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Katusha; lo que Quim te da, Pippo te lo quita

Cuando acabó el 2009, las carreras de la primavera ciclista y la temporada en general de Filippo Pozzato, presagiaban un definitivo cambio de rumbo y actitud en el super clase italiano. Nada más lejos de la realidad. Este año mala temporada y así lo contamos en Cobbles & Hills; para nosotros ha sido la gran decepción del año, sin haber obtenido ningún resultado decente en la primavera ni en otro momento de la temporada (sólo cuenta con una victoria en todo el año, la que consiguió en la 12ª etapa del Giro). Eso ha hecho que Katusha tenga mucha menos presencia de calidad durante el año. Si tienes un talento, siempre esperas que te responda en su justa medida. Con Pippo en este 2010 no ha sido así.

Sin embargo, sí lo fue con Quim Rodríguez. Purito dejaba Caisse d´Epargne sediento de liderazgo y cansado quizás de ser un gregario de lujo para Alejandro Valverde, buscando en Katusha libertad de movimientos y de calendario. La primeravera que hizo el catalán le bastó a Katusha para cumplir con la primera parte del calendario. Victoria en la general de la Volta, GP Miguel Indurain, etapa en la Itzulia y 2º en el Muro de Huy tras Cadel Evans. Los meses de marzo y abril acabaron con buena nota para Purito, que comenzaba a justificar la confianza que los rusos habían puesto en él. Kolobnev también dio buena muestra de la primavera, aunque evidenció su falta de instinto a la hora de pelear por carreras de renombre donde no acabó por mojar (LBL 2º, etapa en París-Niza 4º, GP Miguel Indurain 4º y en una etapa de la Itzulia 5º). Antes de todo esto, Ignatiev y McEwen habían conseguido los primeros triunfos del año para Katusha en la Challenge de Mallorca y Tirreno-Adriatico respectivamente.

Joaquim Purito Rodríguez Tour

La segunda parte del calendario también terminó con resultados positivos para los de Tchmil. A la victoria de Pippo en el Giro, se sumó la de un irregular Petrov en la etapa de la multitudinaria fuga de L´Aquila y una 14ª plaza de Vladimir Karpets (que venía de dejarse ver en Romandía) en la general, siendo el mejor de los rusos en esta faceta. Los campeonatos nacionales dieron éxitos a sus corredores (Piluschin ganó el moldavo, Kolobnev el de ruta ruso y Gusev el de crono) y el Tour de Francia tuvo, para Quim exclusivamente, otros buenos resultados que le dejaban como el máximo estandarte de la escuadra rusa en la Grande Bouclé. Su victoria en Mendé y el 8º puesto en la general final dejaron un gusto dulce al catalán en su primer Tour de Francia. La nota amarga del año para Katusha llegó en estas fechas, cuando Kim Kirchen tuvo que ser inducido en coma tras unos dolores cardíacos que le afectaron mientras se corría el Tour de Suiza.

Agosto llegó con victorias de McEwen en el Eneco Tour y de Botcharov en el Tour de Limousin, así como la CRE de la Vuelta a Burgos, que dejó a Caruso como líder de la carrera hasta la etapa decisiva en la subida a las Lagunas de Neila, donde Samuel Sánchez le quitó el maillot morado de líder. La Vuelta a España, y el final de temporada, volvió a dejar en evidencia a Pozzato, que sólo estuvo cerca de conseguir un triunfo en la etapa con final en Toledo. Todo lo contrario representó la vuelta española para Quim Rodríguez, que se llevó un bonito triunfo en Peña Cabarga, además del liderato que disfrutó en dos fases de la carrera. Al final, la crono de Peñafiel le dejó sin opciones de podium, pero estos resultados y un 4º puesto en la general final dejaron a Purito, y a un Katusha muy implicado en carrera con Caruso, Kolobnev y Karpets, con una muy buena calificación final con 5 victorias en todo el año, mucha presencia en carrera y muchos meses a muy buen nivel.

Joaquim Rodríguez Purito Vuelta España

Para el año que viene llegan corredores de calidad que trabajaran para el equipo como Losada, Moreno, Kuchynski, Hoste o Trofimov, ya que los rusos mantendrán su bloque (todos corredores en plenitud) con Quim, Pozzato y Kolobnev, perdiendo a corredores con nombre, pero dando la oportunidad a jóvenes, rusos la mayoría, que tendrán que dar un paso adelante como Galymzianov (unos 20 Top10 en el año y con la responsabilidad en 2011 de cubrir las bajas de Napolitano o McEwen en las llegadas masivas), Ovechkin o el más prometedor, Egor Silin. 2011 será así una temporada continuista en su bloque y de oportunidad para las jóvenes promesas rusas que Tchmil está cuidando y que seguramente den más alegrías en un futuro próximo.

