Archivo mensual: marzo 2010

Domingo de tradición, héroes e historia

Mañana es abril. Mes de héroes puros y épicos que no perecen en el recuerdo ni en la historia. Días donde se gesta el recuerdo más impenitente del mundo ciclista, donde hoy, las hazañas del pasado tienen su única extensión real debido a una cultura que no hace honor a sus tiempos pretéritos. Lugares de peregrinaje, muros de adoquines que soportan la pasión de unos cuantos y el sueño de muchos menos. Porque pocos son los elegidos que el próximo domingo podrán tener opciones de alzarse con la victoria en una carrera que, como si en una alineación de planetas se tratase, va a tener que soportar la expectativa de la historia. De ver al último gran mito belga (Tom Boonen) ascender el Kapelmuur en cabeza y con el maillot de campeón de su nación, que para más señas es flamenco y que tiene la oportunidad de igualar a su antecesor como mito (Johan Museeuw) en número de monumentos conseguidos o de ver a otro flandrien (Stijn Devolder), que tiene la posibilidad de conseguir su tercera De Ronde consecutiva igualando así el récord en este aspecto que sustenta por el momento un italiano (Fiorenzo Magni). Ciclistas locales que tienen la oportunidad de, en muchos casos, superar a otros mitos belgas como Van Looy, De Vlaeminck o Museeuw en la historia de este día tan esperado en la tradición de un país.

El condicionante histórico no descafeina para nada el momento presente, que se intuye antológico, con tres de los grandes talentos de la década (Tom Boonen, buscando su 6º monumento y 3ª De Ronde, Fabian Cancellara, tratando de alcanzar su tercer monumento diferenten tras conseguir una Classicissima y una París-Roubaix y Filippo Pozzato, tratando de recuperar un tiempo perdido) y otros tantos grandes corredores como Juan Antonio Flecha o el mismo Devolder, luchando por una carrera que separa a los ciclistas terráqueos de los que se quedan a perpetuidad en el recuerdo de los más exhaltados aficionados locales en particular, y de la afición ciclista en general. Estas oportunidades sólo pasan una vez al año. La afición ciclista belga vive para ese día. El primer domingo de abril. Domingo de tradición, obstinada y procesional, cuyo resultado en la mayor parte de los casos marca el éxito o el fracaso de una temporada. Domingo que desde jóvenes, hombres, mujeres y niños viven de manera diferente pero con una misma pasicón: la bicicleta.

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La Volta antes de los 100

El domingo por la mañana terminó la Volta a Catalunya. Lo hizo en el circuito de Montmeló, un lugar acostumbrado a la mediaticidad que le proporcionan los abundantes y concurridos eventos motorizados, que sin embargo ayer estaba más bien vacío. A la misma hora que la carrera terminaba en el más absoluto de los silencios, sin cobertura televisiva, la televisión pública catalana reemitía el Gran Premio de Australia de Fórmula 1. Es la cruda realidad del ciclismo en Catalunya, que paradójicamente, cuenta con una camada de ciclistas como hacía tiempo que no disfrutaba.

Mientras Flecha, rara avis por antonomasia, lograba su enésima hazaña acompañando en el podio a dos fenómenos como Cancellara y Boonen en el lejano E3 Prijs, otros dos catalanes, Quim Rodríguez y Xavi Tondo, han copado las dos primeras posiciones de una carrera de la que poco se puede decir más allá de lo que han mostrado los escuetos resúmenes que se han emitido, con etapas bastante competidas y algunas victorias de ilustres como Cavendish o Voigt. Sin embargo, la sensación que queda es de intrascendencia.

Y es que la Volta, la cuarta carrera por etapas más antigua que queda en el profesionalismo (detrás del Tour de Francia, el Giro de Italia y la Vuelta a Bélgica), cumplirá el año que viene su centenario y merece algo mejor. La ronda catalana, que cuenta en su palmarés con ganadores de la talla de Anquetil, Merckx, Ocaña, Gimondi, Thévenet, Maertens, Moser, Kelly, Indurain, Chiapucci, Jalabert o Zülle, ahí es nada, ha sido sepultada poco a poco en los últimos quince años entre inoportunos cambios de fechas, recorridos cada vez más monótonos y la crisis general que sufre este deporte, especialmente aguda en Catalunya. El culmen ha llegado en las dos últimas ediciones, convirtiéndose en la única prueba perteneciente al ProTour que posee el dudoso honor de no tener cobertura televisiva. El presupuesto, disparado por las exigencias de la UCI, llega tan justo que no hay para financiar el costoso aparato que necesita la TV para retransmitir en directo. Y eso es una tragedia dificilmente sostenible a largo plazo.

