El Tour de Francia, más allá del deporte

Poderoso Caballero es Don Dinero, retrató en su poesía satírica Francisco de Quevedo y Villegas allá en el siglo XVII. El Tour de Francia no iba a quedarse alejado de las garras de tan temible caballero y más allá del aspecto deportivo, es un negocio redondo. Amaury Sport Organisation (ASO) es la encargada de la organización de la Grande Bouclé contando con la cooperación de las autoridades competentes galas.

En la entrada referente a la Caravana Publicitaria ya comentábamos que, tras unos Juegos Olímpicos y la Copa del Mundo de Fútbol, el Tour es el tercer acontecimiento deportivo del mundo. Su presupuesto asciende a 100 millones de euros, cifra que se cubre por los ingresos de los derechos de televisiones y patrocinadores. Estos últimos abonan cantidades comprendidas entre uno y cinco millones de euros dependiendo según el grado de patrocinio que deseen.

Cada año más de 250 localidades se presentan para la acogida de una etapa, ya sea salida o llegada, cuyo desembolso, si alberga la meta, alcanza los 400.000 euros, cifra que se ve retornada con creces después del paso de la serpiente multicolor. Nada más y nada menos que unas 4.500 personas son las que siguen a diario el Tour, entre organización, medios de prensa, agentes de seguridad y equipos. Se estima que el gasto medio de cada uno de ellos está comprendido entre 150 y 200 euros. Solamente multiplicando comprendemos la dimensión que alcanza el Tour. Punto aparte es acoger el comienzo. Londres, ciudad de la cual partió el Tour en 2007, obtuvo unos ingresos de 172 millones de euros. Por este motivo no es nada extraño que ciudades de norteamerica quieran organizar la salida.

El principal beneficiado de todo este entresijo de cifras es ASO. Los beneficios procedentes del Tour representan el 75% de sus ganancias anuales, cifra que se aproxima a los 39 millones de euros.

Ahora hablemos de los premios que reciben los ciclistas. Empecemos por la victoria de etapa. Cada victoria está premiada con 8.000 euros, mientras que la cifra el segundo asciende a 4.000 y la del tercero, 2.000, cantidades que van en continuo descenso hasta finalizar en el puesto 20º, que se premia con 100 euros. Ahora quizá entendamos el entusiasmo de algunos corredores en finalizar entre los veinte primeros de cada etapa aun sabiendo que no tienen opciones de acercarse a los puestos de honor.

Los premios gordos, evidentemente, llegan cuando finaliza la carrera en París. El maillot amarillo recibe 450.000 euros mientras que el maillot verde y el campeón de la montaña se llevan 25.000. Por la combatividad y el maillot blanco la suma se queda en 20.000 euros. Por último, el mejor equipo recibe 50.000 euros. Además, todos los ciclistas que cruzan la meta en los Campos Elíseos se llevan 450 euros en reconocimiento a su esfuerzo, a parte de su correspondiente nómina, claro. Eso sí, como es habitual, el que más gana es Hacienda. Nada más y nada menos que el  40% de los premios van camino de las arcas del fisco. ¡Y es que Hacienda somos todos!

Miguel Hermosilla

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