Archivo de la categoría: Historia

GB-MG Maglificio (II)

Con la llegada de la temporada de 1994 se avecinaron grandes cambios tanto en el área técnica como en los componentes de la formación italiana. Giancarlo Ferretti entró a formar parte de la dirección deportiva, mientras que corredores de la importancia de Chioccioli, Cipollini, Jaskula, Ballerini o Tchmil abandonaron la disciplina del GB-MG Maglificio. A rey muerto, rey puesto. La llegada de hombres como Pascal Richard, Maximilian Sciandri, Rolf Sorensen o Alberto Elli hizo caer en el olvido las bajas del equipo. Un gran movimiento en los despachos que reforzó aún más a la escuadra transalpina. Y es que consigo llegó el último vencedor del Giro de Lombardia y de la Lieja-Bastogne-Lieja, ciclistas acostumbrados a sumar triunfos de calidad.

Con todo ello la temporada comenzó como en años anteriores. Davide Cassani sorprendió en el Tour del Mediterráneo al hacerse con dos etapas –incluida el final en Mont Faron- y llevarse la general por delante de Evgueni Berzin. Tras la marcha de Cipollini, Fabio Baldato se convirtió en el hombre rápido del equipo, puesto que resultó más debilitado, dado que la sombra de Mario era difícil de cubrir. Muestra de ello fue el escaso bagaje de victorias al sprint. El propio Baldato sumó en la París-Niza sus únicas dos victorias de la temporada, batiendo en Nevers a un Cipollini vestido con los colores del Mercatone-Uno.

En las clásicas los buenos resultados continuaron una temporada más. En Italia, Rolf Sorensen se adjudicó el Trofeo Laigueglia, Johan Museeuw continuó con la Kuurne-Bruselas-Kuurne y Carlo Bomans venció en la Dwars door Vlaanderen. Tras una discreta Milán-San Remo, el Tour de Flandes se caracterizó por una vibrante emoción. El ídolo local, Museew, se tuvo que contentar con la segunda plaza tras un apretadísimo sprint en el que Gianni Bugno a punto estuvo de perder la victoria por levantar los brazos antes de tiempo. Tras diez minutos de deliberación y con la foto finish como testigo, los jueces dieron la victoria al italiano. Entre semana, Wilfried Peeters batió a su ex compañero Franco Ballerini para hacerse con la Gante-Wevelgem completando Museeuw el podio. La cosa parecía relacionarse con los ex y en la siguiente cita, la París-Roubaix, fue Andrei Tchmil quien alzó los brazos en el velódromo galo. Después del corredor del Lotto, Fabio Baldato superó a Ballerini en la lucha por el segundo puesto.

Después de las piedras llegó la asignatura pendiente, las colinas. En la Doyenne y en la Flecha Valona las cosas no fueron bien y el séptimo puesto de Max Sciandri y el octavo de Cassani fueron los mejores resultados del equipo. Entonces llegó la Amstel Gold Race donde la victoria de Museeuw sacó la espina que tenía clavada el GB-MG Maglificio con las colinas. A la victoria del León de Flandes se sumó el tercer puesto de Marco Saligari y el quinto de Davide Rebellin, un gran resultado para cerrar la temporada de clásicas.

Se acercaba el mes de Mayo y con ello la llegada del Giro de Italia. Ultimando la preparación, Pascal Richard se llevó la victoria en casa, ganando el Tour de Romandía por delante de Armand de las Cuevas al que sumó, además, dos victorias de etapa. Bolonia y su doble sector fue el escenario de partida de la corsa rosa, un Giro de Italia que se salvó para los hombres del GB-MG gracias a las victorias de etapa, ya que en la clasificación general estuvieron totalmente ausentes. Saligari, Sciandri y Pascal Richard se llevaron el gato al agua y lograron imponerse en Caserta, Stradella y Sestriere. El suizo redondeó su actuación con la victoria en la general de la montaña obteniendo, de esta forma, la maglia verde.

De camino al Tour de Francia de nuevo Pascal Richard logró ser profeta en su tierra y de adjudicó el Tour de Suiza, logrando así, vencer en las dos grandes vueltas del país helvético. A su logro su sumó las victorias parciales de Museeuw, Saligari y la del propio Richard. De nuevo en el Tour el equipo consiguió la victoria en la CRE aupando hasta el primer puesto a un Museeuw que conservó el liderato durante tres jornadas, mientas que su compañero Flavio Vanzella lo hizo en dos. En Montpellier, Rolf Sorensen ganó la partida a Neil Stephens para llevarse el triunfo, cerrando así la lista de éxitos. En la clasificación general, Alberto Elli consiguió un meritorio séptimo puesto, lejos del primero, Miguel Indurain.

Como solía acostumbrar, en la segunda parte de la temporada el bagaje del equipo bajó respecto al resto de la temporada, pero aún así los triunfos siguieron llegando. Saligari en el GP Industria & Commercio di Prato y Sorensen en la París-Bruselas dieron las últimas victorias de la temporada de 1994. En Lombardia, Richard no pudo repetir el triunfo de la temporada anterior y se tuvo que contentar con un tercer puesto tras Vladislav Bobrik y Claudio Chiapucci.

El final de la temporada no llevó la tranquilidad a las filas de la escuadra italiana. El primer patrocinador del equipo, GB, partía junto a Patrick Lefevere a un nuevo proyecto, entrando a formar parte del equipo de Giorgio Squinzi para formar el Mapei-GB. Junto a ellos, Museew, Bomans, Peeters y Williems cambiaron un equipo por otro. Tras la marcha de Lefevere, Giancarlo Ferretti se convirtió en amo y señor del MG Maglifio-Technogym, nombre con que se le denominó a la nueva etapa del conjunto transalpino. Los refuerzos fueron pocos, pero entre ellos se encontraba Gianni Bugno, uno de los mejores ciclistas de la época.

