Giro de Italia: Recorrido de la 2ª semana. Monte Grappa y Monte Zoncolan

Semana para sprinters y cazaetapas; Fin de semana montañoso.

Tras una primera semana intensísima, sobreviviendo a las caídas en Holanda, la etapa de época del sábado con la llegada a Montelcino y una descafeinada subida al Terminillo, la clasificación general esta muy reñida con los 10 primeros en menos de 3.10 y con ganas de romper la carrera.

Esta segunda semana, la carrera en general será más suave. Muchas etapas para sprints y media montaña, pero ninguna lo suficientemente dura a priori para romper la carrera, para que alguna fuga vuelva a sorprender al pelotón y un fin de semana con dos ascensiones increíbles, Monte Grappa y Monte Zocolan.

El lunes, 9ª etapa entre Frosinone y Cava de Tirreni, 187 kms totalmente llanos que posiblemente se tomen con calma tras las dos últimas etapas. Destacar que los últimos 5 kms pican para arriba y si se llega al sprint podamos ver alguna sorpresa. La 10ª etapa, Avellino – Bitonto, etapa larguísima de 230 kms que de nuevo verá la lucha entre alguna fuga y las ganas de los equipos de los sprinters de trabajar para éstos. El miércoles, 11ª etapa entre Lucera – L’Aquila, etapa maratón de 262 kms de media montaña donde lo más probable es que alguna fuga llegue a meta. Se subirá el Rionero Sanntico (10 kms a 6,3% de media) pero a 130 kms de meta. Los últimos kms serán bastante complicados con un terreno muy escarpado y una llegada con los dos kms finales picando hacia arriba, con una rampa al 11% justo a 1 de meta.

El jueves, 12ª etapa. Totalmente paralela al Mar Adriático entre Città Sant’Angelo y Porto Recanati, 206 kms que contarán con un circuito final de 26 kms en Porto Recanati y que incluirá el puerto de Potenza Picena (3,5 kms al 4,7% de media y 9% de máxima) a 15 de meta que puede romper un posible sprint final. El viernes, 13ª etapa, Porto Recanati – Cesenatico, 223 kms de media montaña en la cual se volará durante la primera parte para formar la escapada del día, y que contará con dos puertos complicados pero lejos de meta.

El fin de semana, dos etapas de alta montaña antes de llegar al descanso del lúnes. El sábado, 14ª etapa, Ferrara – Asolo, 205 kms que trascurrirá por un terreno tranquilo hasta la llegada a Semonzetto, donde comenzará el temible Monte Grappa, 18,9 kms al 7,9% de media y una rampa máxima del 14%. Ojo con este puerto, que una vez pasado un primer km tendido no se baja del 7,7% hasta que llegamos al kilómetro 10 del puerto, y tras dos kms más tendidos, tendremos 2 nuevos kms a más del 10% de media, llegando a un final de puerto con 3 kms a más del 8,5%. Puerto temible que puede romper totalmente la carrera y tras el cual aún quedarán 26 kms de descenso y 15 llanos antes de llegar a la meta de Asolo.

El domingo, 15ª etapa, Mestre – Monte Zoncolan, larguísima etapa de 222 kms con el Monte Zoncolan al final de la misma. Pero antes de llegar allí tendremos que pasar por varios puertos de progresiva dureza que irán mermando las fuerzas de los corredores. A 79 de meta se ascenderá a Sella Chianzutan (10,9 kms al 5,3% y 9% de máxima), posteriormente el muro de Passo Duron (4,3 kms al 9,8% de media y 18% de máxima) a 40 de meta para llegar a Sellavacalda (6,5 kms al 6,2% y 12% de máxima) a 20 de la línea de llegada, siguiendo hasta Ovaro, donde comenzará el temible Monte Zoncolan, 9,75kms con una media del 12,4% y máxima del 22%. Tras un primer km muy duro al 9,5% tendremos una aproximación más tendida hasta llegar a Liiaris donde comienzo lo realmente duro, 6 kms con una pendiente media superior al 15%, incluyendo dos kms (de 7 a 5 de meta) a más del 16% de media. A dos de meta, se suaviza un poco (7,1%) y un último km a más del 10,5%.