Pero dicen que mientras hay vida hay esperanza, y también se puede encontrar algún motivo para mirar al futuro con optimismo. El reciente traslado de la prueba a finales de marzo, abandonando el incómodo mes de mayo en que la competencia con el Giro anulaba cualquier posibilidad de atención y relevancia incluso en el mundillo ciclista, supone una gran oportunidad. Los ciclistas tienen en este momento de la temporada, hambre de bicicleta y necesidad de kilómetros, y la posibilidad de volver a contar con algunas de las estrellas del pelotón internacional está ahí. Pero es necesario incentivarlas, y sin un recorrido acorde con la categoría de la prueba (alta montaña más exigente, e incluso más presencia de una media montaña muy abundante en la geografía catalana) y sobretodo sin una cobertura mediática que dé luz al espectáculo, este deporte no funciona. Así, Contador y Armstrong, que inicialmente habían previsto su presencia en la carrera, prefirieron viajar finalmente a Córcega para disputar un Critérium Internacional que contaba con un final en alto y una contrarreloj más digna que el ridículo prólogo de Lloret y con presencia televisiva que justificara el primer duelo del año entre los dos grandes astros del pelotón, aunque finalmente ninguno de los dos fueran protagonistas de la carrera. Esperemos que los organizadores de la UE Sants y las instituciones hayan tomado nota de ello, y el año que viene Catalunya pueda ser la Córcega de este año. Sería el mejor síntoma para iniciar el segundo centenario, el mejor activo para una prueba emblemática a la que no hay que dejar morir.

Jordi Martínez.

Detrás de las cámaras

(Foto: AFP)

Pierrick Fédrigo ha logrado en Córcega una de las victorias más importantes de la temporada para el B-Box Bouygues. En terreno galo, en carrera ASO y con competidores de postín, se ha llevado la primera etapa y la general del Critérium Internacional. Fédrigo sentenció la carrera en el Col de l’Ospedale, con un ataque a dos kilómetros del final que le granjeó 11 segundos de ventaja sobre Tiago Machado (RadioShack) y 15 respecto al grupo de Samuel Sánchez, Evans, Rogers o Moncoutié. La subida corsa tenía su encanto pero dio muy poco de sí: Astana, entre Navarro y Vinokourov, bloqueó la carrera hasta los últimos tres kilómetros. Fue capturar a Sergey Lagutin, en cabeza durante los siete kilómetros previos (¡!), y soltarse Moncoutié, Machado y el postrero vencedor. De ahí hasta meta sólo hubo tiempo para que estos dos últimos aumentasen su ventaja y se mostrasen David López y Beñat Intxausti (muy buena carrera la suya).

La segunda victoria parcial fue para Russell Downing (Sky), un británico desconocido que hasta esta temporada había militado en equipos anglosajones de poca monta. Su victoria, la primera en las carreras prestigiosas de Europa, fue al sprint en el sector matinal del Critérium, delante de Albasini y el propio Fédrigo, en un final duro. Por la tarde se disputó la diminuta contrarreloj, que se llevó David Millar. Fédrigo cedió 17 segundos con el escocés (13 con Rogers y sólo dos con Machado), suficientes para que se adjudicase la general con la máxima holgura que admite una carrera tan corta. Le acompañaron en el pódium el renacido Rogers y Machado.

La LXXIX edición del Critérium Internacional fue vendida al gran público como el reencuentro en competición entre Lance Armstrong y Alberto Contador. Estos dos personajes, que llenarán las pantallas en el mes de julio, honraron a los patrocinadores de la carrera de ASO con su presencia en Córcega. No lo hicieron así con las carreteras y la afición: mientras Armstrong se desentendía junto a su fiel Popovych de cualquier pelea en l’Ospedale, Contador explotaba al ritmo de Vinokourov y cedía más de un minuto con Fédrigo en los últimos tres kilómetros. Extraña circunstancia para el madrileño, que no había perdido una carrera por etapas desde el Dauphiné Libéré del año pasado.