Javier Cepedano

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La decepción de la temporada; Pippo Pozzato

Toca ahora el turno de la decepción de la temporada. Este año es cierto que han sido muchos los ciclistas y equipos que han defraudado, no a nivel de resultados sino a nivel de sensaciones. Como dos de los ejemplos más importantes tenemos a Edvald Boasson Hagen y Bradley Wiggins, que en su primera campaña en el equipo Sky no han estado al nivel de las expectativas. Luego en menor medida se encuentran los Burghardt, Hincapie y Ballan que formaban el bloque para las piedras de BMC, el mal año de Armstrong en su última temporada en el pelotón, la poca incidencia de Dani Moreno en su nueva aventura en Omega Pharma – Lotto o el paso que desde hace años debería haber dado Gerald Ciolek y no ha dado.

Y es precisamente un caso parecido al de éste último que desde Cobbles & Hills consideramos como la gran decepción. Con nombre y apellidos. Filippo Pozzato. Un corredor que desde hace años se está ganando a pulso la calificación de eterna promesa, y es que desde que empezase hace casi una década su andadura como ciclista profesional se le ha visto un potencial que podía hacer de él un corredor extraordinario.

Buen rodador, magnífica punta de velocidad, capacidad para superar cotas y gran adaptación a los adoquines y muros hacían de él, en cierto modo y salvando las distancias, una versión mejorada de Óscar Freire. Si a ello se le suma la plasticidad sobre la bicicleta y la clase que ya por entonces demostraba hacía que los aficionados viesen en él un corredor que podría llegar a ser muy grande.

Pero los años han ido pasando y sólo ha mostrado pequeños destellos de aquello que se intuía cuando empezaba en Mapei/Quick Step y Fassa Bortolo. De este modo hasta el año pasado cuando el corredor del Veneto recaló en el conjunto ruso Katusha había conseguido algunos triunfos importantes como la general de Tirreno-Adriático en 2003, la Milán-San Remo 2006 -donde sin duda se beneficio de ser compañero de Tom Boonen para dar la sorpresa- y dos etapas en el Tour.

foto: Graham Watson - velonews.com

Y el año pasado fue uno de los mejores años de Pippo como profesional. Pese al mal inicio en las calles de San Remo, donde a pesar de llegar al sprint final en el pelotón no se metió en la llegada, se plantó en las clásicas de piedras en un estado de forma extraordinario que le hizo ser considerado como el gran rival de su otrora compañero Tom Boonen. Se hizo con la E3 y llegó al Tour de Flandes pletórico de moral y con una estrategia clara, no perder de vista a Tommeke, pero le salió el tiro por la culata al no responder al movimiento de Stijn Devolder. Sin haber aprendido del error, la semana siguiente en la París-Roubaix se dedicó también a controlar a Boonen, y cuando parecía que lo había conseguido, las caídas en el Carrefour de l’Arbre le relegaron a la segunda posición en el velódromo. Aquel Abril consiguió buenos resultados, pero dejó la duda de qué hubiera pasado si hubiese tenido más ambición. Tras ello ganó el campenato italiano, pero dio más que hablar la ridícula maglia tricolore que Katusha diseñó que él mismo.

foto: bicinews.net

Por lo que esta temporada debía ser la de la consagración de Filippo Pozzato.

Nada más lejos de la realidad. Tras la Omloop Het Niuewsblad ganada por Flecha a finales de Febrero, Pippo acabó cuarto en la Eroica, pero más allá de la posición final fue por las sensaciones que ofreció por los caminos de tierra blanca toscanos que apareció entre los aficionados el ‘¿y si este año… Pozzato?’. De este modo se presentó a la Milán-San Remo como uno de los aspirantes a la victoria, y viendo la nómina de sprinters que habían superado el Poggio su actuación se limitó a un ataque inherte a tres kilómetros de meta que pese a que el pelotón no era tan numeroso como en años anteriores no llegó a tener opciones reales de victoria.

Llegó el turno de las piedras, y en la E3 no respondió al movimiento lejano de Boonen, Cancellara y Flecha, por lo que pese a la bella persecución que nos brindó no pudo revalidar el triunfo conseguido el año anterior en Harelbeke teniendo que conformarse con una cuarta posición justa atendiendo a las muestras de visión de carrera y lucha que ofreció. El primer domingo de Abril, mientras los flamencos copaban las cunetas de los muros, él, aquejado de una gripe no participó en un Tour de Flandes que histórico que fue, pudo haberlo sido aún más con su presencia. Ya recuperado, el siguiente domingo tomó la salida en la París-Roubaix y lo más destacable del día fue el maillot de campeón italiano negro que lució, ya que en el momento clave de la prueba, se lavó las manos y no hizo ningún intento de asumir responsabilidades en la persecución de Cancellara.

