La vueltización del Tour

Uno recuerda el Tour de Francia con etapas de alta montaña con un par de puertos duros de paso antes de llegar a la última ascensión, ya fuese con final en alto o con la llegada tras el descenso, con kilometrajes más cercanos a los 200kms que a los 150. Un prólogo más un par de cronos, una antes y otra después de los bloques montañosos, sumando entre ambas los 100 kms. Un recorrido clásico de los de toda la (mi) vida.

Una formula sencilla. Clásica. Sin posibilidad de error. Donde lo único a discutir era que puertos se subían y hacia que lado se recorría Francia. Como las manecillas del reloj (Alpes – Pirineos) o al contrario (Pirineos – Alpes). Con pocas variantes: Macizo Central si o no, alguna etapa de media montaña en la primera semana o incluir una crono por equipos.

Parece que para ASO, dicha formula está caducada. Que no le ofrece el rendimiento o el espectáculo que el Tour se merece. No se si será por la experiencia de la Vuelta en sus últimas ediciones, de la cual es propietaria en un 49%, o por la última edición del Tour, manteniendo la incertidumbre del vencedor final hasta la última crono. Pero parece que algunos vicios de la prueba española se están trasladando al Tour.

Este año, se le da una vuelta de rosca más. Sólo 4 etapas superan los 200 kms, todas ellas en las primeras 2 semanas. Menos de 50 kms contrarreloj individual en una sola crono después de toda la montaña. Varias etapas de alta montaña por debajo de los 180 kms, incluyendo la etapa vergonzosa de 109 kms de Alpe D’Huez o el paso sin sentido del Aubisque.

El Tour saldrá de Vendee, en el Passage de Gois, de infausto recuerdo para Zulle. Una primera etapa que recordará a la de Plumelec en 2008, con un final en cuesta en Le Mont des Alouettes. La 2ª etapa será la contrarreloj por equipos de Les Essarts, 23 kms donde no deberían de haber muchas diferencias entre los favoritos. Durante la primera semana, la práctica totalidad de las etapas, salvo sorpresa, se disputarán al sprint. A excepción de la 4ª etapa con final en el Mur de Bretagne para uphill finishers o la 6ª, la más larga del Tour, con llegada en Liseux tras pasar una cota a 1,5 kms de meta. Con la llegada al Macizo Central tendremos la primera llegada en alto en Super Besse y una etapa de media montaña con final en Saint Flour.

Tras el día de descanso y dos etapas de transición, llegarán los Pirineos. La 12ª etapa, etapa típica de alta montaña del Tour, con llegada a Luz Ardiden tras 209 kms y previo paso por Hourquette d’Ancizan y el Col du Tourmalet. Al día siguiente, Pau – Lourdes tras 156 kms, con el Aubisque a 50 kms de meta. Se esta convirtiendo en un clásico esto de desaprovechar los Pirineos en general y el Aubisque en particular con estas etapas sin sentido y un kilometraje más propio de pruebas cicloturistas que de ciclismo profesional. La 14ª etapa, de nuevo con escaso kilometraje, 168 kms con llegada en Plateau de Beille. En los primeros 100 kms se pasarán 4 puertos, incluidos Aspet, Coret y Agnes, pasando este último a unos 40-50 kms de la ascensión final. Como curiosidad, quien ha vencido en Plateau de Beille siempre ha sido el ganador del Tour de esa edición.

Una vez pasados los Pirineos, y tras etapa y día de  descanso en Montpellier, buscaremos los Alpes con una etapa muy similar a la del año pasado con final en Gap. Descenso de La Rochette, recordando a Beloki en el suelo y Armstrong por la hierba en 2003, incluido. La 17ª etapa, con salida en Gap y llegada en Pinerolo (Italia) encadenará Montgenèvre, Sestrières y su largo descenso antes de la subida a Pra’Martino que se corona a 7,5 kms de meta. Una etapa, a priori, muy bonita. La 18ª etapa podría considerarse la etapa reina, 189 kms entre Pinerolo y el Galibier con 3 colosos por encima de los 2000m de altitud. El Agnelo (2744m), el Izoard (2360m) y la llegada al Galibier (2645m). Etapa donde la resistencia de los corredores llegará a su límite. Todo esto, un día antes de la etapa de Alpe D´Huez. Otra etapa con una distancia y perfil propio de cicloturistas. 109 kms entre Modane y Alpe d’Huez, con el Telegraphe-Galibier, esta vez por la otra cara, como puerto de paso. No había ninguna otra forma mejor de prostituir a estos dos puertos históricos que con un kilometraje indigno para una etapa de alta montaña. Como invitar a tu abuela al McDonalds por su 90 cumpleaños, justamente los años que cumple el Galibier desde que se ascendiese por primera vez en el Tour de Francia.

Al día siguiente de la bochornosa etapa del Alpe d’Huez, llega la única crono individual. 41 kms en Grenoble que posiblemente presenten un perfil complicado incluyendo las subidas a Eybens y Chamrousse. Todo ello antes de ir a París donde se disputará la última etapa, o simulacro de etapa, con final en los Campos Elíseos.

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