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Rabobank: el año de los Tercios de Flandes

Cuatro son ya los españoles que con galones correrán en el equipo neerlandés, ya casi patrimonio nacional del país del tulipán. La llegada de dos talentos como Luis León Sánchez y Carlos Barredo, se suma a la representación que ya tenía España en el equipo comandado por Erik Breukink con Óscar Freire y Juanma Gárate. En un equipo tan de su país, quizás el que más en esto del ciclismo, como es Rabobank, siempre apoyado en la cantera local, no deja de ser una gran noticia y premio que cuatro ciclistas de aquí vayan, además con galones, a competir para el equipo naranja.

Muchos serán los retos que tendrá que afrontar Rabobank en 2011. Suplir la baja de Denis Menchov y rendir en las clásicas del norte no será tarea fácil para un equipo que, en cualquier caso, se ha reforzado muy bien durante este invierno con las altas de los dos españoles, Matti Breschel y del Campeón del Mundo sub23, Michael Matthews.

Luis León Sánchez

Piezas clave

Muchos serán los corredores que tengan responsabilidad a lo largo del año en Rabobank. Robert Gesink en las clásicas de cotas y grandes vueltas tendrá ante sí un año clave tras haber conseguido una meritoria 6ª plaza en la general del Tour, y haber conseguido victorias de calidad en clásicas como el Giro dell´Emilia y el GP Québec. Bien es cierto que el final de temporada se le trabó con la muerte de su padre y que en la semana de clásicas de cotas no estuvo al nivel esperado, pero dejó bien claro que puede ser candidato a todo tipo de clásicas y vueltas por etapas consiguiendo entrar en el top10 del Tour del Meditarráneo, Tirreno-Adriatico, Itzulia, Tour de Suiza y Tour de Francia.

Óscar Freire en la búsqueda de su 4ª Classicissima y 4º Mundial también será, por noveno año consecutivo, una pieza importantísima para los neerlandeses. Boom y Breschel en las piedras también tendrán cosas que decir. Luisle, con su polivalencia, será otro de los hombres que tenga que dar a Rabobank las victorias de más renombre en el calendario internacional.

La posible explosión de… Bauke Mollema.

Lleva varios años demostrando que tiene condiciones, pero nunca termina de constatar en la carretera lo que se le presupone. Tras un 2007 donde demostró en muchas carreras su categoría con el Rabobank CT, en 2008 hizo lo mismo en su primer año como Pro estando muy delante en Castilla y León y el Tour de Alemania. El pasado año, con muchos problemas de salud, estuvo por debajo de lo esperado, pero en esta temporada ha vuelto a dejar claro que tiene calidad suficiente para optar a muchas y buenas victorias. Sus actuaciones en Giro, Suiza, Andalucía o Polonia (donde ganó una etapa) dan luz a la carrera de Mollema tras un 2009 complicadísimo que paró su progresión.

Rabobank de todos modos en lugar común de jóvenes promesas, así que habrá que estar al tanto de las evoluciones de Kruijswijk, Langeveld y sobre todo Boom -este año ya sí que sí tiene que demostrar algo más que ser capaz de rendir en prólogos y en carreras “menores”-, y al año de adaptación de Vermeltfoort o el mismo Matthews.

¿Hasta dónde puede llegar Rabobank?

Con un plantel con tan buenos y diferentes corredores, Rabobank puede llegar a firmar una temporada mejor aún que la pasada. La baja de Menchov es muy sensible, pero puede ser compensada con una buena actuación de Gesink en Tour o Vuelta. En las clásicas de piedras incorporan a Breschel, que demostró ser un claro outsider a la victoria en estas clásicas. La polivalencia de Luisle como cazaetapas, clasicómano de cotas (¿le meterá en las piedras Breukink?) o como croner también podría ofrecer mucho a Rabobank, así como la incorporación de Bos y Barredo para los sprints y como cazaetapas respectivamente.

Salvando la perdida de potencial en GT con la salida de Menchov, la temporada de Rabobank con un Freire sano y en condiciones podría ser mejor que 2010. Suman en las clásicas del norte, polivalencia para poder optar a otra serie de triunfos y sus jóvenes líderes locales (Gesink y Boom) son un año más expertos.

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Top5 Momentos del año: El Mundial en ruta (4)

Hay muchos seguidores del mundo ciclista que, aunque obviamente disfrutan con la mayoría de pruebas a lo ancho del calendario, siempre tienen marcada en un color diferente la llegada de los Campeonatos del Mundo. Es una oportunidad única por varios motivos: la competición por selecciones en lugar de equipos, el mítico maillot arco iris como premio al ganador, el hecho de que no haya una sede fija y cada año sea una ciudad la que organice las pruebas. En esencia, los Mundiales son la fiesta del ciclismo.