Así, tras otro asalto fallido a los Monumentos adoquinados, en el Giro d’Italia ganó la 12ª etapa, haciendose así con un triunfo por el que hacía años que había estando luchando, en una etapa en que el pelotón llegó roto a meta. No corrió el Tour y en la Vuelta tuvo una actuación discretísima al no saber sacar partido de etapas que se adaptaban perfectamente a sus condiciones.

foto: roadcycling.com

Tras ello llegó el Mundial de Geelong, donde se presentaba como el máximo candidato junto a Philippe Gilbert. La selección italiana ideó una buena táctica, pero en el momento en que Pippo debía haber asumido responsabilidades otra vez desapareció y al llegar un grupo numeroso a meta con sprinters más potentes que él no pudo ni hacerse con el arcobaleno ni llevarse una medalla, quedando relegado a la cuarta plaza. Había dejado escapar la mejor opción de su carrera de vestirse con el maillot arcoiris. Y cuando la temporadan agonizaba, en la París-Tours repitió la táctica que para nuestra desgracia tanto ha utilizado, la del marcaje individual. Esta vez el damnificado fue Gilbert, quien se mostró abiertamente molesto con el italiano al indicar que no estaría de más que alguna vez “le diese el viento en la cara”, en referencia a la figura de secante que ejerció el italiano ante su intento de romper la carrera.

Así que otro año ha pasado para Pippo, quien a sus 29 años recién cumplidos, no ha dado el salto de calidad que a mitad de la década venía anunciando. Por supuesto le quedan todavía años para redimirse. De momento, vamos de decepción en decepción.

Xavier Andrés

Previa: París-Tours

-La prueba-

Situada la semana posterior al Mundial, aunque como ya ocurriera el año pasado con Cadel Evans, el nuevo portador del maillot arcoiris Thor Hushovd no será de la partida al no estar el equipo Cervélo entre los que tomarán la salida el domingo, la París-Tours se presenta como una de las últimas opciones para los sprinters de acabar la temporada con un buen sabor de boca.

-Historia-

Comenzada a disputarse el año 1896 en amateurs, no vuelve a correrse hasta 1901, ya con profesionales, aunque no es hasta que vuelve a arrancar en 1906 que una de las más antiguas clásicas empieza a ganar en popularidad, en gran medida gracias a grandes ciclistas como François Faber u Octave Lapize que en los primeros años escriben su nombre en el palmarés de la prueba.

Hasta los años 60 la carrera fue dominada al 50% por ciclistas franceses y belgas, cuando los holandeses van ganando fuerza desplazando a los franceses, y no es hasta medidados de los 80 que la carrera abre más las fronteras siendo muy distintas las nacionalidades de los ciclistas que se alzan con la victoria.

Entre los más laureados encontramos a Gustave Danneels, Paul Maye, Guido Reybroeck y Erik Zabel con tres triunfos cada uno, cifra que puede igualar este año Philippe Gilbert tras haber ganado las dos últimas ediciones. Otros ganadores ilustres son Virenque, Museeuw, Kelly, Jean-Luc Vandenbroucke o Van Looy.

Como nota curiosa, ésta fue una de las pocas carreras que el gran Eddie Merckx no ganó a lo largo de su carrera.

-Recorrido-

Pese a lo que su nombre indica, la carrera sale de la localidad de La Loupe, situada a 100km al suroeste de la capital francesa. Desde allí la carrera se dirigirá hacia el sur, entre Orleans y Le Mans, hasta encontrar 233km después la linea de meta en Tours.

El perfil de la prueba no presenta excesivas dificultades, por lo que los sprinters pueden adaptarse a él perfectamente, aunque los repechos situados en los últimos quince kilómetros pueden hacer que, como ya ha ocurrido alguna vez durante los últimos años, el grupo de corredores que se jueguen la victoria se muy reducido.

-Favoritos-

Filippo Pozzato (Team Katusha): tras la decepción que supuso quedarse a las puertas de las medallas en Geelong después de una carrera aceptable, el italiano querrá maquillar un palmarés de esta temporada 2010, que no está acorde a la clase que atesora.

Peter Sagan (Liquigas – Doimo): el joven talento eslovaco, tras descubrir la cara más amarga del Mundial busca encontrar sensaciones de cara al Giro de Lombardía y acabar una inmejorable temporada con un buen sabor de boca. Junto a él Bennati o Chicchi tendrán sus opciones en caso de una llegada al sprint.