De nuevo el Tour del Mediterráneo fue el escenario donde comenzaron los triunfos. Si en la temporada pasada fue Davide Cassani quien se hizo con el triunfo final, el último en llegar, Gianni Bugno, sucedió al ciclista de Faenza. A la victoria en la general, Bugno aportó dos victorias parciales y Baldato sumó una más. Una etapa en la Vuelta a la Comunidad Valenciana, el Tour de Haut-Var y el Giro della Provincia Di Reggio Calabria fueron los siguientes éxitos del equipos de mano de Baldato, Marco Lietti y Pascal Richard. La temporada de las grandes clásicas de primavera no fue tan prolifera como en años anteriores y los segundos puestos de Baldato en Flandes y Bugno en la Lieja fueron los mejores resultados del equipo. En cambio, el equipo arrasó literalmente en el calendario de clásicas italianas. La Coppa Agostini, GP Cittá di Camaiore, Trofeo Melinda, Trofeo Matteoti, Giro del Veneto, Coppa Sabatini, Giro dell´Emilia, Giro della Romagna o el Giro del Lazio fueron conquistados por los corredores del MG Maglificio-Technogym.

Pero antes, en La Panne Baldato y Sciandri sumaron sendas victorias, mientras que Rolf Sorensen se quedó a las puertas de la victoria al finalizar segunda tras Michele Bartoli. Con el único objetivo de sumar victorias de etapa acudía el equipo de Ferretti a una nueva edición del Giro de Italia. Richard en dos ocasiones y Sorensen en otra cumplieron el objetivo inicial, sin embargo pudo ser mayor merced a los dos segundos puestos de Sorensen en la CRI de Assisi y en Tortoreto Lido. En el Tour de Francia fue turno para Baldato y Sciandri quienes sumaron dos victorias a falta de tener un corredor para la clasificación general, único punto negro para el equipo.

El GP Plouay, Leed Classic y el GP Fourmies fueron los últimos triunfos del equipo de una temporada que destacó por la cantidad de victorias, pero que no superó la calidad de años anteriores.

Miguel Hermosilla

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GB-MG Maglificio (I)

Corría el año 1991 cuando la firma italiana MG Maglificio entraba en el ciclismo de la mano del equipo Del Tongo, un conjunto consolidado dentro del pelotón con casi una década de experiencia en el campo profesional. En el equipo de la Toscana por aquel entonces corrían ciclistas de la talla de Franco Chioccioli –a la postre vencedor del Giro de Italia-, Fabio Baldato, Franco Ballerini, Zenon Jaskula o un jovencísimo Mario Cipollini que ya despuntaba como uno de los mejores sprinters del momento. Con el fin de la temporada, la marca de muebles abandonada el ciclismo dando paso a un nuevo proyecto. Ese nuevo proyecto tenía una rama continuista con la figura de los directores Paolo Abetoni y Enrico Paolini apoyados por la firma italiana MG Maglificio, entrando a formar parte del equipo la marca belga GB, que llevaba a Patrick Lefevere y a un grande como Roger De Vlaeminck a englosar la nómina de directores deportivos. De esta manera nacía el GB-MG Maglificio.

La nueva formación estuvo compuesta mayormente por dos grandes bloques de ciclistas, un bloque italiano y otro belga. Entre los italianos destacaban el grupo de ciclistas llegados de la mano de Abetoni –citados anteriormente- y la entrada de una gran promesa como Davide Rebellin que llegaba con el subcampeonato mundial sub 23 cosechado en Stuttgart. Entre los corredores belgas, con Lefevere llegó Andrei Tchmil.

La temporada estuvo marcada principalmente por el gran rendimiento de Mario Cipollini. El de Lucca se alzó con 16 triunfos, destacando las cuatro victorias conseguidas en el Giro de Italia que le hicieron valer para conquistar el maillot ciclamino. Además, sumo tres triunfos en la París-Niza y en los Cuatro Días de Dunkerque y se alzó con la Gante Wevelgem. De sobresaliente se pudo considerar la actuación del equipo en la 75ª edición del Giro de Italia. A los triunfos de Cipollini se sumaron las victorias parciales de Franco Chioccioli y los dos triunfos de Franco Vona. En la clasificación general, Chioccioli, defensor del título, no pudo con Miguel Indurain desde un primer momento, cediendo en la primera etapa de montaña con final en el Terminillo. Aún así pudo recomponerse para finalizar tercero en la general tras el propio Indurain y Claudio Chiapucci. Franco Vona redondeo su gran actuación con un sexto puesto, justo por delante de la gran sorpresa de la carrera, el ruso Pavel Tonkov.

El Tour de Francia no siguió el mismo derrotero y sólo Franco Chioccioli se llevó la victoria de etapa en Saint Etienne sin poder lograr una buena clasificación general. La temporada finalizó con 26 triunfos, aunque la dependencia de Cipollini hizo reforzarse al equipo en busca de fortalecer el núcleo del mismo sumando más calidad a la plantilla.

Así, para la temporada de 1992, llegaron corredores como Johan Museeuw o Wilfred Peeters como hombres más destacados. El León de Flandes cumplió con creces el papel para el que fue fichado, brillar en las clásicas. Así, el Tour de Flandes, A través de Flandes y la París Tours sufrieron el zarpazo de Museeuw, mientras que Franco Ballerini no pudo superar a Gilbert Duclos-Lassalle en el final más ajustado de la París-Robauix. Mario Cipollini volvió hacerse con la Gante-Wevelgem y sumó dos nuevas clásicas a su palmarés: E3 Prijs Vlaanderen y Scheldeprijs Vlaanderen. Pero lo que diferenció la temporada de 1993 a la anterior fue el reparto de triunfos. Si en 1992 fue Cipollini el que acaparó la gloria del equipo transalpino, 13 corredores distintos consiguieron alzarse con alguna victoria.

