Los grandes nombres de la historia del Mundial

No hay ninguna carrera en el ciclismo como el Campeonato del Mundo en ruta. Su nombre es una trampa al neófito, sencillamente porque no corona al mejor ciclista del mundo, como sucede en la normalidad de otros deportes; sin embargo, aunque es una carrera con cierta propensión a las sorpresas y que, por su mística y singularidad, prácticamente elige a sus triunfadores, el arcoiris se lo lleva siempre un ciclista del máximo nivel.

La dificultad para repetir victoria en el Mundial es altísima, por varios motivos entre los que se encuentra la heterogeneidad que aporta correr por equipos nacionales, el prestigio de la victoria y el arcoiris, y los recorridos en circuitos variantes, menos dados al dominio de un solo ciclista. No en vano, nadie ha podido vestirse el maillot arcoiris en más de tres ocasiones en toda la historia de la competición, y sólo cuatro ciclistas lo han logrado. Son los cuatro grandes nombres de la historia de los Mundiales:

Alfredo Binda: 1927, 1930 y 1932


La primera edición del Campeonato del Mundo disputada por ciclistas profesionales fue la de 1927. Se celebró en el circuito alemán de Nurbürgring, recién estrenado en la época para carreras de motor, pero adaptado a esta prueba por su inusual longitud (28 kilómetros). Italia copó los cuatro primeros puestos del début mundialista de los profesionales, y Alfredo Binda entró en meta con siete minutos de ventaja sobre Constante Girardengo, medalla de plata.

Tras retirarse en 1928 y ser tercero en 1929, Binda volvió a conseguir el arcoiris en el año 1930, esta vez por delante de Learco Guerra, en doblete transalpino. Ese mismo año, la organización del Giro de Italia vetó a Binda por la autoridad con la que había vencido la edición anterior, y le indemnizó para que no participase en la carrera. Alfredo Binda cerró su palmarés en los Campeonatos del Mundo en Roma, en el ’32, cuando batió al también italiano Bertone por quince segundos, dejando al resto de ciclistas a más de cinco minutos.

Rik van Steenbergen: 1949, 1956 y 1957

Habían pasado diecisiete años y una guerra mundial desde la victoria de Binda en Roma cuando los Mundiales de Ciclismo se dirigían hacia Copenaghe por tercera vez en su historia. Allí fue donde el flandrien Van Steenbergen se coronaría como campeón del mundo, imponiendo su punta de velocidad por delante de nada menos que Ferdi Kübler y Faustino Coppi –ambos serían campeones en los años siguientes-. No era una sorpresa que Van Steenbergen se convirtiese en campeón del mundo con 25 años: en la edición anterior había sido medallista de bronce en Zürich y ya había conseguido ganar en Roubaix y Flandes, amén de haber vencido en númerosas competiciones de Seis Días en pista.

Van Steenbergen siguió cosechando éxitos tras su victoria mundial, entre los que se destaca un buen número de victorias en las tres grandes vueltas, su segundo puesto en el Giro del ’51 y la Milán-San Remo de 1955. En cambio, la gloria mundialista se le resistía hasta que la carrera arcoiris volvió a Dinamarca: allí consiguió la victoria en 1956 imponiéndose al sprint a su joven compatriota Rik van Looy. Igual que Binda, Van Steenbergen se despidió de los oros mundialistas en su país, en la ciudad de Waregem, con su tercera victoria por delante de los franceses Bobet y Darrigade.

Eddy Merckx: 1967, 1971 y 1974


El mejor de siempre no podría haber sido el mejor sin haber dejado su estrella en los Campeonatos del Mundo. Con 18 años, Merckx ya había sido campeón del mundo amateur, la otra categoría en la que se disputaba el Mundial (duró hasta 1995), en Sallanches, el lugar donde Hinault se coronaría en el ’80. A los 22, El Caníbal ya era campeón del mundo absoluto: venció en Heerlen, Holanda, donde batió al sprint a un grupo formado por Janssen, el español Ramón Sáez y Gianni Motta.

Tras tres temporadas de tiránico dominio en el pelotón internacional, en la localidad suiza de Mendrisio, donde Cavel Evans ganó el arcoiris el año pasado, Merckx volvió a colgarse la medalla de oro mundialista, tras batir a Felice Gimondi en la llegada. Todavía en plena ‘era Merckx’, en 1974, el genio belga igualaba el récord de Binda y Van Steenbergen en los campeonatos de Montreal, al superar al gran Raymond Poulidor.

Como no podía ser de otra forma, una vez que igualó el récord Merckx sólo pensaba en pulverizarlo. Para el año 1975 se había propuesto batir el récord de victorias tanto en el Mundial como en el Tour de Francia. No lo consiguió: fue batido por Thévenet y el Pra-Loup en el Tour y sólo pudo ser séptimo en el Mundial de Yvoir, en Bélgica. El Caníbal dejó de serlo aquel año y, aunque volvió a buscar el cuarto arcoiris, no fue capaz de conseguirlo hasta que finalmente le llegó la hora de la retirada, dos temporadas después.

Óscar Freire: 1999, 2001 y 2004


La relación entre Freire y el maillot arcoiris es una preciosa historia de amor. Tras pasar la temporada 1999 prácticamente en blanco, Paco Antequera se llevó a este chaval cántabro de 23 años a la carrera en ruta de Verona. Freire, que aún no tenía contrato para la próxima temporada cuando disputó el Mundial, se filtró en el corte que se disputaría la victoria. En él circulaban ciclistas como Ullrich y Vandenbroucke, la élite del pelotón y los dominadores de la reciente Vuelta a España, además de otros nombres reconocidísimos como Camenzind (campeón vigente), Konyshev, Zberg o Casagrande. Todos eran ciclistas conocidos menos ese Freire Gómez de la selección española.

En el último kilómetro, tras unos cuantos ataques estériles y cuando el sprint parecía cantado, el cántabro desconocido salió por la derecha de la carretera mientras el grupo se quedaba en la izquierda. Nadie quería salir a por él; nadie podía salir a por él. Esos 500 metros legendarios convirtieron, ante el pasmo del mundo, a Óscar Freire en historia del ciclismo español. Freire volvería a ganar en Lisboa antes de confirmar su noviazgo con Verona en 2004. Ahí ya era parte de la historia del ciclismo, en mayúsculas, a la espera de lo que depare el futuro.


Son los cuatro nombres que el maillot arcoiris ha bendecido hasta hoy. Sólo otros cuatro, además del comentado Van Steenbergen, han logrado repetir victoria mundialista: Ronsse, Van Looy, Bugno y Bettini. A otros muchos, como Indurain, Anquetil, Kelly, Jalabert, De Vlameinck o Zabel, les negó la gloria de forma cruel. El Mundial continuará escribiendo su propia historia el próximo fin de semana.

David Vilares

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2 Respuestas a “Los grandes nombres de la historia del Mundial

  1. Pingback: Tweets that mention Los grandes nombres de la historia del Mundial | Cobbles & Hills -- Topsy.com

  2. El gran Greg Lemond también ganó dos veces el mundial (1983 y 1989), y en otras dos ocasiones se llevó la plata (1982 y 1985).

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