Philippe Gilbert (Omega Pharma – Lotto): tras la exhibición de fuerza sin recompensa que nos regaló el pasado domingo y la superioridad mostrada, el valón querrá seguro resarcirse ganando una prueba a la que le tiene tomada la medida, y sabiendo cómo es, querrá hacerlo a lo grande.

Tom Boonen (Quick Step): superados sus problemas de rodilla, Tommeke volvió a la competición en el circuito Franco-Belga con resultados discretos en busca de cojer un punto de forma que le permita acabar fuerte el año. El año pasado acabó segundo, y la prueba se adapta muy bien a sus características.

Óscar Freire (Rabobank): otro de los que tras el Mundial no les queda demasiado donde llevarse una alegría. Sin estar en el mejor momento de su carrera a estas alturas de temporada, el elevado kilometraje es su mejor arma.

Gerald Ciolek (Milram): una vez anunciado su fichaje por Quick Step el alemán querrá dar una última alegría a un cojunto Milram que vive sus últimos días.

Borut Bozic (Vacansoleil): el esloveno se quedó el año pasado con la miel en los labios, cuando tras un excelente final llegó a meta con dos grandes como Gilbert y Boonen, donde las fuerzas le fallaron. Será una de las opciones del equipo holandés, que se presenta a la cita con un equipazo donde se encuentran también otros potenciales ganadores como Romain Feillu, Marcato, Leukemans y nuestro Hídolo Johnny Hoogerland.

La apuesta de C&H: Sylvain Chavanel (Quick Step)

Lo que deja Geelong

Una vez que el Mundial de Geelong y Melbourne se ha convertido en otra página más de la historia del ciclismo, es tiempo para sacar conclusiones sobre las selecciones, su papel y otros aspectos que nos ha dejado esta cita. Al fin y al cabo, hay no pocos profesionales del ciclismo que viven por y para esta competición y de los que no tendremos la oportunidad de hablar hasta dentro de doce meses.

A la carrera de fondo en carretera se presentaban tres selecciones como favoritas: España, Italia y Bélgica. Las tres adoptaron consecuentemente su papel dentro de la ruta, pero huelga decir que ninguna de ellas se llevó el arcoíris. Al que menos hay que reprocharle es al equipo belga: los flamencos (Van Avermaet, Hoste, Leukemans) hicieron un gran trabajo para su líder valón, y éste se quedó a dos kilómetros de rematar. Es probable que Gilbert fuese el ciclista más fuerte del pelotón mundialista y su selección, la que mejor trabjó, pero sólo les sirvió para un quinto puesto. Nada que reprochar.


Italia, en el estreno de Bettini, amenazaba con zafarrancho de ataques para seleccionar la carrera, y así lo cumplieron. La liaron provocando el corte de 31 de Gilbert, Pozzato y cía., en el que metieron acompañando a Pippo a Nibali, Tosatto, Visconti y Gavazzi; es decir, a sus mejores ciclistas. El ataque postrero de Nibali perjudicó las opciones del grupo, tan favorable como se ve para los intereses de la azzurra. La carrera le iba muy bien a Italia, que había dejado a Gilbert solo con el primer movimiento de Nibali, y con tanto ataque estaban cambiando pragmatismo por onanismo ciclista.

Luego, en la última vuelta, sólo quedaba Pozzato, que primero se abrió de patas al intentar seguir a Gilbert y luego no pudo tocar metal en el sprint, sobre todo por su mala colocación. La actitud del Pippo durante la carrera es lo que peor sabor deja en Italia, porque ha vuelto a pasar desapercibido en una prueba en la que partía como favorito. A estas alturas, es posible afirmar que Pozzato nunca será un capo de los que determinan carreras; no es ese tipo de corredor. Aunque es buenísimo. El debut de Bettini, en fin, es bueno.

Peor funcionaron las cosas en la selección española. Corriendo siempre a la contra, con el despiste de los líderes en un momento clave de la carrera, sólo el trabajo de Carlos Barredo (también contribuyó Luis León corrigiendo su error) y la clase de un poco inspirado Freire salvan el papel del combinado de De Santos. Una de las mayores cuestiones alrededor del Mundial de España es la presencia de Samuel Sánchez en el nueve, después de que el propio De Santos insistiera en su participación. El asturiano nunca estuvo delante y trabajó poco cuando se escapaba el caballo; fue una actuación anónima.


España suma así seis Mundiales desde la última medalla de oro, con dos medallas de bronce entre medias. Estabamos mal acostumbrados por los cuatro triunfos en seis ediciones entre 1999 y 2004 (más el de Olano en Duitama, cuatro años atrás) y ahora se nos hace extraña esta sequía, que coincide con una de las mejores generaciones de la historia del ciclismo patrio. Por unas razones u otras, está claro que España lleva unos años sin correr bien, con honrosas excepciones como la mítica maniobra de Samuel en Salzburgo. Pero hay que contextualizar el asunto: los Mundiales son carreras extrañas y, por encima de todo, muy difíciles de controlar. No hay que cortar cabezas; hay que pensar en las debilidades del seleccionado en las últimas ediciones y trabajar  con vistas al futuro De momento, Copenaghe no parece un lugar muy halagüeño.