Esto significa que si el circuito es selectivo y la carrera se hace atractiva, acabará en el imaginario colectivo de la afición a la bicicleta. Así sucedió en Australia a principios del pasado mes de octubre, en el Mundial que ganó el noruego Thor Hushovd. Una carrera muy divertida para los espectadores que adaptaron sus horarios a los oceánicos, con muchos de los elementos que conforman un gran día de ciclismo: entrega, ataques, emoción, exhibiciones, calidad. Todo eso y más lo tuvo la carrera que coronó al mejor ciclista noruego de la historia.

Algunos, entre los que servidor se incluye, habrían preferido la victoria de Freire, por su inmenso talento nunca lo suficientemente reconocido en nuestra piel de toro y por la posibilidad de ver historia en vivo y en directo; otros habrían preferido que Philippe Gilbert ganase, porque su carácter ofensivo brinda tantos momentos memorables al aficionado -el Mundial no fue una excepción- que su palmarés debería ser mucho más grueso. Pero lo cierto es que difícilmente la victoria de Thor Hushovd podía descontentar a la afición. Un ciclista que se pasó más de media carrera como casi única punta de lanza del modesto Crédit Agricole, y que sin haber disfrutado nunca de gran bloque a su servicio siempre aparece con brillo en sus exigentes objetivos.

Por estas razones y varias más, la carrera en ruta del Mundial de Geelong/Melbourne ha sido uno de los momentos favoritos del equipo de Cobbles & Hills en la temporada 2010.

Crónica de la carrera.

David Vilares

Rabobank: El último año de Menchov

No ha sido un mal año para uno de los equipos clásicos del pelotón internacional, pero, como es también clásico, alternan grandes momentos con actuaciones decepcionantes. Han sido finalmente 21 victorias, cinco menos que en 2009, y un tercio han sido conseguidas por Óscar Freire. La cifra de victorias no ha notado especialmente la baja más importante de los holandeses para esta temporada: Juan Antonio Flecha. El catalán, sin embargo, dejó al equipo sin referente y sin resultados en las piedras.

La Milán-San Remo y el Tour de Francia han sido los dos grandes éxitos del equipo de Breukink. La Primavera 2010 es ya una de las mejores victorias de la carrera de Óscar Freire, con ese sprint magistral que empezó a la estela de los Liquigas y en el que, en cuanto arrancó, no tuvo rival. Fue la tercera victoria de Freire en San Remo, las tres con la casa holandesa; no han ganado ningún otro monumento en ese periodo de tiempo. Además, tras fallar en Geelong, el cántabro sumó en octubre la París-Tours que tanto tiempo llevaba buscando. Allí ganó la última gran carrera para velocistas que no tenía en su palmarés.

Oscar Freire Milan Sanremo

En el Tour, la noticia fue la notable actuación de Denis Menchov, tercero final  (segundo si hay sanción a Contador) en el podio de París. No consiguieron ninguna victoria de etapa, en gran medida por el pobre rendimiento de Freire en la ronda francesa. En cambio, Robert Gesink también terminó en el top10 (sexto), dato importante en la medida en que el desgarbado escalador de Varsseveld es el presente y futuro de Rabobank en las grandes vueltas.

Lo es, entre otras cosas, porque Denis Menchov se va del equipo, tras seis temporadas. El navarruso se despidió del equipo con una Vuelta muy decepcionante (41º en la general final) que deja un sabor de boca agrio al ciclista más importante -ex aequo con Freire- en la historia reciente de la formación. No hubo ni victorias de etapa ni brillo ni en Vuelta ni Giro, aunque en la corsa rosa Ardila (se va con Menchov al Geox) y Mollema, otro de los que debe ser importante a partir de ya, terminaron en el top15.


Una de las señas de identidad más recientes del grupo deportivo Rabobank ha sido el trabajo de cantera en Holanda. Lars Boom, el gran abanderado de esta cantera junto a Gesink, ha sufrido un año difícil, con debut anónimo en el Tour, como marca el guión, paso discreto por la temporada de clásicas y victorias en el prólogo de la París-Niza y en el GP Jef Scherens a final de temporada. 2011 puede ser la temporada que condicione decisivamente lo que será la carrera ciclista de Boom.

El descubrimiento de la temporada es el alemán Paul Martens. El ciclista alemán se ha dado a conocer en los últimos meses del año, después de rozar el top10 en Amstel Gold Race y Lieja-Bastoña-Lieja: victoria en el GP de Valonia y mucho protagonismo en la última vuelta del Mundial. Es un ciclista con mucha punta de velocidad y con capacidad sobrada para pasar las cotas y deberá compartir galones con Gesink en la primavera de 2011, a falta de ver cómo se integran a la estructura las nuevas incorporaciones.