Monte Grappa, el gigante del Veneto

Más allá del ciclismo, el Monte Grappa es una montaña emblemática en Italia. Su cumbre (1776 metros sobre el nivel del mar, 100 por encima de dónde se coronará este año) solo es uno de los múltiples picos del macizo del mismo nombre que separa la llanura veneta del altiplano trentino y los tremendos Dolomitas, lo que lo convirtió en un punto estratégico clave en el intento de los italianos de contener el avance de austríacos y alemanes durante la Primera Guerra Mundial. Así, el Grappa, mucho antes de ser protagonista de la épica ciclista fue escenario de algunas de las batallas más duras y decisivas de la Gran Guerra entre 1917 y 1918, luchadas bajo unas condiciones meterológicas a menudo infernales que ayudaron a la victoria italiana y que dejaron más de 25000 muertos en total.

El Grappa no ha sido un paso demasiado habitual en la Corsa Rosa, sin embargo, es un lugar especial para el ciclismo, especialmente en la región del Veneto. Para los cicloturistas de la zona, “Fare il Grappa” es prácticamente una obligación al menos una vez al año. La montaña se llena los fines de semana primaverales y veraniegos de valientes esforzados que suben los 23 kilómetros de ascensión y de famílias enteras que disfrutan simplemente de un buen día en el monte. Además, cada año se disputa en junio la popular Bassano-Monte Grappa, originariamente una carrera para profesionales que luego pasó a amateurs. En su palmarés aparecen grandes nombres como el de Gino Bartali u otros más recientes como los de Gilberto Simoni, Ivan Gotti o Damiano Cunego.

En el Giro solo se ha subido tres veces. La primera vez, en 1968, fue la única en que se subió hasta la cima, al que sube una carretera de una sola dirección que lógicamente fue final de etapa. Ese día se salía desde Trento y se impuso Emilio Casalini sin que hubiesen demasiadas diferencias entre los favoritos, entre los que ya destacaba Merckx, camino de su primera victoria en la general de una gran vuelta. La siguiente, en 1974, precisamente el quinto y último Giro vencido por El Caníbal, es mucho más recordada y confusa.

Pongámonos en antecedentes. Pese a su alargado dominio del pelotón en todos los terrenos y formatos, Merckx llega esa temporada a la Corsa Rosa sin arrasar como en él es habitual, con un rosario de puestos de honor pero sin apenas victorias importantes y su autoridad se ve ligeramente cuestionada. Una sensación que aumentará con el fulgurante inicio de Giro de José Manuel Fuente, uno de los escaladores más geniales e imprevisibles de la historia. Fuente llegaba en una gran forma tras vencer su segunda Vuelta a España y lo aprovechó para vestirse de rosa ya en la tercera etapa, siendo líder durante 10 días hasta cederlo a Merckx tras una tremenda pájara que le costó casi 10 minutos en la media montaña de la Liguria. El asturiano no se dio por vencido e inició una remontada que le llevó a vencer en los “tapponi” del Monte Generoso y las Tre Cime de Lavaredo, coleccionando hasta cinco triunfos parciales al final de la carrera. La diferencia entre el Caníbal y el Tarangu antes de la penúltima etapa (precedente al tradicional paseo final en Milán) había quedado reducida a 3 minutos y quedaban por ascender los “Passi” de Falzarego, Valles y Rolle antes de afrontar el Grappa y bajarlo hasta finalizar en Bassano en lo que a priori se presentaba como un “tappone” sideral.

Monte Grappa

El perfil de la etapa de 1974

Y así fue. La etapa se desarrolló en un ritmo infernal impuesto por los hombres del Kas, equipo de Fuente que provocó que los ciclistas llegaran al límite a las faldas del Grappa. Allí el Tarangu atacó con todo y se marchó en solitario. A partir de ahí empieza la confusión. Se dice que llegó a alcanzar una ventaja de más de 2 minutos (o incluso más de 3, llegando a ser líder virtual) a cinco kilómetros de la cima, pero el hecho es que le atraparon justo al coronar y la etapa se la llevó Merckx en el sprint de un pequeño grupo. ¿Otra pájara bestial? Quizá sea lo más razonable. Aunque la versión de Fuente dice que la organización le confundió metiéndole por alguna de las múltiples alternativas para subir hasta arriba que hay, lo que de confirmarse hubiese sido un auténtico escándalo totalmente decisivo para la carrera. Pero el Tarangu era un ídolo en Italia por su forma de correr y sus grandes logros en su gran carrera, así que es difícil creer en una conspiración. En cualquier caso, la historia representa a la perfección lo que fue José Manuel Fuente, genio y figura.

La última vez que se ascendió el Grappa en el Giro fue en 1982 y con otro español como protagonista, Vicente Belda, que venció en el final también ascendente a San Martino di Castrozza. Aquella etapa no fue tan decisiva para la general de la carrera, que finalmente ganó Bernard Hinault, pero es recordada por la odisea que muchos vivieron en el descenso del gigante veneto. El más afectado de todos fue Giuseppe Saronni, que llegó a sufrir hasta ¡siete! pinchazos en la bajada. Esa es la última vez que se ha bajado por una vía “sterrata” un puerto en la prueba italiana.