La atención mediática de estos dos fenómenos es un gran motivo para alegrarse de la victoria de Pierrick Fédrigo, porque pertenece al ciclismo francés de hoy, sobrevalorado e inadvertido a partes desiguales. No en vano, Fédrigo lleva seis temporadas consecutivas en el Bouygues y nunca ha corrido para un equipo de fuera del país vecino. Es un ciclista de calidad, completo, con varias victorias importantes, cierta punta de velocidad, capacidades para la subida y desempeño ganador. Conforma con Thomas Voeckler -el otro puntal del Bouygues- las dos caras de una misma moneda: mientras el ex líder del Tour disfruta con la atención de las cámaras y el público, Pierrick hace poco ruido incluso cuando gana. Lo más importante es que los dos comparten nacionalidad, equipo y nivel sobre la bicicleta. Son parte del ciclismo de cabeza de ratón, que en julio lucha 21 días para hacerse con su pequeño gran momento de gloria.

Y es que, al final, el Tour lo es casi todo. Por eso, entre otras razones menos entretenidas, Contador y Armstrong han sido los protagonistas mundiales del Critérium Internacional, pese a irse de vacío (el de Pinto acabó segundo en la CRI). En julio serán el centro de las miradas y todos lo disfrutaremos y los disfrutaremos en la carrera más grande del planeta ciclista. Pero ahora es tiempo de rendirse ante la justicia poética; al fin y al cabo, la mayoría de las alegrías que da la vida son tan pequeñas como la duración del Critérium Internacional, la localidad de Porto Vecchio o el presupuesto del Bouygues.

Parada: Harelbeke; destino: Flandes

(Foto: Luc Claessen)

En la parte menos belga de Bélgica van contando las horas que faltan para que el domingo, a eso de las diez de la mañana, se dé el pistoletazo de salida a la Ronde van Vlaanderen, el Tour de Flandes de toda la vida. Son ya semanas de preparación para el Madrid-Barça flamenco, que empezaron en la Het Nieuswbald y acabarán el jueves santo en La Panne. Cuando se encara la recta final llega el tiempo para el GP Harelbeke, conocido publicitariamente como E3 Prijs Vlaanderen.

Esta carrera solía ser el último asalto serio para los candidatos a la victoria en De Ronde -no todos corren en La Panne, sobre todo por el temor a las caídas-. Esta condición se ve comprometida en 2010 por el cambio de fechas de la Gent-Wevelgem; usualmente los grandes capos no batallaban por la victoria en la G-W, pero quién sabe cómo les afectará el cambio de fechas que mañana comprobaremos. Harelbeke fue durante cuatro temporadas consecutivas coto privado de Tom Boonen, hasta que Arvesen rompió la racha en 2008. No pasaba nada, porque los máximos favoritos no llegaron a disputar la victoria en aquella edición. En cambio, el año pasado Filippo Pozzato, en su mejor campaña en el Norte, sí que le arrebató a Boonen el gran premio de forma dolorosa, en grupo reducido y al sprint.

Para esta edición, porque al fin y al cabo no le había ido tan mal en 2009 (ganó en Roubaix y su compañero Devolder hizo lo propio en Flandes), Boonen no se movió su hoja de ruta tradicional: en el Paterberg, a 42 kilómetros de la línea de meta, pegó un hachazo que hizo trizas al pelotón y sólo mantuvo a dos superclases a su rueda, Fabian Cancellara y Juan Antonio Flecha. Unos metros por detrás se quedó Pozzato, dorsal uno, que o no tuvo piernas o no tuvo vista para llegar hasta Tommeke.

Así se escribe la historia. Las tres locomotoras cogieron y trituraron enseguida a los escapados del día, entre los que sólo el RadioShack Rosseler aguantó unos kilómetros. Fue este ex Quickstep al que se agarró Pozzato para protagonizar una bellísima persecución durante los siguientes 15 kilómetros; llegó a tener el grupo a apenas 10 segundos, pero Rosseler se cayó de maduro y era imposible competir en solitario contra la unión de semejantes rivales. El campeón italiano acabaría siendo absorbido por el grupo de Rabobanks (Boom, Langeveld, Maertens) y Vacansoleils (Marcato, Leukemans) que venía por detrás desde el Paterberg.

Por delante no hubo movimientos. Los tres colaboraban con entrega y con cabeza hasta los últimos tres kilómetros. Con este patrón de carrera, Boonen había ganado infinitas carreras por el Norte: rompe la carrera desde lejos y se lleva a una o dos víctimas con las que va colaborando hasta que las funde al sprint. El catalán y el italosuizo forman parte de la lista de damnificados por el Movimiento Boonen.

