba previa por primera vez en muchos años ha mostrado un estado de forma pletórico, lo que debe colocarle como favorito número uno al triunfo final. Su problema puede ser la extrema vigilancia a la que se verá sometido una vez más y el hecho que su equipo este año parezca menos fuerte que otros años con Devolder missing, Chavanel sin el golpe de pedal de la última primavera y los Hulsmans, Tossatto y compañía en horas bajas. Hay que destacar que probablemente el asturiano Barredo volverá a meterse en el “ocho” una vez más, y no sería de extrañar que como en 2008 fuera el mejor gregario a la hora de la verdad.

JJ Rojas (Caisse d´Epargne): Los navarros nunca han destacado demasiado en este tipo de carrera. No cuentan con la tradición necesaria y, por tanto, no van a las carreras necesarias para preparar el primer domingo de abril al detalle. Caisse d´Epargne presentará en la línea de salida un equipo muy joven entre quienes destaca José Joaquín Rojas. El murciano ha cosechado puestos entre los Top 10 de varias carreras de piedras como La Panne, Gante – Wevelgem o el Eneco Tour. No obstante, su escaso rendimiento en este tipo de carreras no es óbice para que haga un buen papel dado el momento, todavía es muy joven. Comparte con otro de los componentes del equipo navarro un gusto especial por estas carreras. El portugués Rui Costa ya ha declarado que le gusta mucho esta carrera, aunque, como antes se ha comentado, para prepararlas bien deberían correr y curtirse en otras citas previas.

Pablo Urtasun (Euskaltel Euskadi): Difícil papeleta la que se le presenta a los de la Fundación Euskadi los dos próximos domingos, donde ninguno de sus corredores partirá con opciones. Y ello ocurre porque su corredor más competitivo en estas carreras, Koldo Fernández de Larrea, ha quedado infectado de un oído, lo que le impedirá ser de la partida tanto en el Tour de Flandes como en la París-Roubaix. Quizás Pablo Urtasun, ya veterano aunque inexperto en estas lides, pueda ser el corredor naranja que más se deje ver.

Serguei Ivanov (Katusha): Tras la gravísima baja de última hora de Pozzato, el grupo de free-riders del equipo ruso gana total libertad de movimientos para que cada uno juegue sus bazas. A la cabeza debe ir el eterno ruso, viejo zorro muy experimentado en este terreno y que dice que Flandes es el gran objetivo de su temporada, aunque en su contra pueden jugar los problemas estomacales que le han entorpecido en la última semana. También habrá que tener en cuenta al gigantón local Vandenbergh, flandrien en un segundo plano que poco a poco va progresando en las carreras de piedras.

Bert de Waele (Landbouwkrediet): Lo más probable es que el equipo belga dé algo de color en la primera parte de la carrera con algún corredor en la típica fuga que se suele producir. Sin embargo, para la parte final de la misma, el veterano corredor belga, Bert de Waele, que ya fue 10º la edición pasada, intentará llegar lo más arriba posible, como sus compañeros Amorison o Scheirlinckx. Repetir Top-10 ya sería un éxito para ellos.

Tom Veelers (Skil – Shimano): Pocas opciones para el conjunto holandes del cual no dudamos que presente batalla en el inicio de la carrera. Su mejor corredor en este inicio de campaña sobre el pave esta siendo el holandes Tom Veelers con dos top-10, en la Omloop Het Volk (9º) y A traves de Flandes (8º). Repetir este resultado debería de ser el objetivo para él.

Fabian Cancellara (SaxoBank): Espartaco llega mejor que nunca al asalto del tercer Monumento en la carrera que parece haberse marcado hacia los cinco títulos. Venció en el mano a mano a Boonen y Flecha en el E3, la gran antesala a De Ronde mostrando un gran estado de forma en la ascensión a los muros y que sigue siendo el mejor rodador del mundo, de modo que no sus rivales no le pueden conceder ni un metro si no quieren verle ya en meta. Su duelo con el campeón belga está servido y parece que puede mediatizar toda la carrera. Habrá que ver en este sentido que papel puede jugar Matti Breschel, que ha mostrado un gran estado de forma en Waregem y Wevelgem y parece entenderse muy bien con su líder. El danés es un ciclista ya consolidado en carreras de gran fondo y con una apreciable punta de velocidad en caso de tener que resolver en un final en grupo, algo muy apreciable en el previsible juego táctico en el que puede ser útil.