Además de las evidentes loas al campeón Hushovd, hubo más notas positivas individualizadas en Geelong. Para empezar, el último campeón Evans, que defendió con mucho carácter su arcoíris y vendió cara la sucesión; la plata Breschel y su gregario Chris Anker Sörensen, dos que empiezan a ser clásicos en los puestos de honor mundialistas del último lustro y que tendrán un Mundial en casa en 2011; el trabajo de Jani Brajkovic para Grega Bole, que se desinfló en el sprint; las sensacionales prestaciones de la perla alemana del Rabobank, Paul Martens, aspirante a medalla cuando Gilbert iba en cabeza; o las presencias extrañas/exóticas en el grupo que se jugó la carrera, como Arashiro, Bazayev o Cardoso.

En el plano general de los campeonatos, habría que destacar también la sempiterna imbatibilidad de Cancellara en la contrarreloj, el dominio reciente de las italianas en la carrera en ruta o la victoria local en la carrera sub23, gracias a Michael Mathews en la carrera de los dos bronces. Estas son las cosas que nos deja un nuevo Mundial, un evento que podrá ser más o menos decepcionante pero que no tiene parangón a lo largo de la temporada ciclista.

David Vilares

Un gran campeón en un gran Mundial

(Foto: © Riccardo Scanferla)

Uno de los fenómenos más maravillosos del ciclismo ha vuelto a suceder este año. El maillot arcoíris y su carrera, el Mundial de fondo en carretera, han conseguido que esta fiesta del deporte haya brillado con más luz que nunca en una de las semanas más turbulentas de los últimos tiempos. La carrera de Geelong ha tenido todo lo que se le puede pedir a esta competición, además del colofón de un campeón del máximo nivel y a la altura de la historia de esta carrera legendaria. No es arriesgado decir que este Campeonato del Mundo es el reencuentro del ciclismo consigo mismo, la conjunción de todo lo bueno que este deporte, con tantas maravillas como pesadillas, ofrece a su aficionado.

Como es menester en un Mundial, muy pronto se formó la fuga que lideraría la carrera durante la mayor parte de  su recorrido. Eran Diego Tamayo (Colombia), Brammeier (Irlanda), Jackson Rodriguez (Venezuela), Kvachuk (Ucrania)  y Mohammed Said Jelammoury (Marruecos), con el serbio Esad Hasanovic sin poder conectar por detrás, desterrado en tierra de nadie. La escapada fue ganando terreno con facilidad durante el camino entre Melbourne y Geelong, antes del recorrido urbano final, hasta que llegaron a los 23 minutos de ventaja justo en la primera vuelta en Geelong. En ese momento estuvo a punto de producirse una circunstancia insospechada: los escapados se quedaron a dos minutos de doblar al pelotón. La selección belga se puso a tirar a tiempo y salvó a la carrera del surrealismo.

La ventaja fue disminuyendo paso a paso hasta que a falta de cinco vueltas para el final se iba a producir un movimiento importante: en la subida al segundo repecho del circuito, los italianos aceleraron la carrera y formaron un corte en el pelotón. Por delante se quedaron 32 corredores, entre los que estaban Pozzato, Gilbert, Evans, Boasson Hagen, Nibali, Greipel o Roche, además con abundante compañía de gregarios. Por detrás se había quedado Freire, pero también Samuel y Luis León Sánchez; eran Barredo, Plaza y Zubeldia, ciclistas sin peso para pensar en la victoria, los filtrados. Eran problemas para España.

La ventaja llegó muy pronto al minuto y no quedó más remedio que sacrificar a Samuel y Luis León. Mientras que el ovetense apenas duró en la cabeza del grupo, el trabajo del murciano fue más notorio y acercó algo al pelotón, aunque estaba claro que no era suficiente. Durante un par de vueltas se mantuvieron las diferencias, hasta que a dos y media del final, Nibali, siguiendo la estrategia pirotécnica del debutante Bettini, se fue en cabeza de carrera, ya cazado el superviviente Kvachuk. El movimiento del ganador de la Vuelta redujo el grupo a unas diez unidades, pero no se conformó con eso y volvió a atacar en la siguiente subida.