El Tour del Mediterráneo y la París-Niza vieron como Cipollini comenzaba arrasando los sprint con cinco victorias en tierras galas. La temporada de clásicas se desarrolló con grandes resultados como hemos visto, si bien es cierto que fuera del adoquín los resultados escasearon. En el Giro de Italia fue el turno para Fabio Baldato quien se hizo con tres victorias, incluida la etapa final en Milán, mientras que el polaco Zenon Jaskula obtuvo un meritorio décimo puesto muy lejos de Miguel Induráin que obtuvo de esta forma la segunda victoria consecutiva en la corsa rosa.

Llegaba el Tour de Francia y de nuevo Jaskula confirmó su gran momento después de realizar un gran Tour de Suiza. Con la victoria en la CRE de Avranches, Cipollini se vestía de amarillo redondeando un comienzo de Tour en el que ya había sumado una victoria en Les Sables d´Olonne. Durante dos jornadas conservó el liderato, pasando luego a manos de Museeuw, pero el dominio insultante de Miguel Indurain puso fin al liderato tras la CRI de Lac de Madine. Con el inicio de la montaña llegó el turno para Jaskula. Su victoria en Saint Lary du Solaun y su tercer puesto en la CRI de Monthléry certificaron su tercer puesto en la clasificación general tras Indurain y Rominger.

La no inclusión en la lista de participantes en la Vuelta a España y la falta de resultados en el último tercio de competición cerró la temporada de 1993 con un buen sabor de boca, mejorando en cuanto a cantidad y calidad los resultados obtenidos el año anterior.

Miguel Hermosilla

El éxito en la continuidad de Caja Rural (I)

Tras veinte años fuera del profesionalismo, a finales de 2009 los responsables de la estructura amateur Caja Rural decidieron dar un paso adelante en su proyecto y volver a la época donde, cogiendo como base el equipo Orbea de los Cabestany, Lejarreta, Mújika y Hermans, y donde corrió también Pedro Delgado, con un trabajo de base excelente derivado de la estructura de Pely Egaña, competían contra equipos potentísimos en varias de las mejores carreras del calendario internacional. Entrando como co-patrocinador en 1987 tras la retirada de Seat, el equipo que lideraban desde el coche Txomin Perurena y Francisco Giner no encontraría en la Caja el apoyo necesario hasta casi empezada la Vuelta a España, que en aquel año todavía seguía corriéndose en abril. El futuro se auguraba esperanzador con Orbea dando estructura al equipo, que contaba con los mencionados Cabestany -quien ya había pasado en el 84 a profesionales con el equipo-, Mújika y Hermans, como jóvenes valores para presente y futuro, además de Marino Lejarreta. El de Bérriz, que había llegado al Orbea-Seat el año anterior proveniente de Italia, capitaneó con éxito al equipo cosechando victorias de importancia como la Clásica de San Sebastián, Vuelta a Burgos o las extintas Euskal Bizikleta y la Subida a Urkiola. Buenos resultados a los que se sumaron las victorias de Mújika en la Vuelta a Galicia, Cabestany en Murcia o Llodio y del sprinter neerlandés en la París-Camembert o la Vuelta a la Comunidad Valenciana. Un gran año, como todos en los que estuvo Caja Rural como patrocinador, que vería como en los dos años siguientes la base del equipo se mantendría también en el objetivo final de todo deporte; ganar.

La categoría del equipo le había permitido correr las grandes carreras del calendario durante esos años. En el 87 Lejarreta lideró al equipo en Giro y Tour, quedando 4º y 10º respectivamente. En la Vuelta a España sería Cabestany quien tratara de liderar al equipo. Dos años antes, en el 85 –el año del amarillo de Indurain y de la escapada de Recio y Delgado– y con 24 años, había conseguido quedar 4º, además de haber conseguido un triunfo de etapa en la crono final de Alcalá de Henares y haber portado el maillot de líder durante varios días. Nunca conseguiría superar esa posición. En este año en concreto, abandonaría. No obstante, la imagen del Caja Rural – Seat sería dignificada por las victorias de Antonio Esparza (2) y de Jaime Vilamajó (1).

 

 

Caja Rural 1988

El equipo Caja Rural - Orbea en 1988

 

El año 1988 dio con el final del patrocinio de Seat. El equipo volvería a ver a Orbea como co-patrocinador en el maillot pasándose a llamar Caja Rural – Orbea en un año donde la baja más sensible vino de parte de Peio Ruiz Cabestany. Ese año fue Mathieu Hermans quien más rendimiento en número de victorias diera a los de Perurena en las carreteras; 19 triunfos totales (Vuelta Ciclista a la Communidad Valenciana, Vuelta a Murcia, Setmana Catalana,…) adornan la mejor temporada del sprinter holandés, que disfrutó en la Vuelta a España de un dominio casi definitivo en las volatas al conseguir llegar a 6 victorias en la Vuelta del comienzo en las Islas Canarias y de la única victoria en una GT de ese inmenso corredor que fue Sean Kelly (KAS).

No se quedaron huérfanos de liderazgo por parte de Lejarreta, no obstante, que repetiría triunfo en Urkiola y se adjudicaría las vueltas a Burgos y Galicia, además de la –otra extinta- Escalada de Montjuic y la Clásica Villafranca-Ordizia. En cualquier caso, un año tan exitoso en victorias parciales no tuvo su extensión en las generales de las Grandes Vueltas. Mújika terminó 19º en el Giro y el beriztarra 16º en el Tour, abandonando meses antes en la Vuelta a España.