Sep Vanmarcke (Topsport Vlaanderen): El equipo local cuanto con un par de jóvenes corredores que darán más de hablar en un futuro próximo que en el presente. Con solo 21 años, Sep Vanmarcke ya ha conseguido un 2º puesto en la reciente Gante – Wevelegem, y fue 5º el año pasado en De Ronde sub-23. El kilometraje puede que le pase factura, pero quizás nos pueda sorprender con un buen puesto final. También tendremos que poner un ojo en el prometedor, Klaas Lodewyck que tan buena Nokere Koerse hizo, acabando en 5ª posición.

Philippe Gilbert (Omega Pharma – Lotto): el valón llega a de Ronde en un buen estado de forma, como siempre al mes de Abril. Buen rodador sobre los adoquines, con potencia suficiente para superar los temidos muros y con una punta de velocidad considerable, es un hombre al que se deberá tener muy en cuenta. Ya sabe lo que es ganar un Monumento, y tras su tercer puesto el año pasado querrá estrenar un palmarés, que durante este inicio de temporada, sólo cuenta con algún que otro puesto de honor. Junto a él se presentarán en Brujas corredores de nivel como Hoste, van Avermaet o Roelandts, que pueden dar mucho juego como segundos espadas.

Bjorn Leukemans (Vacansoleil): Los holandeses cuentan con un equipo muy sólido para la prueba pero con escasas opciones de victoria. Bjorn Leukemans ha realizado una muy buena aproximación a De Ronde con unos muy buenos resultado en A través de Flandes (2º) y E3 (7º), estando siempre con la gente importante en los momentos en los que se jugaba la carrera. Habrá que tener en cuenta también a Traksel y por supuesto, a nuestro HIDOLO Hoogerland.

Sébastien Rosseler (RadioSchack): debido a la baja de Gert Steegmans para toda la temporada de piedras, el belga queda como la única opción del nuevo equipo americano de cara a las piedras. Opción de presencia en carrera bien metiéndose en una fuga, bien aguantando hasta el inicio de las hostilidades entre los grandes favoritos a la carrera. Del resto del equipo destacar la presencia, mediática, como siempre, de Lance Armstrong, que vuelve a correr sobre adoquines para preparar los temidos tramos que se encontrará en Julio en el Tour.

Thor Hushovd (Cervélo): llega a una de sus semanas clave de la temporada como líder indiscutible del equipo suizo debido a las molestias que Heinrich Haussler lleva arrastrando desde la Vuelta al Algarve y París-Niza. En el Tour de Flandes su mejor clasificación ha sido un 14º puesto conseguido en el año 2006. Podría llegar a tener alguna opción en el caso de una carrera extremadamente lenta, en la que ninguno de los favoritos se moviese hasta muy cerca de meta con un ataque sin demasiada fe; pero estamos hablando de de Ronde, y ni Thor ni ninguno de sus escuderos deberían llegar muy adelante.

Alessandro Ballan (BMC): el ganador de la edición 2007, único corredor capaz de romper la hegemonía de Quick Step los últimos cinco años, cuenta también con una 4ª, una 5ª y una 6ª posición en esta carrera. Llega a una de sus carreras preferidas en un mal momento, como todo su equipo, sin haber brillado en ninguna de las citas previas. De todos modos, tras su ausencia el año pasado, querrá volver a saborear las mieles del triunfo en Meerbeke; para ello contará con medio equipo de lujo apoyándole ya que BMC acude con todos sus grandes corredores sobre piedras, a saber: Hincapie, Burghardt y Kroon, y otro medio equipo que no serán más que simple comparsa.



Maxim Iglinskiy (Astana): el conjunto kazajo, como cada año llega al Tour de Flandes como un espectador de excepción y con un equipo algo flojo, sin embargo llega con a tras una muy buena Gante-Wevelgem en la que acabó séptimo. Cuenta sólo con una participación, el año pasado, cuando acabó muy alejado de la cabeza de carrera. Junto a él, las otras bazas del equipo serán Grivko y Gasparotto, que vienen de hacer una buena carrera durante Los Tres Días de la Panne.

Yoann Offredo (Française des Jeux): El conjunto francés cuenta con varios corredores más que decentes para De Ronde. Ladagnous, Hutarovich, Sebastian Chavanel, el veterano ganador de la Paris – Roubaix en el siglo pasado, Guesdon o el jovén Yohan Offredo, que ya se dejó ver en la Milan – San Remo y que entró en el grupo de los Haussler, Boasson Hagen, Pozzato y cia en la reciente Het Nieuwsblad, son corredores sólidos para las piedras. No tenemos ninguna duda que el maillot blanco con el trébol azul se vea por la parte de delante de la carrera antes de que se produzcan los movimientos decisivos, y quien sabe si podrán llegar con los de delante a las faldas de Kapelmuur.