Esta vez Il Squalo se fue solo hasta que vio que quedaba mucho camino y que sería mejor esperar. Llegaron hasta él Anker Sörensen, Serpa, Visconti y Moerenhout y por detrás se quedó un grupo liderado por Gilbert y sin la presencia de los tres españoles. ¿Dónde estaban? Por fin, detrás. Con la ayuda de rusos y eslovenos, Barredo empezó a recortar drásticamente diferencias. Su trabajo fue espectacular, pero parece imposible que hubiera tenido los mismos efectos si el grupo de 32 se hubiera mantenido compacto. Italia, que había provocado el corte y conseguido su objetivo de endurecer la prueba, fallaba por regodearse en su lucimiento. A vuelta y media del final, la carrera se reagrupaba.

Bélgica lo volvió a intentar y Leukemans hizo saltar por los aires al pelotón lanzando a Gilbert. Les siguieron Pozzato, Evans y Kolobnev. No se entendieron y el pelotón los volvió a absorber antes de que sonase la campana de la última vuelta. Después de tantas cosas, se llegaba a los últimos 15 kilómetros con un grupo de 40 ciclistas para jugarse la victoria. Quedaban dos subidas y estaba claro que Philippe Gilbert, la viva imagen de la valentía sobre la bicicleta, atacaría.

(Foto: © Graham Watson)

Lo hizo en la penúltima subida. Por sus ataques lo reconocerás: Gilbert soltó una arrancada terrible que le lanzó en solitario y que enseguida le abrió un hueco prometedor. Por detrás reaccionó Evans, gigante en la defensa en casa de su arcoíris, junto a Kolobnev, Schleck, Sörensen, Leukemans y Martens. Pozzato lo intentó pero fue incapaz. Mientras el valón alcanzaba los veinte segundos de ventaja, sus perseguidores se movían en la última subida del Mundial. Gilbert mantenía las distancias: su forma de pedalear, absolutamente poderosa, apestaba a ganador.

Pero aún quedaban seis kilómetros llanos hasta la meta y ya eran 260 los que tenían en las piernas. De repente, Gilbert empezó a acusar toda la fatiga y a ver cómo su ventaja iba descendiendo. A la vez el pelotón -es un decir: habría unos veinte ciclistas- renacía y neutralizaba primero al grupo perseguidor y después al que había sido el ciclista más fuerte de la prueba. Iba a haber sprint. Y Óscar Freire estaba en el grupo, como tantas veces.

El tricampeón no había aparecido por los puestos delanteros en ninguna de las muchas subidas, lo que no dejaba de ser una mala señal. Pero ahí estaba, avanzando posiciones al olor de la meta. Gusev, Brajkovic y Terpstra protagonizaron los intentos de romper el sprint, pero ninguno de ellos era Fabian Cancellara, que perdió contacto con el grupo en el penúltimo giro. Chris Anker Sörensen lideraba el grupo como hiciera en Varese y, a 200 metros de meta, Van Avermaet lanzó el sprint.

Freire inició la volata sobre la décima posición, a rueda de Gilbert. No era ni la rueda ni la posición, probablemente porque no era el día del cántabro. Hushovd y Breschel le tenían cogida la rueda a Van Avermaet y cada uno se abrió hacia un lado del flamenco. Mientras que inicialmente Breschel salió más rápido por la derecha, Hushovd remontó por la izquierda, pegado a la valla, y batió a todos sus rivales en un sprint de genio de este deporte.

(Foto: © Luca Bettini)

La plata fue para Breschel, su segunda medalla mundialista, y el bronce para el local Allan Davis, que lo aguantó sobre la línea ante la progresión de Pozzato, mal colocado. Freire fue sexto, avanzando en los últimos metros. La gloria se iba hasta Noruega, un país sin tradición ciclista -aunque sí deportiva- que ha dado a un gran campeón. Thor Hushovd corría sin el apoyo de una selección  potente en Geelong, como lo hacía en sus tiempos en el Crédit Agricole, cuando era cabeza, corazón y piernas de este modesto equipo francés.

La victoria de Hushovd es justa por su olfato, por su magestuoso sprint y porque culmina la carrera de uno de esos ciclistas que dignifican su profesión cuando se montan en la bicicleta. En ese sentido, es un magnífico sucesor para Cadel Evans, que esta temporada ha protagonizado la mejor defensa del arcoíris de los últimos tiempos. Hushovd también paseará con el orgullo de un héroe de este deporte el maillot más especial que existe, y hoy mismo ha anunciado que su gran objetivo como campeón del mundo es ganar en Roubaix. Lo consiga o no, desde aquí nos ponemos en pie con Hushovd, con Gilbert y con el espectáculo que nos ha dado el Mundial de Geelong, inolvidable para los aficionados.  ¡Viva el ciclismo!