Después de una campaña penosa en 2009, Cancellara llega al Norte pletórico, y así se lo quiso enseñar a todos sus rivales. Entre la pancarta de dos para meta y del último kilómetro, Espartaco atacó a sus dos rivales justo antes de una curva de izquierdas. Por lógica y por galones, fue Tom Boonen el que salió a por él, con Flecha haciendo esfuerzos a su rueda. El astro belga no dejó que Cancellara tomara más de 20 metros de ventaja cuando le pidió relevo al del Sky. Flecha se lo pensó y aunque finalmente pasó, lo hizo con titubeos: tirar era su única opción para ganar, pero hacerlo demasiado fuerte le serviría a Boonen la victoria en bandeja. Entre las dudas, el tremendo esfuerzo y las capacidades de Cancellara, un llegador de primerísimo nivel, el campeón nacional suizo -ver a Boonen, Cancellara y Pozzato peleando por Flandes y Roubaix envueltos en sus respectivas banderas será como un viaje temporal- levantó los brazos triunfante. Boonen fue segundo, Flecha, tercero y Pozzato, cuarto, tras imponerse en el sprint del grupo de Rabobank y Vacansoleil.

Cancellara ha lanzado un aviso muy serio a Tom Boonen, pero también a Filippo Pozzato, a Juan Antonio Flecha y a Stijn Devolder. Por diferentes razones, los cuatro necesitan como el aire levantar los brazos en Meerbeke.

Critérium International

-La prueba-

Después de nueve años en la zona histórica de las Árdenas, el Critérium Internacional se desplaza a tierras de Napoleón, a la isla mediterránea de Córcega, con vistas a una posible acogida del Tour de Francia en 2013. La ciudad sureña de Porto Vecchio será el epicentro de la misma.

No es la única novedad para la presente edición, dentro del sistema de tres etapas integrando una etapa plana, el coqueteo con la media montaña y una crontarreloj individual, siendo este el orden de las mismas, este año se ha integrado la alta montaña en vez de pasar por pequeñas cotas, ocupando el banderazo inicial de la prueba en vez de ser en la matinal del domingo.

Además, cuenta con el aliciente del encuentro entre Alberto Contador y Lance Armstrong desde el pasado Tour de Francia. Morbo seguro.

-Historia-

Gracias a la iniciativa del periodista francés del periódico París-Soir, Gaston Blenac, nace el en 1932 el Critérium Nacional, prueba de un día para corredores franceses con comienzo en el Valle de Chevreuse y finalizando en el velódromo del Parque de los Príncipes. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial se disputaron dos Critériums, uno en la zona ocupada y otro en la zona libre.

Hasta 1959 sigue desarrollándose tal y como se creó, pero es a partir de 1960 cuando comienzan los sucesivos cambios hasta lograr el formato actual. En 1960 abandona el Valle de Chevreuse y entre 1963 y 1966 se disputa como una carrera por etapas. En 1978 llega el cambio más significativo, retorno a una prueba por etapas y la inclusión de corredores extranjeros pero con una peculiaridad, debían ser integrantes de equipos franceses. Así, el holandés Joop Zoetemelk se convirtió el primer vencedor extranjero en 1979.

Es en 1980 cuando se permite la entrada a equipos extranjeros, cambiando la denominación que actualmente conserva, el Critérium Internacional.

Como curiosidad, las últimas cinco ediciones han sido ganadas por corredores de la estructura de Bjarne Riis –Team CSC y Saxo Bank-, siendo el alemán Jens Voigt el vencedor en las tres últimas ediciones, compartiendo con los franceses Emile Idée y Raymond Poulidor el récord de victorias con cinco antorchados cada uno.

-Recorrido-

Tres etapas, tres modalidades diferentes. El recorrido del Critérium se endurece en tierras de Córcega, no sólo por el hecho de incorporar la montaña en sí, si no que además coincide con la etapa con más kilometraje y en la matinal del domingo, el final pica ligeramente hacia arriba.

Los algo más de 14 kilómetros al 6% del Col de l´Ospedale serán los jueces de la prueba francesa, restando la contrarreloj individual para clarificar la general final. Salvo sorpresa, el Critérium deberá estar sentenciado en la primera etapa.

Sábado 28 de Marzo 1º Etapa: Porto-Vecchio – Col de l’Ospedale

Altos: Cote de Roccapina (km 56 3 km al 4%); Viggianello (km 92.5 4.5 km al 5.5%); Col de Mela (km 115 10.1 km al 6 %); Col de Bacinu (km 134.5 10.0 al 4.5 %); Col de l´Ospedale (km 175.5 14km al 6.2%).