Bernhard Eisel (Columbia): el reciente ganador de Gante-Wevelgem llevaba años mereciendo ganar alguna clásica empedrada y este año, al igual que sucedió con Flecha en Het Volk, el ciclismo ha sido justo con el austriaco. Éste llega al Tour de Flandes en, evidentemente, buena forma y, con su mejor resultado a sus espaldas, estará especialmente motivado. Además cabe destacar que la competencia por el liderato del equipo en estas carreras ha recaido claramente en Eisel tras la marcha de Hincapie y Burghardt y, salvo sorpresa mayúscula, ninguno de los actuales componentes del equipo le disputará su condición de líder absoluto si bien seguro que encuentra una valiosa ayuda en corredores como Bak, Goss o Sieberg – el espigado pelirojo, valedor de una segunda plaza en la Kuurne-Bruselas-Kuurne del curso 2007 ha demostrado ser un gran gregario para el equipo.

Danilo Hondo (Lampre): Con la baja de Sandro Ballan esta temporada, el conjunto italiano ha quedado en cuadro para la temporada de pavé. Solo el veteranísimo alemán de 36 años se salva en un equipo lleno de corredores inexpertos en la materia. Danilo Hondo, que antes de ser sancionado, solía tener presencia en carreras flamencas, alguna victoria incluida, tendrá muy difícil estar delante como hacía hace un lustro. Lo más probable es que al final de carrera nos preguntemos si han corrido De Ronde.

Niki Terpstra (Milram): El equipo alemán ha hecho un gran inicio de temporada que nadie esperaba. El holandés Niki Terpstra ha ido madurando poco a poco en este tipo de pruebas y este año ya ha conseguido subir al podium en A través de Flandes. Prácticamente imposible que lo veamos luchando por la victoria, hacer un buen papel, y porque no, entrar en el Top-10 será su objetivo.

Nick Nuyens (Rabobank): “cuándo me abandonará la mala suerte” estará repitiéndose el bueno de Nick cada vez que llega la primavera. Y es que son pocas ocasiones las que ha salido bien parado, ya sea por inoportunos pinchazos o por caídas. Capitaneará un buen Rabobank, en que además de contar con la baza de Nick presenta otros outsiders como lo puede ser el joven prodigio Lars Boom o Sebastian Langeveld. Ambos ocuparon puestos cabeceros en la pasada E3 Prijs Vlaanderen. La falta de experiencia pueden ser su cruz, pero la ambición propia de la juventud corren a su favor.

Manuel Quinziato (Liquigas-Doimo): cuando los almendros empiezan a florecer llega la parte del calendario sobresaltada en rojo para Quinziato, junto a Pozzato y Ballan, los italianos que han heredado ese amor por las Clásicas del Norte en las que tanto brillaron el malogrado Ballereni, Tafi o Bartoli. Sin grandes resultados en este comienzo de Primavera ya se dejó ver en La Panne, con síntomas de una mayor evolución en su puesta a punto. Además, contará con la ayuda de gente experimentada como lo pueden ser Danielle Bennati, Alexandr Kuschynski o Frederik Willems, si finalmente supera sus problemas físicos. Además, los italianos alinearán al joven Daniel Oss, a sus 23 años ya cuenta con un quinto puesto en la presente Gante-Wevelgem.

Martijn Maaskant (Garmin – Transitions): tras su espectacular irrupción en los adoquines de Roubaix en 2008 con un 4º puesto, el neerlandes ha entrado en todas las quinielas, si no como favorito, sí como outsider a la victoria final en cualquier carrera de piedras. Su preparación es toda una incógnita, no se le ha visto en ninguna carrera hasta el momento. El pasado año, 4º en la línea de meta de Meerbeke, ya había obtenido algún resultado positivo en La Panne, por lo que, como hemos comentado, el rendimiento que pueda tener Maaskant el domingo es una incógnita que se irá resolviendo según vayan pasando los muros. Garmin – Transitions, no obstante, no sólo cuenta con el joven holandés como corredor a tener en cuenta. David Millar, reciente ganador en La Panne, y Tyler Farrar, que ha mostrado mejoría en este tipo de carreras, serán dos piezas importantes para los estadounidenses.

Fabio Felline (Footon – Servetto – Fuji): un atrevimiento poner al corredor italiano de tan sólo 20 años (cumplidos esta misma semana) como favorito a De Ronde, pero la escasa profundidad de los de Matxín para estas carreras y el 10º puesto en Harelbeke de Felline le sitúan como el corredor más en forma de Footon de cara a la carrera que tendrá lugar el domingo. Parece gustar los adoquines el de Turín, cuya punta de velocidad le proporcionó ese 10º puesto en el E3 y que también obtuvo un buen puesto en la Dwars door Vlaanderen. Otro corredor que podría dejarse ver será el corredor con mayor empaque de Footon, el portugués Manuel Cardoso.