La victoria del propio Gesink en Emilia -por segundo año consecutivo- y en la etapa reina de la Vuelta a Suiza (5º final), las dos etapas en Andalucía y en el País Vasco (descalificación de Valverde mediante), o las tres victorias en la Vuelta a Austria con tres corredores distintos (Nuyens, Posthuma, Brown) son otros de los momentos destacados de la temporada del equipo holandés, que el año que viene sumará piezas tan importantes como Luis León Sánchez, Carlos Barredo o Matti Breschel.

David Vilares

Previa: París-Tours

-La prueba-

Situada la semana posterior al Mundial, aunque como ya ocurriera el año pasado con Cadel Evans, el nuevo portador del maillot arcoiris Thor Hushovd no será de la partida al no estar el equipo Cervélo entre los que tomarán la salida el domingo, la París-Tours se presenta como una de las últimas opciones para los sprinters de acabar la temporada con un buen sabor de boca.

-Historia-

Comenzada a disputarse el año 1896 en amateurs, no vuelve a correrse hasta 1901, ya con profesionales, aunque no es hasta que vuelve a arrancar en 1906 que una de las más antiguas clásicas empieza a ganar en popularidad, en gran medida gracias a grandes ciclistas como François Faber u Octave Lapize que en los primeros años escriben su nombre en el palmarés de la prueba.

Hasta los años 60 la carrera fue dominada al 50% por ciclistas franceses y belgas, cuando los holandeses van ganando fuerza desplazando a los franceses, y no es hasta medidados de los 80 que la carrera abre más las fronteras siendo muy distintas las nacionalidades de los ciclistas que se alzan con la victoria.

Entre los más laureados encontramos a Gustave Danneels, Paul Maye, Guido Reybroeck y Erik Zabel con tres triunfos cada uno, cifra que puede igualar este año Philippe Gilbert tras haber ganado las dos últimas ediciones. Otros ganadores ilustres son Virenque, Museeuw, Kelly, Jean-Luc Vandenbroucke o Van Looy.

Como nota curiosa, ésta fue una de las pocas carreras que el gran Eddie Merckx no ganó a lo largo de su carrera.

-Recorrido-

Pese a lo que su nombre indica, la carrera sale de la localidad de La Loupe, situada a 100km al suroeste de la capital francesa. Desde allí la carrera se dirigirá hacia el sur, entre Orleans y Le Mans, hasta encontrar 233km después la linea de meta en Tours.

El perfil de la prueba no presenta excesivas dificultades, por lo que los sprinters pueden adaptarse a él perfectamente, aunque los repechos situados en los últimos quince kilómetros pueden hacer que, como ya ha ocurrido alguna vez durante los últimos años, el grupo de corredores que se jueguen la victoria se muy reducido.

-Favoritos-

Filippo Pozzato (Team Katusha): tras la decepción que supuso quedarse a las puertas de las medallas en Geelong después de una carrera aceptable, el italiano querrá maquillar un palmarés de esta temporada 2010, que no está acorde a la clase que atesora.

Peter Sagan (Liquigas – Doimo): el joven talento eslovaco, tras descubrir la cara más amarga del Mundial busca encontrar sensaciones de cara al Giro de Lombardía y acabar una inmejorable temporada con un buen sabor de boca. Junto a él Bennati o Chicchi tendrán sus opciones en caso de una llegada al sprint.

Philippe Gilbert (Omega Pharma – Lotto): tras la exhibición de fuerza sin recompensa que nos regaló el pasado domingo y la superioridad mostrada, el valón querrá seguro resarcirse ganando una prueba a la que le tiene tomada la medida, y sabiendo cómo es, querrá hacerlo a lo grande.

Tom Boonen (Quick Step): superados sus problemas de rodilla, Tommeke volvió a la competición en el circuito Franco-Belga con resultados discretos en busca de cojer un punto de forma que le permita acabar fuerte el año. El año pasado acabó segundo, y la prueba se adapta muy bien a sus características.

Óscar Freire (Rabobank): otro de los que tras el Mundial no les queda demasiado donde llevarse una alegría. Sin estar en el mejor momento de su carrera a estas alturas de temporada, el elevado kilometraje es su mejor arma.

Gerald Ciolek (Milram): una vez anunciado su fichaje por Quick Step el alemán querrá dar una última alegría a un cojunto Milram que vive sus últimos días.

Borut Bozic (Vacansoleil): el esloveno se quedó el año pasado con la miel en los labios, cuando tras un excelente final llegó a meta con dos grandes como Gilbert y Boonen, donde las fuerzas le fallaron. Será una de las opciones del equipo holandés, que se presenta a la cita con un equipazo donde se encuentran también otros potenciales ganadores como Romain Feillu, Marcato, Leukemans y nuestro Hídolo Johnny Hoogerland.