La apuesta de C&H: Alberto Contador (Astaná)

Domingo 29 de Marzo 2º Etapa: Porto-Vecchio – Porto-Vecchio – 75 km

Alto: Pagliaggiolo (km 24 3 km al 3%)

La apuesta de C&H: Leonardo Duque

Domingo 29 de Marzo 3º Etapa: Porto-Vecchio – Porto-Vecchio – 7.5 km

La apuesta de C&H: Frantisek Rabon (Columbia-HTC)

-Favoritos-

Con la inclusión de un final con una exigencia más elevada que las cotas de las Árdenas, el abanico de favoritos se hace más pequeño.

  • Alberto Contador (Astaná): el de Pinto parte como gran favorito debido en gran parte al cambio en el recorrido, hecho que favorece al español. Lograr distanciarse en L´Ospedale será su primer objetivo.
  • Lance Armstrong (Radioshack): en su primer cara a cara con Contador después del pasado Tour de Francia el revanchismo será el aliciente para el americano que aunque corto de preparación se dejará notar en los puestos cabeceros.
  • Michael Rogers (Columbia-HTC): el aumento de la dificultad en la montaña le restan posibilidades para la victoria final pero sigue siendo un recorrido acorde a sus características; a priori, llega en un gran pico de forma.
  • Cadel Evans (BMC-Racing): para lograr una plaza para la próxima edición del Tour de Francia hay que hacer méritos y de momento los americanos están decepcionando en este estreno de temporada. El australiano que acabó adelante en la Tirreno-Adriático sigue con su puesta a punto para el Giro de Italia.
  • Thomas Lövkvist (Team Sky): el sueco puede ir de tapado de cara a la general final pero verdaderamente es uno de los máxime favoritos. Distanciarle de cara a la contrarreloj final debe ser el objetivo de sus rivales.
  • Samuel Sánchez (Euskaltel- Euskadi): después de una buena París-Niza viene a buscar el puntito final para su primer pico de forma para el gran objetivo de la primera parte de la temporada, la Itzulia.

Por si fuese poco no nos debemos de olvidar a hombres como Alexandre Vinokourov en su primera carrera coincidiendo con Alberto Contador, Chris Horner, los hombres del Garmin como David Millar y Daniel Martin, o la batería de ciclistas franceses que querrán hacerse notar en su tierra, como el caso de Clément L´Hotellerie, Christophere Moreau, Thierry Hupond, Jonathan Hivert o Benoit Vaugrenard.

La apuesta de C&H: Alberto Contador (Astaná)

Previa: Gante-Wevelgem

-La prueba-

gante-wevelgem

En busca de llegar en el mejor momento de forma posible a los dos primeros fines de semana de Abril, muchos de los grandes especialistas del adoquín se citan en Bélgica para luchar por una de las carreras con más tradición dentro de las clásicas.

Este año la carrera nos trae dos novedades, el cambio de fecha al domingo previo a de Ronde van Vlaanderen, en lugar del miércoles posterior, además del aumento de kilometraje propuesto por la organización que finalmente ha sido recortado por la UCI.

-Historia-

Disputada por primera vez el año 1934 como carrera junior no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial que la carrera se profesionalizó llegando al punto de ser, con la lógica excepción de los Monumentos, la clásica adoquinada con mayor importancia.

Con un dominio aplastante por parte de los ciclistas belgas venido a menos durante los últimos 30 años, y gracias a que nunca ha habido un dominador de la carrera en el palmarés de la prueba hay inscritos grandes nombres de las clásicas adoquinadas como Merckx, van Looy o Kelly, además de corredores más dados a otras vertientes del ciclismo como Anquetil, Hinault, Cipollini o Freire. La última edición, disputada el 8 de Abril de 2009 sirvió para que el joven Edvald Boasson Hagen apuntase a su palmarés su primera gran clásica batiendo a Aleksandr Kuschynski.

-Recorrido-

La carrera inicia su curso en la localidad de Deinze, para después de 219km llegar a la Wevelgem. El recorrido de la prueba discurre casi en su integridad por Flandes, con una corta inclusión en territorio francés.

Como acostumbra a ocurrir en las clásicas de adoquines y colinas, la primera parte del recorrido consta de 125km prácticamente llanos, sólo rotos por el primero de los dieciséis muros que componen la prueba. Llegado a tal punto kilométrico empieza un circuito por el que en dos ocasiones se suben un total de siete muros, que dejarán la carrera seleccionada a falta de unos 25km de la línea de meta. Los tramos de pavé, por su parte, se irán sucediendo durante el devenir de la etapa.