El último año de Caja Rural en su primera fase como patrocinador de un equipo profesional, 1989, terminó con un sabor agridulce. Un equipo formado años antes, de base y con cantera, la que representaban en 1984 Peio Ruiz Cabestany o Jokin Mújika, entre otros, que había conseguido piezas importantes como Pedro Delgado (aunque no con Caja Rural como patrocinador), Lejarreta o el mencionado Hermans, que terminaron conformando un puzle excelente y que ese año terminaría obteniendo sus mejores y más importantes victorias, y que paradójicamente encontraría muchísimas dificultades para encontrar sponsor toda vez que a mediados del año, en junio, Caja Rural anunció su intención de no seguir patrocinando al equipo profesional nacido unos años antes.

 

 

Lejarreta y Hermans en su época en Caja Rural

 

La excelente Volta a Catalunya, ganada por Lejarreta y donde el extranjero más prolífico del equipo, Hermans, consiguió una victoria de etapa, y la victoria de éste en la etapa del Tour de Francia con final en Blagnac –además del 5º puesto en la general de Marino y los triunfos parciales en la Vuelta– fueron las victorias más sonadas del equipo. Curiosamente, éstas no tuvieron el mismo “apellido” ya que a finales de junio y antes del Tour, Caja Rural había tomado la firme decisión de no continuar patrocinando al equipo. Paternina entraría a hacerlo desde ese mismo momento y hasta final de temporada. De hecho, el acuerdo de patrocinio tenía una temporalidad de 100 días, que es lo que quedaba hasta final de temporada.

Tras tres años Caja Rural dejaba definitivamente el patrocinio del equipo, que tras muchos dimes y diretes conseguiría la continuidad en 1990. No sin esfuerzo y sufrimiento por parte de Pely Egaña, alma máter del Club Ciclista Danena – Orbea, que consiguió que una campaña publicitaria, Alimentos de España, consiguiera darle continuidad al equipo pasándolo a llamar Artiach con 1990 ya empezado –en enero de ese mismo año aún no sabían nada al respecto del patrocinador definitivo- y habiendo perdido a Marino Lejarreta (que contaba con ofertas de Carrera, Fagor o la Once) y Jokin Mújika (que marchó a Banesto), pero que había conseguido retener a Mathieu Hermans o Neil Stephens, que aunque tuvo un 89 discreto, ya había apuntado maneras durante los años anteriores, y que había hecho neos a corredores como Aitor Garmendia o Dani Clavero.

Tras dos años de parón, Caja Rural volvería al ciclismo para formar promesas en el campo amateur. Desde 1992 y hasta ahora, de manera ininterrumpida, ha conseguido llevar a decenas de jóvenes ciclistas con el cuidado que la categoría exige. Entre ellos, nombres conocidos como Txente García Acosta, Aitor González, Alberto Losada, Juanjo Oroz o Egoi Martínez, que ya tienen relevo en el profesionalismo desde el Caja Rural amateur. Jesús Herrada (que pasa a Movistar), Victor de la Parte, Viktor Ryabkin e Igor Romero (camino del Caja Rural Pro) pasarán a profesionales –además de los que pasaron en 2010 con el salto que dio la estructura de Juan Manuel Hernández Eskisabel; Michał Kwiatkowski, Rubén García, Garikoitz Bravo, David de la Cruz, Higinio Fernández, Fabricio Ferrari, Egoitz García, Guillermo Lana, Rubén Martínez y Arturo Mora– en 2011 tras haber formado parte de una estructura que desde hace 17 años trabaja con la base del ciclismo, dando oportunidades a los jóvenes en el mundo del ciclismo, y que ahora busca asentarse en el profesionalismo buscando la categoría  Continental Profesional de los Vacansoleil, Andalucía Cajasur o Androni Giocattoli, la categoría que represente el éxito en una continuidad tan digna como necesaria para el mundo del ciclismo.

Javier Cepedano

* Próximamente El éxito en el continuidad de Caja Rural (II), con un repaso a la experiencia de Kaiku, al salto a la categoría profesional en 2010, el excepcional año del equipo o los fichajes para 2011.

Previa Giro de Lombardía: historia

La classica delle foglie morte” nombre por el cual se le conoce al último Monumento de la temporada tuvo su origen en 1905 bajo el nombre de Milán-Milán. La Gazetta dello Sport, periódico deportivo de referencia en el país transalpino, fue quien tuvo la idea de la celebración de la prueba a raíz de la derrota del lombardo Pierino Albini ante Giovanni Cuniolo en la Copa del Rey. El máximo significado de la palabra vendetta fue el origen de la celebración de la carrera en la capital lombarda, Milán. Finalmente no se consumó la venganza, puesto que el diavolo rosso Giovanni Gerbi se alzó con la victoria.

En 1907 después de que la Gazzetta se hiciera totalmente con el control de la carrera, la Milán-Milán pasó a denominarse tal y como se la conoce hoy en día, el Giro de Lombardia. Tanto la localidad de salida como la de llegada no variaron, permaneciendo hasta 1964, aunque el recorrido sufrió grandes cambios. Al contrario que otras muchas carreras de la época, la Primera Guerra Mundial no se interpuso en el transcurso de la clásica lombarda. Después del tratado de La Paz de París, uno de los grandes de la época, Henri Pélissier contaba con tres triunfos.

En los años 20 llegó la principal novedad a la clásica. La Madonna del Ghisallo entraba a escena en el recorrido. El santuario situado en la cima se convirtió en centro de culto para el aficionado, siendo proclamada por el Papa Pío XII Patrona universal del ciclismo en 1948 creándose en el lugar un museo del ciclismo. La introducción de la ascensión al Ghisallo propició un aumento de la dureza del recorrido, haciéndolo más propio para escaladores.