David Vilares

Gilbert repite en Toledo

Se presentaba la etapa más larga de las que las que se compone la Vuelta, 231km que unían Pedrahita con Toledo, y el guión previsto se cumplió. Fuga poco numerosa de cuatro corredores y el pelotón controlando por detrás, y es que Jufré, Roels, Ortega y Florencio nunca tuvieron la más mínima opción de llegar a Toledo para jugarse entre ellos la victoria de etapa.

De este modo, un pelotón comandado por Columbia, Quick Step y Garmin, y con un Caisse d’Epargne siempre atento por si aparecía un viento lateral que nunca hizo acto de presencia, los fugados fueron cazados antes de llegar a los últimos 10km. Tras unos kilómetros tranquilos se llegó a la base de la colina sobre la que se asientan Toledo y su imponente Alcázar.

A partir de entonces una sucesión de ataques entre los que destacó el de Luis León Sánchez, que a falta de 3km consiguió abrir un pequeño hueco con los favoritos. Eran momentos algo caóticos, y en este escenario, un imán de los percances como Fränk Schleck pinchó dentro de la zona de protección.

Cazado Luis León el pelotón entró en el último kilómetro cortado en varios pedazos, Philippe Gilbert no dio opción a Tyler Farrar en el uphill sprint, mientras que Pozzato entró a 1”. Junto al italiano entraron Velits y Nibali, mientras que Joaquim Rodríguez lo hizo a 7” y Mosquera, el más perjudicado, se dejó 13”;  a Fränk Schleck al final le picaron 15″.

foto: Graham Watson - biciciclismo.com

Ciertamente fue un final bonito con varias batallas. La de la etapa y el Mundial donde algunos de los grandes favoritos demostraron que llegarán muy bien de forma a Melbourne, y la de la general, donde Nibali demuestra que pese a su juventud tiene la experiencia suficiente para saber cuándo no se debe perder la rueda buena, mientras que Mosquera pese a su veteranía hizo una de pardillo y aumenta hasta los 50” la diferencia que deberá recuperar en la Bola del Mundo.

Xavier Andrés

Sprinters en la Vuelta a España 2010

Mark Cavendish – Team HTC – Columbia

Cavendish llorando

El británico llega a la Vuelta a España tras haber despejado todas las dudas que despertó su inicio de temporada. A lo largo del Tour de Francia demostró su reinado en el sprint con cinco victorias de etapa (de siete sprints masivos), incluida la victoria final en los Campos Elíseos – por segundo año consecutivo. La de esta edición será su primera participación en La Vuelta que se encuentra en medio de su proceso de puesta a punto de cara al Mundial de Melbourne que inició con su participación en la Tre Valli Varesine y la Coppa Bernocchi.

En contra, el hombre más rápido del pelotón admite llegar en baja forma a la Vuelta – incluso algo pasado de peso – ya que según sus propias palabras tras el Tour se dedicó a descansar y comer. Con tan sólo dos carreras de un día disputadas desde el Tour – y una de ellas sin finalizar – sabe que el trabajo día a día y la lucha por el sprint es la mejor preparación posible para preparar el Mundial.

A su favor tendrá un equipo preparado para su lucimiento, rodeado de hombres rápidos entre los que destacan Eisel y el australiano Goss – que, sin el británico en el equipo sería otro sprinter a tener en cuenta.

Tyler Farrar – Garmin Transitions


Con su victoria en la Vattenfal Cyclassics (la de Hamburgo de toda la vida), Farrar presentó su candidatura para liderar las volatas de la Vuelta a España. El norteamericano tuvo muchos problemas durante el Tour de Francia y se vio obligado a abandonar sin conseguir ninguna victoria. En la Vuelta del año pasado sucedieron unas circunstancias similares, aunque sí que se llevó una etapa. Este año, con Cavendish en liza y Melbourne en el horizonte, Farrar, en su tercera gran vuelta de este año -aunque no haya acabado ninguna-, tendrá que trabajar muy duro para salir victorioso de cualquier volata.

Óscar Freire – Rabobank


Huele a Mundial; huele a Freire. Cuando el genio cántabro empieza a avistar un objetivo, sus constantes vitales se transforman. En esta temporada, Freire completó un Tour de Francia absolutamente anónimo meses después de ganar de forma brillantísima en San Remo su tercera Primavera. La Milán-San Remo era un objetivo muy importante para el de Torrelavega, pero menos que el Mundial de Melbourne, probablemente su última gran oportunidad para pasar a la historia como el ciclista con más arco iris. ¿Habrá sido la San Remo el canto del cisne de Óscar Freire o aún le quedan balas en la recámara?