Lloyd Mondory (Ag2R – La Mondiale): el francés de Cognac está llamado a ser el mejor corredor del equipo galo en una formación que apuesta por la juventud en un terreno para el que no cuenta con especialistas. Mondory, que atesora un decimotercer puesto en la E3 Prijs Vlaanderen, deberá ser la cabeza visible, pero en la que no sería nada extraño que después de los 262 kilómetros no tengamos noticias de ellos.

William Bonnet (BBox Bouygues Telecom): el francés se está dejando notar en las pruebas de pavés de esta temporada, atesorando puestos meritorios en las tres pruebas que ha disputado en la fecha. Encabezará a un equipo galo que se encuentra en una de sus mejores comienzos de temporada y que para De Ronde alineará además a dos corredores que vienen de completar La Panne con victorias parciales, Steve Chainel y Sebastien Turgot. Thomas Voeckler, artificial y teatrero, también estará en la línea de salida, por lo que si las piernas le responden será otro corredor que dará presencia al BBox.

Domingo de tradición, héroes e historia

Mañana es abril. Mes de héroes puros y épicos que no perecen en el recuerdo ni en la historia. Días donde se gesta el recuerdo más impenitente del mundo ciclista, donde hoy, las hazañas del pasado tienen su única extensión real debido a una cultura que no hace honor a sus tiempos pretéritos. Lugares de peregrinaje, muros de adoquines que soportan la pasión de unos cuantos y el sueño de muchos menos. Porque pocos son los elegidos que el próximo domingo podrán tener opciones de alzarse con la victoria en una carrera que, como si en una alineación de planetas se tratase, va a tener que soportar la expectativa de la historia. De ver al último gran mito belga (Tom Boonen) ascender el Kapelmuur en cabeza y con el maillot de campeón de su nación, que para más señas es flamenco y que tiene la oportunidad de igualar a su antecesor como mito (Johan Museeuw) en número de monumentos conseguidos o de ver a otro flandrien (Stijn Devolder), que tiene la posibilidad de conseguir su tercera De Ronde consecutiva igualando así el récord en este aspecto que sustenta por el momento un italiano (Fiorenzo Magni). Ciclistas locales que tienen la oportunidad de, en muchos casos, superar a otros mitos belgas como Van Looy, De Vlaeminck o Museeuw en la historia de este día tan esperado en la tradición de un país.

El condicionante histórico no descafeina para nada el momento presente, que se intuye antológico, con tres de los grandes talentos de la década (Tom Boonen, buscando su 6º monumento y 3ª De Ronde, Fabian Cancellara, tratando de alcanzar su tercer monumento diferenten tras conseguir una Classicissima y una París-Roubaix y Filippo Pozzato, tratando de recuperar un tiempo perdido) y otros tantos grandes corredores como Juan Antonio Flecha o el mismo Devolder, luchando por una carrera que separa a los ciclistas terráqueos de los que se quedan a perpetuidad en el recuerdo de los más exhaltados aficionados locales en particular, y de la afición ciclista en general. Estas oportunidades sólo pasan una vez al año. La afición ciclista belga vive para ese día. El primer domingo de abril. Domingo de tradición, obstinada y procesional, cuyo resultado en la mayor parte de los casos marca el éxito o el fracaso de una temporada. Domingo que desde jóvenes, hombres, mujeres y niños viven de manera diferente pero con una misma pasicón: la bicicleta.

La practicidad de un juicio

Para terminar corriendo como le ha pedido la afición que le apoya, y la que no lo hace de modo tan impulsivo otro tanto también, ha tenido que ver Alejandro Valverde la espada de Ettore Torri y el CONI circundando su cuello para, como proclama o manifiesto, correr mucho y parece que al ataque en un principio de temporada atípico en los últimos años para el murciano. Así comenzó, con un mensaje claro que se podía leer entre las líneas de su por ahora calendario no definitivo. Lo que no se puede leer entre esas líneas es si esto ha ocurrido porque piensan, en Caisse d´Epargne y en el círculo más íntimo de Valverde, que le queda muy poco que correr de manera irremediable este año y para los próximos dos, o porque así quiere demostrar que un corredor de su talento y talla tiene que estar presente, mientras pueda, en el pelotón internacional.