Después de que Constante Girardengo igualase a triunfos a Pélissier, uno de los grandes campeones italianos entraba en escena. No era otro que el gran Alfredo Binda, sumando tres triunfos consecutivos entre 1925 y 1927 y añadiendo uno más en 1931, consiguiendo así el récord de victorias de la prueba. El testigo de Binda lo recogió otro genio como Gino Bartali, pero el ciclista de Firenze no pudo igualar el récord, conquistando tres victorias entre 1936 y 1940.

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la entrada a escena de la Italia de Mussolini en la contienda, la carrera paró en 1943 y 1944, volviendo a disputarse tras la resolución de la contienda en Europa en 1945. Tras este parón, llegó el grande entre los grandes del Giro de Lombardia. Fausto Coppi dominó la prueba con total tiranía, consiguiendo cuatro triunfos consecutivos entre 1946 y 1949, que junto con el posterior de 1954, logró superar el récord de Alfredo Binda.

 

Fausto Coppi Giro Lombardía

Coppi en una de sus victorias en el Giro de Lombardía

 

Fue en 1958 cuando el ciclismo español se dio a conocer entre los primeros puestos, hasta entonces, las actuaciones habían pasado más que desapercibidas. Miguel Poblet finalizó segundo tras ser superado por Nino Defilippis, bajando un escalón en la temporada siguiente. En 1960 llegó el primer cambio en las ciudades de salida y meta. Si hasta esta fecha Milán era la ciudad donde comenzaba y finalizaba, a partir de 1961, la capital lombarda seguiría siendo el punto de partida pero siendo Como el punto final. Además, para hacer aún más selectiva la carrera, Vincenzo Torriani, patrón de la carrera, introdujo la ascensión al Muro di Sormano.

Dicho cambio se prodigó hasta 1984, momento en que se invertiría el recorrido, pasando a finalizar en Milán hasta 1989. De 1990 a 1994 partió de Milán para finalizar en el circuito de Monza. De 1995 a 2001 el recorrido fue de Varese a Bérgamo tras pasar por el adoquinado de la ciudad alta. En 2002 y 2003 Bérgamo siguió siendo la meta, pero Cantú y Como se convirtieron en salida respectivamente. Entre 2004 y 2006 el recorrido fue de la ciudad suiza de Mendrisio a Como y entre 2007 y 2009 de Varese a Como.

Volviendo la vista atrás, con la entrada en los 60, otro genio apareció en Lombardia. “El Caníbal” comenzó a conseguir puestos de honor antes de conseguir sendas victorias en 1971 y 1972. La primera de ellas lo hizo vestido con el arcobaleno. Era uno de los alicientes de la carrera. Con la proximidad de las fechas al Campeonato del Mundo en Ruta eran muchos los ciclistas que estrenaban su maillot en la “clásica de las hojas muertas”. Alfredo Binda, Tom Simpson, el propio Eddy Merckx, Felice Gimondi, Giuseppe Saronni, Oscar Camenzind y Paolo Bettini han sido los únicos en conseguir el triunfo vestido de arcoíris.

Las dobles victorias de Merckx, De Vlaeminck y Moser en los 70,dieron paso al dominio del irlandés Sean Kelly en la década de los 80. Dos triunfos y un segundo puesto a los que luego añadió otro triunfo en 1991. Otro grande como Bernard Hinault sumó dos triunfos, mientras que el ciclismo español seguía en sus trece y tras 29 años, Marino Lejarreta con su tercer puesto en 1988 sumaba otro podio. En los 90, Tony Rominguer sumaba su segundo triunfo y clásicomanos como Andrea Tafi o Mirko Celestino saborearon las mieles del triunfo. En 1997, el francés Laurent Jalabert consiguió la victoria para un equipo español, cuando formaba parte del conjunto ONCE.

La primera década del año 2000 ha estado dominada por el ciclismo italiano. Los ciclistas transalpinos han sumando ocho triunfos consecutivos de la mano de Danilo Di Luca, Michele Bartoli, Paolo Bettini, con dos triunfos cada uno, y del último dominador del Giro de Lombardia, Damiano Cunego con sus tres victorias. Bajo estas victorias, el ciclismo español ha conocido al ciclista con mejores resultados en el último Monumento de la temporada. Samuel Sánchez sumó un segundo puesto en 2006, un tercero en 2007 y en 2009 fue superado en el sprint final por Philippe Gilbert.

 

Paolo Bettini Giro de Lombardía

Bettini el día de su emocionante victoria tras la muerte de su hermano Sauro en 2006

 

Miguel Hermosilla

Previa: París-Tours

-La prueba-

Situada la semana posterior al Mundial, aunque como ya ocurriera el año pasado con Cadel Evans, el nuevo portador del maillot arcoiris Thor Hushovd no será de la partida al no estar el equipo Cervélo entre los que tomarán la salida el domingo, la París-Tours se presenta como una de las últimas opciones para los sprinters de acabar la temporada con un buen sabor de boca.

-Historia-

Comenzada a disputarse el año 1896 en amateurs, no vuelve a correrse hasta 1901, ya con profesionales, aunque no es hasta que vuelve a arrancar en 1906 que una de las más antiguas clásicas empieza a ganar en popularidad, en gran medida gracias a grandes ciclistas como François Faber u Octave Lapize que en los primeros años escriben su nombre en el palmarés de la prueba.

Hasta los años 60 la carrera fue dominada al 50% por ciclistas franceses y belgas, cuando los holandeses van ganando fuerza desplazando a los franceses, y no es hasta medidados de los 80 que la carrera abre más las fronteras siendo muy distintas las nacionalidades de los ciclistas que se alzan con la victoria.

Entre los más laureados encontramos a Gustave Danneels, Paul Maye, Guido Reybroeck y Erik Zabel con tres triunfos cada uno, cifra que puede igualar este año Philippe Gilbert tras haber ganado las dos últimas ediciones. Otros ganadores ilustres son Virenque, Museeuw, Kelly, Jean-Luc Vandenbroucke o Van Looy.