Alessandro Petacchi – Lampre – Farnese Vini


Ale-Jet se mostró muy fuerte durante las primeras etapas del Tour y logró sumar dos victorias de etapa antes que Cavendish recuperará su golpe de pedal y cosechar una buena renta de puntos que le llevaron hasta el vert. Lejos de su etapa de dominio, el italiano acumula está temporada 3 victorias de etapa – todas ellas de nivel – dos de ellas en el pasado Tour y una, anteriormente, en la Vuelta a Suiza. En la Vuelta España re-encontrarán los dos sprinters ganadores de etapa en el Tour, ¿se repartirán también las de la Vuelta?

Daniele Bennati – Liquigas


El ciclista italiano del Liquigas lleva un último par de años que se podrían calificar de discretos – siendo muy benevolentes. En este 2010 suma dos victorias de etapa (Omán y Tirreno-Adriatico) y tres en 2009 (Mallorca, Cerdeña y Grosseto). Pocas etapas y de poco nivel para un corredor de su calidad. En la Vuelta a España tendrá que reafirmar su condición de sprinter que ya le llevó a ganar la clasificación de la regularidad de la Vuelta a España en 2007 ( además de tres victorias parciales) y también en el Giro de 2008 ( con otras tres victorias de etapa).

Thor Hushovd – Cervélo Test Team


El noruego parece perder punta de velocidad cada año que pasa – y ganar potencia como rodador. Tras su fractura de clavícula entrenando Thor llegó al Tour algo falto de forma y en su busca por el maillot verde, viéndose superado por sus rivales en los sprints, se mostró especialmente combativo en las etapas montañosas, filtrándose en un buen puñado de fugas y, aunque a la postre no logrará su objetivo, le dieron presencia en carrera. Además, el gigantón noruego sumo una etapa – la “famosa” etapa del pavé – un buen consuelo para un año no muy prolífico – sólo dos victorias, la ya mencionada y el campeonato de Noruega en ruta. En la vuelta a España tendrá la oportunidad de añadir alguna etapa a su palmares y quizás el maillot por puntos, como ya hiciese en el año 2006.

Allan Davis – Astana

El australiano de Oiartzun aún no ha estrenado su cuenta de victorias en 2010. Aunque siempre le ha costado ganar -el año pasado sólo lo hizo en su país-, es una situación atípica para él. En la Vuelta tendrá difícil estrenarse, pero al menos luchará por dar presencia a su equipo, que la necesitará. Como la mayoría, tendrá parte de su cabeza en Australia.

Koldo Fernández de Larrea – Euskaltel Euskadi

Tras conseguir su única victoria de 2010 en la Vuelta a Burgos, Koldo llega a Sevilla a pelearse -nunca mejor dicho- con los mejores velocistas del mundo. Aunque ha estado cerca en más de una ocasión, el sprinter vitoriano nunca ha conseguido la victoria en una grande, lo que indudablemente es su aspiración para esta edición de la Vuelta a España.

Juan José Haedo – Team Saxo Bank


No hay mucho que decir sobre este HÍDOLO de C&H que no sepamos ya. La Locomotora de Chascomús acude a su vuelta grande favorita avalado por una buena temporada (victorias en la Mumbai Cyclothon, Volta, Colonia y Dauphiné). Una victoria en una vuelta grande engrandecería su leyenda mucho más, por difícil que parezca.

Filippo Pozzato – Team Katusha

Pocos ciclistas tendrán en su punto de mira el Mundial de Melbourne con la misma intensidad que el Pippo. Aunque nunca ha sido un sprinter puro, su enorme clase y su importante punta de velocidad le pueden hacer competir con los más rápidos. Etapas como la de Málaga o Valdepeñas de Jaén le van que ni pintadas.

William Bonnet – BBox Bouygues Telécom

Tras ser segundo en dos etapas de la Vuelta 2009, Bonnet tendrá que darle presencia al Bouygues en la ronda española. Puede tener opciones serias en la tercera semana.

Theo Bos – Cervélo Test Team

Llegado desde la pista, Bos ha mostrado las dificultades típicas de su especie en su adaptación a la carretera. Aunque es muy rápido, una vuelta de tres semanas no parece su mejor escenario.

Julian Dean – Garmin Transitions

Después de varios años como lanzador de Hushovd, este veterano neozelandés es ahora el último hombre de Farrar. En el Tour superó el rendimiento de su jefe, pero ésta es su tercera grande del año.

Samuel Dumoulin – Cofidis Le Crédit en Ligne

Si Moncoutié está como en las dos últimas ediciones, su equipo no lo necesitará, pero el diminuto Dumoulin es un ciclista veloz que podría dar la campanada en determinados contextos de sprint.

Bernhard Eisel – Team HTC Columbia

Como hombre más importante de lo que será el tren de Mark Cavendish en esta Vuelta, Eisel no contará con muchas opciones para el lucimiento personal, a no ser que Cav’s abandone hacia Melbourne antes de llegar a Madrid.