La apuesta de C&H: Sylvain Chavanel (Quick Step)

Lo que deja Geelong

Una vez que el Mundial de Geelong y Melbourne se ha convertido en otra página más de la historia del ciclismo, es tiempo para sacar conclusiones sobre las selecciones, su papel y otros aspectos que nos ha dejado esta cita. Al fin y al cabo, hay no pocos profesionales del ciclismo que viven por y para esta competición y de los que no tendremos la oportunidad de hablar hasta dentro de doce meses.

A la carrera de fondo en carretera se presentaban tres selecciones como favoritas: España, Italia y Bélgica. Las tres adoptaron consecuentemente su papel dentro de la ruta, pero huelga decir que ninguna de ellas se llevó el arcoíris. Al que menos hay que reprocharle es al equipo belga: los flamencos (Van Avermaet, Hoste, Leukemans) hicieron un gran trabajo para su líder valón, y éste se quedó a dos kilómetros de rematar. Es probable que Gilbert fuese el ciclista más fuerte del pelotón mundialista y su selección, la que mejor trabjó, pero sólo les sirvió para un quinto puesto. Nada que reprochar.


Italia, en el estreno de Bettini, amenazaba con zafarrancho de ataques para seleccionar la carrera, y así lo cumplieron. La liaron provocando el corte de 31 de Gilbert, Pozzato y cía., en el que metieron acompañando a Pippo a Nibali, Tosatto, Visconti y Gavazzi; es decir, a sus mejores ciclistas. El ataque postrero de Nibali perjudicó las opciones del grupo, tan favorable como se ve para los intereses de la azzurra. La carrera le iba muy bien a Italia, que había dejado a Gilbert solo con el primer movimiento de Nibali, y con tanto ataque estaban cambiando pragmatismo por onanismo ciclista.

Luego, en la última vuelta, sólo quedaba Pozzato, que primero se abrió de patas al intentar seguir a Gilbert y luego no pudo tocar metal en el sprint, sobre todo por su mala colocación. La actitud del Pippo durante la carrera es lo que peor sabor deja en Italia, porque ha vuelto a pasar desapercibido en una prueba en la que partía como favorito. A estas alturas, es posible afirmar que Pozzato nunca será un capo de los que determinan carreras; no es ese tipo de corredor. Aunque es buenísimo. El debut de Bettini, en fin, es bueno.

Peor funcionaron las cosas en la selección española. Corriendo siempre a la contra, con el despiste de los líderes en un momento clave de la carrera, sólo el trabajo de Carlos Barredo (también contribuyó Luis León corrigiendo su error) y la clase de un poco inspirado Freire salvan el papel del combinado de De Santos. Una de las mayores cuestiones alrededor del Mundial de España es la presencia de Samuel Sánchez en el nueve, después de que el propio De Santos insistiera en su participación. El asturiano nunca estuvo delante y trabajó poco cuando se escapaba el caballo; fue una actuación anónima.


España suma así seis Mundiales desde la última medalla de oro, con dos medallas de bronce entre medias. Estabamos mal acostumbrados por los cuatro triunfos en seis ediciones entre 1999 y 2004 (más el de Olano en Duitama, cuatro años atrás) y ahora se nos hace extraña esta sequía, que coincide con una de las mejores generaciones de la historia del ciclismo patrio. Por unas razones u otras, está claro que España lleva unos años sin correr bien, con honrosas excepciones como la mítica maniobra de Samuel en Salzburgo. Pero hay que contextualizar el asunto: los Mundiales son carreras extrañas y, por encima de todo, muy difíciles de controlar. No hay que cortar cabezas; hay que pensar en las debilidades del seleccionado en las últimas ediciones y trabajar  con vistas al futuro De momento, Copenaghe no parece un lugar muy halagüeño.

Además de las evidentes loas al campeón Hushovd, hubo más notas positivas individualizadas en Geelong. Para empezar, el último campeón Evans, que defendió con mucho carácter su arcoíris y vendió cara la sucesión; la plata Breschel y su gregario Chris Anker Sörensen, dos que empiezan a ser clásicos en los puestos de honor mundialistas del último lustro y que tendrán un Mundial en casa en 2011; el trabajo de Jani Brajkovic para Grega Bole, que se desinfló en el sprint; las sensacionales prestaciones de la perla alemana del Rabobank, Paul Martens, aspirante a medalla cuando Gilbert iba en cabeza; o las presencias extrañas/exóticas en el grupo que se jugó la carrera, como Arashiro, Bazayev o Cardoso.