Como nota curiosa, ésta fue una de las pocas carreras que el gran Eddie Merckx no ganó a lo largo de su carrera.

-Recorrido-

Pese a lo que su nombre indica, la carrera sale de la localidad de La Loupe, situada a 100km al suroeste de la capital francesa. Desde allí la carrera se dirigirá hacia el sur, entre Orleans y Le Mans, hasta encontrar 233km después la linea de meta en Tours.

El perfil de la prueba no presenta excesivas dificultades, por lo que los sprinters pueden adaptarse a él perfectamente, aunque los repechos situados en los últimos quince kilómetros pueden hacer que, como ya ha ocurrido alguna vez durante los últimos años, el grupo de corredores que se jueguen la victoria se muy reducido.

-Favoritos-

Filippo Pozzato (Team Katusha): tras la decepción que supuso quedarse a las puertas de las medallas en Geelong después de una carrera aceptable, el italiano querrá maquillar un palmarés de esta temporada 2010, que no está acorde a la clase que atesora.

Peter Sagan (Liquigas – Doimo): el joven talento eslovaco, tras descubrir la cara más amarga del Mundial busca encontrar sensaciones de cara al Giro de Lombardía y acabar una inmejorable temporada con un buen sabor de boca. Junto a él Bennati o Chicchi tendrán sus opciones en caso de una llegada al sprint.

Philippe Gilbert (Omega Pharma – Lotto): tras la exhibición de fuerza sin recompensa que nos regaló el pasado domingo y la superioridad mostrada, el valón querrá seguro resarcirse ganando una prueba a la que le tiene tomada la medida, y sabiendo cómo es, querrá hacerlo a lo grande.

Tom Boonen (Quick Step): superados sus problemas de rodilla, Tommeke volvió a la competición en el circuito Franco-Belga con resultados discretos en busca de cojer un punto de forma que le permita acabar fuerte el año. El año pasado acabó segundo, y la prueba se adapta muy bien a sus características.

Óscar Freire (Rabobank): otro de los que tras el Mundial no les queda demasiado donde llevarse una alegría. Sin estar en el mejor momento de su carrera a estas alturas de temporada, el elevado kilometraje es su mejor arma.

Gerald Ciolek (Milram): una vez anunciado su fichaje por Quick Step el alemán querrá dar una última alegría a un cojunto Milram que vive sus últimos días.

Borut Bozic (Vacansoleil): el esloveno se quedó el año pasado con la miel en los labios, cuando tras un excelente final llegó a meta con dos grandes como Gilbert y Boonen, donde las fuerzas le fallaron. Será una de las opciones del equipo holandés, que se presenta a la cita con un equipazo donde se encuentran también otros potenciales ganadores como Romain Feillu, Marcato, Leukemans y nuestro Hídolo Johnny Hoogerland.

La apuesta de C&H: Sylvain Chavanel (Quick Step)

Los grandes nombres de la historia del Mundial

No hay ninguna carrera en el ciclismo como el Campeonato del Mundo en ruta. Su nombre es una trampa al neófito, sencillamente porque no corona al mejor ciclista del mundo, como sucede en la normalidad de otros deportes; sin embargo, aunque es una carrera con cierta propensión a las sorpresas y que, por su mística y singularidad, prácticamente elige a sus triunfadores, el arcoiris se lo lleva siempre un ciclista del máximo nivel.

La dificultad para repetir victoria en el Mundial es altísima, por varios motivos entre los que se encuentra la heterogeneidad que aporta correr por equipos nacionales, el prestigio de la victoria y el arcoiris, y los recorridos en circuitos variantes, menos dados al dominio de un solo ciclista. No en vano, nadie ha podido vestirse el maillot arcoiris en más de tres ocasiones en toda la historia de la competición, y sólo cuatro ciclistas lo han logrado. Son los cuatro grandes nombres de la historia de los Mundiales:

Alfredo Binda: 1927, 1930 y 1932


La primera edición del Campeonato del Mundo disputada por ciclistas profesionales fue la de 1927. Se celebró en el circuito alemán de Nurbürgring, recién estrenado en la época para carreras de motor, pero adaptado a esta prueba por su inusual longitud (28 kilómetros). Italia copó los cuatro primeros puestos del début mundialista de los profesionales, y Alfredo Binda entró en meta con siete minutos de ventaja sobre Constante Girardengo, medalla de plata.

Tras retirarse en 1928 y ser tercero en 1929, Binda volvió a conseguir el arcoiris en el año 1930, esta vez por delante de Learco Guerra, en doblete transalpino. Ese mismo año, la organización del Giro de Italia vetó a Binda por la autoridad con la que había vencido la edición anterior, y le indemnizó para que no participase en la carrera. Alfredo Binda cerró su palmarés en los Campeonatos del Mundo en Roma, en el ’32, cuando batió al también italiano Bertone por quince segundos, dejando al resto de ciclistas a más de cinco minutos.

Rik van Steenbergen: 1949, 1956 y 1957

Habían pasado diecisiete años y una guerra mundial desde la victoria de Binda en Roma cuando los Mundiales de Ciclismo se dirigían hacia Copenaghe por tercera vez en su historia. Allí fue donde el flandrien Van Steenbergen se coronaría como campeón del mundo, imponiendo su punta de velocidad por delante de nada menos que Ferdi Kübler y Faustino Coppi –ambos serían campeones en los años siguientes-. No era una sorpresa que Van Steenbergen se convirtiese en campeón del mundo con 25 años: en la edición anterior había sido medallista de bronce en Zürich y ya había conseguido ganar en Roubaix y Flandes, amén de haber vencido en númerosas competiciones de Seis Días en pista.