Monte Zoncolan, el coloso del S. XXI

A diferencia de otras montañas, la historia del Monte Zoncolan con el Giro es muy breve, lo que no impide que este coloso salvaje del Friuli ya pueda considerarse como una de las montañas míticas de la Corsa Rosa. Estamos hablando del considerado por muchos el puerto más duro de Europa, almenos de todos aquellos que se han ascendido en las grandes carreras. Sus cifras son mareantes. Un monstruo no demasiado alto (1705 metros) pero que en aproximadamente 10 kilómetros de ascensión salva un desnivel de más de 1200 metros desde su base en Ovaro, con una pendiente media de casi el 12% y seis kilómetros intermedios al 15% de promedio. Casi nada.

Su aparición en el Giro de 2003 causó sensación. Una década después del descubrimiento del terrible Mortirolo, la aparición de la incréible ascensión al Angliru en la Vuelta desató una especie de carrera o necesidad de encontrar el no va más de los puertos, con pendientes y desniveles imposibles. Probablemente el Zoncolan lo fuera. Desde entonces, la innovación ha venido al buscar superficies alternativas como el sterrato delle Finestre o el hormigón de subidas como Plan de Corones, que repetirá cronoescalada este año o la Bola del Mundo, que debutará en la próxima Vuelta.

Deportivamente, su nombre va ligado al de Gilberto Simoni, sin duda el corredor de la década en el Giro. Su exhibición de 2003, una más dentro del apabullante dominio del escalador trentino esa edición (también ganó en Alpe di Pampeago y Cascata del Toce, además de protagonizar una escapada antológica en la media montaña apenina camino de Faenza el dia que le arrebató la Maglia Rosa a Garzelli), fue incontestable. La etapa es movida, antes se asciende el duro Fuessa, donde se suceden los ataques tanto subiendo como bajando y al pie del coloso llega escapado Wladimir Belli, con algo menos de un minuto de ventaja sobre un reducido grupo de favoritos. Justo al empezar la parte más dura, ataque de Gibo, ataviado con el Rosa pero todavía con una renta escasa sobre sus rivales al que solo responde inicialmente un inconsciente Casagrande, que poco después se ve incapaz de seguir su ritmo infernal. La carrera rota, hecha añicos, cada uno a su ritmo, que va y viene en ese tramo medio irreal de la ascensión, el caos. Lo único que se mantiene constante es el pedaleo de Simoni, siempre en cabeza, marchándose poco a poco hacia la victoria.

Simoni Zoncolan

Hay otro motivo para engrandecer esa etapa. Por detrás, llama la atención que la calva de Garzelli no está sola esta vez. A su lado aparece el Pirata, que vuelve a aparecer en una carrera de gran nivel tras dos años de travesía por el desierto. Antaño escalador alado, ese Pantani terrenal se sigue batiendo como un gran campeón, pero tiene que claudicar ante el poderío de Simoni, su gran rival generacional en todas las categorías desde la niñez. Finalmente es quinto en la meta, superado en los metros finales por Casagrande y un joven Popovych, y termina décimocuarto en la general final, en la que es su última aparición en el Giro. Un año después, las drogas y la depresión le matarán en un motel de Rimini.

El Zoncolan vuelve en 2007, esta vez colocado más al final de la carrera, para actuar como teórico juez supremo. Pero ese año Danilo di Luca no está por la labor. Su dominio junto es total de principio a fin, sentenciando la carrera camino de Briançon por delante de un incipiente Andy Schleck. Un Simoni que nota el paso de los años en sus piernas pero no en su cabeza, siempre dispuesto a atacar, saca su rabia para atacar hasta marcharse junto a su compañero Piepoli y a Schleck, aunque Di Luca administra su ventaja cómodamente, sin perder más de medio minuto en ningún momento. A menos de 500 metros para el final el jovencísimo luxemburgués que tanto ha dado que hablar desde entonces cede y la dupla italiana del Saunier Duval se impone, con el intermitente Piepoli haciéndole los honores a Gibo, 2 de 2 para el trentino en un Monte Zoncolan que bien podría pasar a llamarse la Cima Simoni. ¿Logrará hacer el Hat-Trick este año a los casi cuarenta? Tan complicado parece como seguro es que el bravo escalador trentino tendrá marcado ese día para escribir su epitafio como ciclista profesional.

Zoncolan Simoni Piepoli

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