En el plano general de los campeonatos, habría que destacar también la sempiterna imbatibilidad de Cancellara en la contrarreloj, el dominio reciente de las italianas en la carrera en ruta o la victoria local en la carrera sub23, gracias a Michael Mathews en la carrera de los dos bronces. Estas son las cosas que nos deja un nuevo Mundial, un evento que podrá ser más o menos decepcionante pero que no tiene parangón a lo largo de la temporada ciclista.

David Vilares

Un gran campeón en un gran Mundial

(Foto: © Riccardo Scanferla)

Uno de los fenómenos más maravillosos del ciclismo ha vuelto a suceder este año. El maillot arcoíris y su carrera, el Mundial de fondo en carretera, han conseguido que esta fiesta del deporte haya brillado con más luz que nunca en una de las semanas más turbulentas de los últimos tiempos. La carrera de Geelong ha tenido todo lo que se le puede pedir a esta competición, además del colofón de un campeón del máximo nivel y a la altura de la historia de esta carrera legendaria. No es arriesgado decir que este Campeonato del Mundo es el reencuentro del ciclismo consigo mismo, la conjunción de todo lo bueno que este deporte, con tantas maravillas como pesadillas, ofrece a su aficionado.

Como es menester en un Mundial, muy pronto se formó la fuga que lideraría la carrera durante la mayor parte de  su recorrido. Eran Diego Tamayo (Colombia), Brammeier (Irlanda), Jackson Rodriguez (Venezuela), Kvachuk (Ucrania)  y Mohammed Said Jelammoury (Marruecos), con el serbio Esad Hasanovic sin poder conectar por detrás, desterrado en tierra de nadie. La escapada fue ganando terreno con facilidad durante el camino entre Melbourne y Geelong, antes del recorrido urbano final, hasta que llegaron a los 23 minutos de ventaja justo en la primera vuelta en Geelong. En ese momento estuvo a punto de producirse una circunstancia insospechada: los escapados se quedaron a dos minutos de doblar al pelotón. La selección belga se puso a tirar a tiempo y salvó a la carrera del surrealismo.

La ventaja fue disminuyendo paso a paso hasta que a falta de cinco vueltas para el final se iba a producir un movimiento importante: en la subida al segundo repecho del circuito, los italianos aceleraron la carrera y formaron un corte en el pelotón. Por delante se quedaron 32 corredores, entre los que estaban Pozzato, Gilbert, Evans, Boasson Hagen, Nibali, Greipel o Roche, además con abundante compañía de gregarios. Por detrás se había quedado Freire, pero también Samuel y Luis León Sánchez; eran Barredo, Plaza y Zubeldia, ciclistas sin peso para pensar en la victoria, los filtrados. Eran problemas para España.

La ventaja llegó muy pronto al minuto y no quedó más remedio que sacrificar a Samuel y Luis León. Mientras que el ovetense apenas duró en la cabeza del grupo, el trabajo del murciano fue más notorio y acercó algo al pelotón, aunque estaba claro que no era suficiente. Durante un par de vueltas se mantuvieron las diferencias, hasta que a dos y media del final, Nibali, siguiendo la estrategia pirotécnica del debutante Bettini, se fue en cabeza de carrera, ya cazado el superviviente Kvachuk. El movimiento del ganador de la Vuelta redujo el grupo a unas diez unidades, pero no se conformó con eso y volvió a atacar en la siguiente subida.

Esta vez Il Squalo se fue solo hasta que vio que quedaba mucho camino y que sería mejor esperar. Llegaron hasta él Anker Sörensen, Serpa, Visconti y Moerenhout y por detrás se quedó un grupo liderado por Gilbert y sin la presencia de los tres españoles. ¿Dónde estaban? Por fin, detrás. Con la ayuda de rusos y eslovenos, Barredo empezó a recortar drásticamente diferencias. Su trabajo fue espectacular, pero parece imposible que hubiera tenido los mismos efectos si el grupo de 32 se hubiera mantenido compacto. Italia, que había provocado el corte y conseguido su objetivo de endurecer la prueba, fallaba por regodearse en su lucimiento. A vuelta y media del final, la carrera se reagrupaba.

Bélgica lo volvió a intentar y Leukemans hizo saltar por los aires al pelotón lanzando a Gilbert. Les siguieron Pozzato, Evans y Kolobnev. No se entendieron y el pelotón los volvió a absorber antes de que sonase la campana de la última vuelta. Después de tantas cosas, se llegaba a los últimos 15 kilómetros con un grupo de 40 ciclistas para jugarse la victoria. Quedaban dos subidas y estaba claro que Philippe Gilbert, la viva imagen de la valentía sobre la bicicleta, atacaría.