Van Steenbergen siguió cosechando éxitos tras su victoria mundial, entre los que se destaca un buen número de victorias en las tres grandes vueltas, su segundo puesto en el Giro del ’51 y la Milán-San Remo de 1955. En cambio, la gloria mundialista se le resistía hasta que la carrera arcoiris volvió a Dinamarca: allí consiguió la victoria en 1956 imponiéndose al sprint a su joven compatriota Rik van Looy. Igual que Binda, Van Steenbergen se despidió de los oros mundialistas en su país, en la ciudad de Waregem, con su tercera victoria por delante de los franceses Bobet y Darrigade.

Eddy Merckx: 1967, 1971 y 1974


El mejor de siempre no podría haber sido el mejor sin haber dejado su estrella en los Campeonatos del Mundo. Con 18 años, Merckx ya había sido campeón del mundo amateur, la otra categoría en la que se disputaba el Mundial (duró hasta 1995), en Sallanches, el lugar donde Hinault se coronaría en el ’80. A los 22, El Caníbal ya era campeón del mundo absoluto: venció en Heerlen, Holanda, donde batió al sprint a un grupo formado por Janssen, el español Ramón Sáez y Gianni Motta.

Tras tres temporadas de tiránico dominio en el pelotón internacional, en la localidad suiza de Mendrisio, donde Cavel Evans ganó el arcoiris el año pasado, Merckx volvió a colgarse la medalla de oro mundialista, tras batir a Felice Gimondi en la llegada. Todavía en plena ‘era Merckx’, en 1974, el genio belga igualaba el récord de Binda y Van Steenbergen en los campeonatos de Montreal, al superar al gran Raymond Poulidor.

Como no podía ser de otra forma, una vez que igualó el récord Merckx sólo pensaba en pulverizarlo. Para el año 1975 se había propuesto batir el récord de victorias tanto en el Mundial como en el Tour de Francia. No lo consiguió: fue batido por Thévenet y el Pra-Loup en el Tour y sólo pudo ser séptimo en el Mundial de Yvoir, en Bélgica. El Caníbal dejó de serlo aquel año y, aunque volvió a buscar el cuarto arcoiris, no fue capaz de conseguirlo hasta que finalmente le llegó la hora de la retirada, dos temporadas después.

Óscar Freire: 1999, 2001 y 2004


La relación entre Freire y el maillot arcoiris es una preciosa historia de amor. Tras pasar la temporada 1999 prácticamente en blanco, Paco Antequera se llevó a este chaval cántabro de 23 años a la carrera en ruta de Verona. Freire, que aún no tenía contrato para la próxima temporada cuando disputó el Mundial, se filtró en el corte que se disputaría la victoria. En él circulaban ciclistas como Ullrich y Vandenbroucke, la élite del pelotón y los dominadores de la reciente Vuelta a España, además de otros nombres reconocidísimos como Camenzind (campeón vigente), Konyshev, Zberg o Casagrande. Todos eran ciclistas conocidos menos ese Freire Gómez de la selección española.

En el último kilómetro, tras unos cuantos ataques estériles y cuando el sprint parecía cantado, el cántabro desconocido salió por la derecha de la carretera mientras el grupo se quedaba en la izquierda. Nadie quería salir a por él; nadie podía salir a por él. Esos 500 metros legendarios convirtieron, ante el pasmo del mundo, a Óscar Freire en historia del ciclismo español. Freire volvería a ganar en Lisboa antes de confirmar su noviazgo con Verona en 2004. Ahí ya era parte de la historia del ciclismo, en mayúsculas, a la espera de lo que depare el futuro.


Son los cuatro nombres que el maillot arcoiris ha bendecido hasta hoy. Sólo otros cuatro, además del comentado Van Steenbergen, han logrado repetir victoria mundialista: Ronsse, Van Looy, Bugno y Bettini. A otros muchos, como Indurain, Anquetil, Kelly, Jalabert, De Vlameinck o Zabel, les negó la gloria de forma cruel. El Mundial continuará escribiendo su propia historia el próximo fin de semana.

David Vilares

España en los Mundiales de ciclismo. De Luciano Montero a Joaquim Rodríguez.

Sesenta y ocho años después de la primera cita en la localidad alemana de Nürburg donde el italiano Alfredo Binda escribió el primer capítulo de su trilogía mundialista, el ciclismo español obtuvo su primer oro en la prueba en ruta gracias a la victoria de Abraham Olano en Duitama. Fue en 1933 cuando el ciclismo español consiguió el primer metal en unos Mundiales gracias a la plata conquistada por Luciano Montero. El abulense, afincado en Ordizia, sólo fue superado por el local Jean Aerts en el circuito de 216 kilómetros de la localidad belga de Florette.

Luciano Montero ciclismo

Tardó mucho tiempo el ciclismo español en repetir metal, concretamente en 1967, Ramón Sáez conquistó el bronce en Heerlen, donde el Caníbal, Eddy Merckx, cosechó el primero de sus tres oros. Este hecho se produjo dos años después de la primera celebración de un Mundial en tierras españolas, concretamente en la localidad guipuzcoana de Lasarte, donde en un día de lluvia el malogrado Tom Simpson se alzó con el triunfo.

En 1973, tras haber cosechado el triunfo en la Vuelta a España y en el Tour de Francia, Luis Ocaña se presentaba como principal favorito al oro en Montjuic, pero el conquense no pudo ser profeta en su tierra y se tuvo que contentar con la medalla de bronce al ser superado por Felice Gimondi y Freddy Maertens.

Tras el bronce de Ocaña llegó una nueva sequía de metales, si bien es cierto que hasta la fecha el ciclismo español no consiguió en los mundiales los éxitos que se sucedían a lo largo de la temporada ciclista. Juan Fernández, en uno de los mundiales más duros de la historia se subió al tercer cajón. En el corazón de los Alpes, Sallanches 1980, donde Hinault derrotó al resto de adversarios en la cota de Domancy después de haber abandonado el Tour de Francia debido a una tendinitis que todavía arrastraba. El andaluz añadió dos metales más, 1987 y 1988, ambos de bronce, convirtiéndose en el ciclista español con más metales.