Pero lo cierto es que es más que evidente que variar el calendario de la manera en que lo han variado es sintomático de algo. En primer lugar, de haber entrado en razón y no querer volver a desperdiciar el potencial número de victorias que ofrece el murciano en las carreras de comienzo de temporada, o de, en segundo lugar, una manera de aprovechar las semanas que le quedan como corredor con licencia. Todo indica lo segundo, argumentada además esta posibilidad  por la necesidad de victorias del equipo navarro por el proceso de búsqueda de patrocinio en el que se encuentra inmerso Eusebio Unzue. Recordemos que la caja francesa, Caisse d´Epargne, ha declarado que no continuará con el patrocinio del equipo más allá de 2010 ya que prefiere revertir estas inversiones publicitarias en los equipos franceses para los Juegos Olímpicos de Londres 2012, apoyando, además, la candidatura de Annecy a los Juegos Olímpicos de invierno de 2018.

En pasadas temporadas el objetivo primordial del corredor murciano siempre giraba en torno al Tour de Francia, carrera fetiche de la escuadra que le ha venido recogiendo desde 2005 cuando dejara el Comunitat Valenciana – Kelme de Vicente Belda. Eusebio Unzue, obligado por su cultura ciclista y por el patrocinador que ha disfrutado estos años, ha conseguido erosionar, poco a poco, la capacidad ofensiva de un Valverde convecido de sus prestaciones en GT´s que levantaba pasión en sus primeros años con un golpe de pedal que nunca ha perdido, pero con el que se prodiga en contadas ocasiones al ataque (el año pasado tan sólo una vez, en Dauphiné Libéré). Así, incidiendo en el mensaje de guardar fuerzas y energías para los momentos decisivos y en el tan manido CBR (comer, beber y a rueda), el doble ganador de La Doyenne se ha visto en un proceso de adaptación, que no de transformación, hacia lo que nunca ha sido y nunca podrá ser, un vueltómano. Por ello se limitó su calendario estos años, para llegar con la menor carga posible a julio. Por ello, en consecuencia, se redujeron sus posibilidades de victoria (por no participar o por no llegar al 100%, aunque es un corredor que coge la forma con extrema facilidad) en carreras que encajan con su perfil de corredor como la París – Niza, Milán – San Remo, Vuelta al País Vasco, Amstel Gold Race, Flecha Valona o Lieja-Bastogne-Lieja.

Pero en la presente temporada, acuciado por una deuda que quieren hacerle pagar, ha tocado a zafarrancho. Se presentó en el Tour Down Under, en Australia, en enero, con una competitividad y hambre de victoria de la que ciertamente siempre hace gala. Fue ofensivo y ayudó a su compañero Luis León Sánchez a obtener una victoria parcial y aún falto de ritmo corrió el Tour del Mediterráneo (donde un día se escapó durante algo más de 70 km con Vinokourov), para ganarlo en la última etapa en la subida al Mont Faron ante rivales como Gesink, Nocentini o el mismo “Vino”. Ahora sus objetivos se centran en la París – Niza, carrera a la que lleva sin ir varios años y donde formará dupla con el último ganador, Luis León Sánchez, para luego tratar de conseguir victorias parciales y generales en la Volta a Cataluña, donde tratará de revalidar victoria, Vuelta al País Vasco y en las grandes clásicas de cotas de abril.

Ahora, según parece y todo por informaciones propias de la web de Valverde, se plantean él mismo y su equipo correr el Tour de Flandes (que en tal supuesto sustituiría a la Itzulia). Obviamente sus posibilidades en esta carrera son mínimas. De Ronde es la carrera más exigente en lo táctico, y lo que la complica mucho más, en lo psíquico. Es un día en el que las fuerzas lo son casi todo, debido a que la experiencia es algo más que un grado. Saber moverse en el pelotón el primer domingo de abril sorteando los numerosos obstáculos que se presentan durante y sobre la marcha, es una cuestión de experiencia y cultura. Y éstas cualidades, de las que carece Valverde, son las que ese día le podrían hacer naufragar de todas, todas. No obstante, los mejores corredores deben estar en las mejores carreras. Y Valverde es un Top mundial. No es su carrera, pero el talento y su alma de killer, de ganador, le pueden hacer terminar en una posición honorífica que haga cambiar la opinión que de él tienen muchos aficionados… y él mismo también.

Porque Valverde no es un vueltómano, es un talento sobrenatural para las clásicas. Y si la amenaza de Torri y el CONI hace que se vuelva a concienciar de que marzo y abril son dos meses necesarios y claves para él y para el disfrute de los aficionados, entonces el juicio al que le están sometiendo podría ser una cuestión con un final muy práctico para el mundo del ciclismo.

Javier Cepedano