(Foto: © Graham Watson)

Lo hizo en la penúltima subida. Por sus ataques lo reconocerás: Gilbert soltó una arrancada terrible que le lanzó en solitario y que enseguida le abrió un hueco prometedor. Por detrás reaccionó Evans, gigante en la defensa en casa de su arcoíris, junto a Kolobnev, Schleck, Sörensen, Leukemans y Martens. Pozzato lo intentó pero fue incapaz. Mientras el valón alcanzaba los veinte segundos de ventaja, sus perseguidores se movían en la última subida del Mundial. Gilbert mantenía las distancias: su forma de pedalear, absolutamente poderosa, apestaba a ganador.

Pero aún quedaban seis kilómetros llanos hasta la meta y ya eran 260 los que tenían en las piernas. De repente, Gilbert empezó a acusar toda la fatiga y a ver cómo su ventaja iba descendiendo. A la vez el pelotón -es un decir: habría unos veinte ciclistas- renacía y neutralizaba primero al grupo perseguidor y después al que había sido el ciclista más fuerte de la prueba. Iba a haber sprint. Y Óscar Freire estaba en el grupo, como tantas veces.

El tricampeón no había aparecido por los puestos delanteros en ninguna de las muchas subidas, lo que no dejaba de ser una mala señal. Pero ahí estaba, avanzando posiciones al olor de la meta. Gusev, Brajkovic y Terpstra protagonizaron los intentos de romper el sprint, pero ninguno de ellos era Fabian Cancellara, que perdió contacto con el grupo en el penúltimo giro. Chris Anker Sörensen lideraba el grupo como hiciera en Varese y, a 200 metros de meta, Van Avermaet lanzó el sprint.

Freire inició la volata sobre la décima posición, a rueda de Gilbert. No era ni la rueda ni la posición, probablemente porque no era el día del cántabro. Hushovd y Breschel le tenían cogida la rueda a Van Avermaet y cada uno se abrió hacia un lado del flamenco. Mientras que inicialmente Breschel salió más rápido por la derecha, Hushovd remontó por la izquierda, pegado a la valla, y batió a todos sus rivales en un sprint de genio de este deporte.

(Foto: © Luca Bettini)

La plata fue para Breschel, su segunda medalla mundialista, y el bronce para el local Allan Davis, que lo aguantó sobre la línea ante la progresión de Pozzato, mal colocado. Freire fue sexto, avanzando en los últimos metros. La gloria se iba hasta Noruega, un país sin tradición ciclista -aunque sí deportiva- que ha dado a un gran campeón. Thor Hushovd corría sin el apoyo de una selección  potente en Geelong, como lo hacía en sus tiempos en el Crédit Agricole, cuando era cabeza, corazón y piernas de este modesto equipo francés.

La victoria de Hushovd es justa por su olfato, por su magestuoso sprint y porque culmina la carrera de uno de esos ciclistas que dignifican su profesión cuando se montan en la bicicleta. En ese sentido, es un magnífico sucesor para Cadel Evans, que esta temporada ha protagonizado la mejor defensa del arcoíris de los últimos tiempos. Hushovd también paseará con el orgullo de un héroe de este deporte el maillot más especial que existe, y hoy mismo ha anunciado que su gran objetivo como campeón del mundo es ganar en Roubaix. Lo consiga o no, desde aquí nos ponemos en pie con Hushovd, con Gilbert y con el espectáculo que nos ha dado el Mundial de Geelong, inolvidable para los aficionados.  ¡Viva el ciclismo!

David Vilares

Favoritos para el Mundial en ruta -Melbourne 2010-

Óscar  Freire (España)

Si hablamos de favoritos en un Mundial en ruta, hay que mencionar obligadamente a Óscar Freire. El cántabro es el gran nombre de los Mundiales de la última década, desde aquel episodio en el otoño de Verona. Al margen de su historial, hay motivos para el pesimismo y un gran motivo para el optimismo con Óscar. El pesimismo llega con su temporada 2010, pobre en resultados con la excepción de su gran Milán-San Remo, una brillantísima victoria en la segunda gran cita del curso por importancia para Freire; la primera será en Melbourne. Dicen que el circuito le viene como anillo al dedo y contará con lo que aparenta ser un bloque muy sólido para llevarle hasta el oro. La historia le espera en Melbourne.

foto: cyclinghalloffame.com

Philippe Gilbert (Bélgica)

El valón es un tipo con las ideas claras. Sabe perfectamente cuál es el tipo de carreras que se le adaptan, cuándo puede brillar y cómo llegar en plenitud de condiciones a sus objetivos, y no se anda con rodeos. El año pasado lo demostró con un sensacional final de temporada ganando las carreras de octubre y haciendo un muy buen papel en el Mundial de Mendrisio. Este año, en su primer pico de forma, se llevó la Amstel Gold Race y llegó como máximo favorito a Lieja, donde una insual falta de garra hizo que Vinokourov y Kolobnev se le escapasen. Para este 2010 su segundo pico vuelve a ser el final de temporada, y nos ha regalado un par de bonus tracks en la Vuelta, demostrando que en cuanto las carreras tienen que decidirse en las cotas, en sprints reducidos y con garra, es uno de los grandes candidatos.