Con la entrada en los 90 apareció la figura de Miguel Indurain. El campeonísimo navarro tuvo en Stuttgart 91 su primera gran participación en una cita mundialista para la cual se había preparado a conciencia. Siendo el más fuerte de la carrera y en un circuito sin apenas dificultades se aupó al tercer puesto sólo siendo superado por Gianni Bugno y Steven Rooks en el sprint final. En 1993 subió un escalafón más al finalizar segundo en Oslo. Un jovencísimo Lance Armstrong demostró sus magnificas cualidades sobre la bicicleta y sorprendiendo a propios y extraños acabó siendo el portador del arcoíris. El oro seguía resistiéndose al ciclismo nespañol. Tuvo que llegar la cita de Duitama en 1995 para que el ciclismo español conquistase al fin un oro mundialista. Siempre quedará en nuestras retinas la imagen de Abraham Olano cruzando la línea de meta en solitario con la rueda trasera pinchada, mientras que por detrás, Miguel Induráin realizaba un excelso trabajo de equipo a favor del ciclista del Mapei, para luego, redondear la hazaña con una plata. Era el primer doblete. Y no sólo de medallas. En la modalidad de contrarreloj instaurada en 1994, Induráin marcó el mejor tiempo por delante de Olano. Un doblete con las posiciones intercambiadas. Se había conseguido más en un año que en toda la historia. Abraham Olano sumó otro oro en la localidad holandesa de Valkemburg en la crono, superando a Melcior Mauri. Un nuevo doblete, el tercero en apenas cuatro años. Pero lo mejor estaba por llegar.

Indurain Olano Duitama 1995

Verona, la ciudad de Romeo y Julieta, encontró en 1999 al español más encauzado por los colores del arcoíris. Un cántabro, Oscar Freire, sorprendió a los favoritos con un ataque en el último kilómetro. Después de casi haberse pasado la temporada en blanco y con pocos días de competición, Paco Antequera demostró el acierto de convocar a Freire, por aquel entonces en el Vitalicio de Mínguez, pese a las críticas que recibió del periodismo nacional. Con este oro, comenzó el idilio de Freire y el arcoíris.

Al año siguiente, el equipo español demostró en el circuito bretón de Plouay la unión para favorecer a un líder claro. Sin ser un equipo lleno de nombres como fue el caso de Italia con los Bartoli, Casagrande, Di Luca, Rebellin, demostró ser uno de los más fuertes realizando un gran trabajo para Freire. Éste no puedo revalidar el oro, teniendo que conformarse con un bronce tras verse superado por el letón Roman Vainsteins y el polaco Spruch.

El éxito volvió en Lisboa 2001. Freire consiguió su segundo oro al superar a Paolo Bettini y Andrej Hauptman en el sprint de la capital portuguesa. Pocos imaginaban tal éxito después de estar siete meses apartado de la carretera por problemas en su espalda. La temporada siguiente en Zolder no corrió el mismo éxito. Mario Cipollini se llevó el oro en una edición propicia para los sprinters puros y en la que Igor González de Galdeano añadió un nuevo bronce, esta vez en contrarreloj. Hamilton dio otro doblete para España. Igor Astarloa cruzó la meta en solitario y Valverde apuntilló al grupo perseguidor del vizcaíno llevándose la plata. De nuevo el equipo español jugó con maestría sus bazas dejando irse por delante a un corredor apto para este tipo de carreras y encontrando en la punta de velocidad de Valverde y Freire un freno que fue más que suficiente para ganar primero y rematar después.

De nuevo el Mundial regresó a Verona. Cinco años después la historia se repetía y Oscar Freire sumó su tercer oro, pasando a formar parte de la historia al igualar el récord de Alfredo Binda, Eddy Merckx y Rik Van Steenbergen, tras demostrar en exigente circuito veronés su excelente condición física al salir en persona a los ataques del grupo de favoritos. Fue un año dulce para él, además del Mundial se adjudicó en marzo la primera de sus tres Milán-San Remo.

Freire Verona ciclismo mundial

Tras dos éxitos seguidos, Madrid acogió la edición de 2005. Pero el ciclismo español no logró romper la maldición de vencer en casa y se tuvo que contentar con la plata de Alejandro Valverde. Tom Boonen superó al murciano en el sprint. El mismo metal llegó también de la mano de José Iván Gutierrez en la crono, al que sólo Michael Rogers le arrebató el oro en el que sería el tercero consecutivo para el australiano. En Salzburgo, Valverde sólo pudo ser tercero en el año de Paolo Bettini. Fue el primer oro de los tres consecutivos para el ciclismo italiano (dos para Il Grillo y uno para Alessandro Ballan en Varese), que por una vez y tras el oro de Cipollini en Zolder, corrieron como un verdadero equipo. Tras dos años sin conquistar metales y viéndose superado por los italianos, Joaquim Rodríguez sumó otro bronce para España en Mendrisio 2009 en un Mundial exigente que dejó a Cadel Evans con el premio de vestir el arcobaleno.

Joaquim Rodríguez mundial ciclismo

Después de 76 citas mundialistas, España ha sumado 5 oros, 5 platas y 9 bronces, situándose quinta en el medallero por detrás de Bélgica, Italia, Francia y Holanda, mientras que en contrarreloj con 2 oros, 3 platas y 1 bronce se coloca cuarta, superada por Suiza, Alemania y Australia. ¿Podremos romper la barrera de las 20 medallas en ruta en Melbourne?

Miguel Hermosilla