Pippo Pozzato (Italia)

Llega el primer Mundial como capitano de la nazionale para el Pippo. El líder del Katusha nunca ha brillado en la cita con el arcobaleno y este año parece que todos los galones irán con él. Pozzato tendrá que liderar a Italia en una cita difícil, tras la muerte de Ballerini y el consiguiente advenimiento de Bettini. Es de esperar que Il Grillo apueste por la continuidad patriarcal, en el buen sentido, de Ballerini. Pozzato, gracias a su inmenso talento para la bicicleta, tiene posibilidades en cualquier contexto de carrera, aunque le favorece la dureza. Quizá su mayor problema sea la falta de liderazgo por la que el ex Mapei ha sangrado durante toda su carrera. Nadie va a querer llevarlo con él hasta la meta: ¿podrá él buscarse la meta por sus medios?

Fabian Cancellara (Suiza)

A diferencia de la mayoría de sus rivales directos, Espartaco se enfrenta a un reto doble en Melbourne: el suizo buscará el jueves coronarse por cuarta vez como campeón del mundo contrarreloj por primera vez en la historia de la prueba, y conseguir lo que sería un doblete histórico el domingo con la medalla de oro en ruta. Nunca estuvo tan cerca como el año pasado en su país, donde fue uno de los dos ciclistas más fuertes de la prueba en ruta. El recorrido menos selectivo de esta edición tampoco le va mal a sus inmensas dotes de llegador, aunque hay dudas sobre su condición física.

Alexandr Kolobnev (Rusia)

Caso curioso el del campeón nacional ruso: cuando se viste el maillot de su selección, se convierte en un ciclista muchísimo más competitivo que cuando corre con sus equipos. Hablamos de un ciclista talentoso en general, pero a otro nivel en Mundiales y JJOO: segundo en Stuttgart, segundo en Pekín y segundo en Mendrisio. Quizá al circuito de Melbourne le falta algo de dureza para sus características (los tres en los que fue medallista eran más selectivos) y eso reduce sus opciones, que pasan por endurecer la carrera en sus últimas vueltas porque tampoco es un gran llegador. Pero está garantizado que será uno de los animadores de la ruta de Melbourne.

Allan Davis (Australia)

Junto al actual arcobaleno y a uno de los lanzadores de Mark Cavendish, Matthew Goss, completa la terna de buenas opciones para los locales. Afincado entre Oiartzun y Bundaberg, el velocista aussie tendrá sus opciones si la carrera finaliza con un grupo reducido de unos 30 corredores donde él pueda encontrarse. Ahí, su punta de velocidad (demostrada con creces en clásicas como la Milán-San Remo) y su estado de forma -en la Vuelta, aunque no se ha mostrado en exceso, completó buenos finales de etapa como en Madrid y Murcia- serán determinantes.

Matti Breschel (Dinamarca)

Turbia temporada la del talentoso corredor danés. Los percances sufridos en las clásicas de primavera (aunque se llevó la Dwars door Vlaanderen) y su salida del equipo de Bjarne Rijs camino de Rabobank le han provocado una pequeña interrupción en una evolución que parecía clara después de haber sido podium en el Mundial de Varese 2008 y 7º en el exigente recorrido de Mendrisio el pasado año, y de ganar etapas en la Vuelta a España o en el Tour de Suiza. Afrontará el Mundial de Melbourne con la seguridad de que el recorrido el favorece en cierto modo, ya que parece lo suficientemente exigente para que los velocistas más puros no lleguen con opciones. Esto, para un corredor tan rápido como Breschel, es un punto a favor. Su actuación en Canadá, no obstante, ha sido discreta.

Cadel Evans (Australia)

Aunque hay unos 3.000 kilómetros entre Geelong y su natal Katherine, Cadel Evans defenderá su maillot arcoiris en casa. Lo hará con muchas dificultades, porque el circuito es muy poco favorable para un ciclista que necesita desequilibrar en cuesta y llegar solo para ganar. Él mismo lo ha reconocido corriendo el Giro en lugar de la Vuelta, más habitual en su calendario. Pese a no pasarse por España, parece que Evans no llega mal del todo a la cita mundialista, tras su tercer puesto en el G.P. de Valonia, tras Martens y Riccò, y de un ciclista con tanto orgullo competitivo siempre que hay que esperar batalla.

foto: grahamwatson.com

Tyler Farrar (Estados Unidos)

Las opciones del líder del Garmin – Transitions aumentarán en Geelong cuanto menos selectiva sea la carrrera. Pese a que ya ha obtenido algunos puestos de mucho mérito en pruebas de mucho fondo, para el velocista residente en Gante este Campeonato del Mundo es un reto muy exigente. Es un ciclista muy rápido y con potencia para superar las cotas cortas. Su debilidad viene porque no tiene opciones si se forma algún grupo peligroso, un corte donde los clasicómanos más expertos tienen más opciones.

Mark Cavendish (Gran Bretaña)

Muchos dudaron de él cuando decidió el año pasado que quería ganar a sus 24 años su primer Monumento, parecía un chiste que el de la Isla de Man pudiese aguantar ante el empuje de otros corredores durante la ascensión al Poggio, pero lo hizo, y ya en las calles de San Remo protagonizó un espectacular sprint ante Heinrich Haussler que sólo la foto finish fue capaz de resolver. Este año su gran objetivo es el Mundial y ha alargado más de lo que viene siendo habitual su temporada para disputarlo, por lo que debe tenérsele en cuenta. Sus opciones pasan por una carrera sin demasiada dureza, y donde otras selecciones con más representación que la británica controlen la carrera, para seguir demostrando que en estos momentos es difícil hacerle sombra en las llegadas masivas.

André Greipel (Alemania)

Partirá con el mismo hándicap que los otros grandes velocistas. Selecciones como Italia o España correrán para hacer la carrera lo suficientemente selectiva para que éstos no lleguen con opciones a la última vuelta. El teutón es el corredor con más victorias del año y ha demsotrado en el Tour of Britain que llega con buenas piernas. Las opciones de su país se centran en él y en Tony Martin, que seguramente se vacíe en la crono. Paul Martens es otra opción viendo cómo transcurrió el GP Wallonie, donde venció en un final muy selectivo a Cadel Evans y Ricardo Riccò.

Vincenzo Nibali (Italia)

¿Cómo gestionará emocionalmente Vincenzo Nibali su primer gran éxito deportivo? Dentro del nueve italiano el papel del ciclista siciliano es clave: los azzurri necesitan mover mucho la carrera y habrá pocos corredores como Il Squalo más aptos para ese objetivo. En principio, todo el nueve de Italia partirá para ayudar a Pozzato, pero habrá que ver la cohesión del grupo tras el desgraciado cambio de seleccionador. En cualquier caso, Nibali tiene también sus opciones a campo abierto, aunque tendría que producirse un contexto muy particular.

Thor Hushovd (Noruega)

Parece que llega en forma el actual campeón noruego. Consiguió una victoria en la Vuelta en una etapa con un sprint reducido, que es como debería buscar el maillot arcoiris viendo que no está la altura de los grandes velocistas, y que muchos otros en otras circunstancias le pueden dejar atrás en las cortas, pero exigentes cotas del circuito de Melbourne. Nunca ha tenido una participación destacada en la cita mundialista, pero el recorrido puede ser propicio si la carrera no es muy rápida y ahí tendrá más opciones que muchos otros.

Edvald Boasson Hagen (Noruega)

Formando un tándem de extrema calidad con Hushovd, EBH se enfrentará a su primera gran clásica desde el Mundial pasado (a excepción de la OHN, donde quedó 6º), en Mendrisio, donde las expectativas superaron con mucha diferencia su resultado posterior. El exigente recorrido y el kilometraje le dejaron sin piernas en los momentos clave haciéndole quedar en el puesto 60º  a más de 5 minutos del ganador, Cadel Evans. Tras superar una lesión en el tendón de aquiles afrontó de manera decente el Tour y, ya en septiembre, tuvo dos buenas actuaciones en las dos nuevas clásicas que tuvieron lugar en Canadá. Con un año más de madurez y con un recorrido más apto, deberá mejorar sus prestaciones, máxime cuando ha decidido no correr la crono.

Peter Sagan (Eslovaquia)

El corredor revelación de 2010, con 20 años y ya con 5 victorias en el zurrón y más de 20 top10 a lo largo de su primer año como Pro, pese a su mencionada juventud amedrenta a sus rivales por su gran punta de velocidad y potencia en los metros finales. Lo demostró en el Grand Prix Cycliste de Montreal, donde quedó 2º tras Ryder Hesjedal. Es un rival a tener en cuenta porque el circuito es muy propicio para sus características, además de haber demostrado que sabe moverse muy bien en carrera pese a la experiencia que tiene. Su único hándicap es, quizás el único además de no contar con muchos compañeros (los hermanos Velits), es no haber corrido pruebas de gran kilometraje.