Es por éso que ésta es la clásica adoquinada en la que los sprinters tienen mayores opciones y una de las más propicias a llegar en grupos numerosos en los que jugarse la carrera.

profile

-Favoritos-

  • Sylvain Chavanel (Quick Step): teniendo en cuenta la no-presencia de Boonen ni Devolder en carrera, será la baza ganadora del equipo. No parece que esté atravesando su mejor momento de forma, pero siendo el líder en carrera del conjunto belga, seguro que tiene muchas cosas que decir.
  • Joan Antoni Flecha (Team Sky): después de ganar su primera carrera sobre piedras a finales de Febrero, el catalán querrá seguir sumando triunfos a un palmarés con una victoria de nivel. Viene de hacer algunas cosas interesantes en Tirreno-Adriático y llegar en el grupo cabecero en la Milán-San Remo, por lo que llega bien.
  • Edvald Boasson Hagen (Team Sky): el ganador del año pasado llega con algunas molestias y con ganas de demostrar que lo ocurrido el sábado pasado en la Classicissima fue una anécdota y que la victoria del año pasado no fue flor de un día. Su punta de velocidad y su habilidad en las cotas y los adoquines juegan a su favor.
  • Heinrich Hausler (Cervelo): junto a Thor Hushovd es la baza de equipo. El alemán, pese a que su lesión en la rodilla le puede lastrar, quiere hacerse por fin con su primera clásica, y qué mejor momento que en las vísperas de dos de sus máximos objetivos del año.
  • Fabian Cancellara (Saxo Bank): el campeón mundial crontrarreloj parece que este año sí que llega a las clásicas de Abril en plenas condiciones, y lo más importante, su estado físico da la sensación que aún puede crecer. Sabiendo todo lo que ha hecho, si le da por ganar el domingo será un buen síntoma, señal de que habrá habido espectáculo.
  • Alessandro Ballan (BMC): siendo como es una de las grandes apuestas del equipo, tiene que empezar a dar rendimiento ya para intentar salvar el pésimo inicio de temporada del conjunto BMC. Cualidades para llevarse la victoria, las tiene.

No obstante, esta carrera, dada como es a las sorpresas, tiene varios factores a tener en cuenta, y uno de ellos es el meteorológico, y es que se prevén temperaturas máximas de 10ºC, lluvia y viento.

La apuesta de C&H: Koldo Fernández de Larrea.

Previa Dwars door Vlaanderen

-La prueba-

DDV

Dwars door Vlaanderen o, en castellano, A través de Flandes, es una carrera flamenca que se sitúa habitualmente el miércoles de la semana anterior al Tour de Flandes. De esta manera se inicia un periplo infernal en el territorio con la disputa, de manera casi consecutiva, de E3, Gante – Wevelgem, los tres días de La Panne y, para finalizar, el ya mencionado Tour de Flandes.

-Historia-

La primera edición de la Dwars door Vlaanderen data en 1945 y, desde entonces, se ha disputado ininterrumpidamente a excepción del año 1971. La mayoría de sus ganadores son de origen belga y es que se podrían contar con los dedos de las manos las victorías foráneas.

A pesar de la modestia de la prueba ha tenido ganadores de gran entidad en el ciclismo moderno como Museeuw, Tchmil , Steels, Boonen o Chavanel. Ningún corredor ha conseguido ganar en más de dos ocasiones la prueba, Niko Eeckhout tuvo en su mano el año pasado ser el primer corredor en lograr añadir a su palmarés una tercera Dwars door Vlaanderen, pero fue superado, contra todo pronóstico, por Kevin Van Impe en la llegada.

-Recorrido-

La carrera inicia su recorrido en la ciudad de Roeselare y acaba, tras 204 kilómetros, en Waregem. Los cien primeros kilómetros de la prueba son llanos y es, en los cien restantes, donde se situan los doce muros que forman parte de la prueba. Los cinco primeros, situados cerca de Brakel, están enlazados. Luego la carrera toma dirección Ronse y cerca de allí la carrera se desvía hacia Waregem y se pasan los siete muros restantes, situado el último de ellos a unos diez kilómetros de la línea de llegada.

profile

-Favoritos-

Tom Boonen (QuickStep) : En su camino a esos dos días más importantes de su temporada: Tour de Flandes y Paris – Roubaix, el belga brilla sobre el adoquín de tal manera que condiciona estas carreras por completo. Si no gana él, ganan sus compañeros de equipo, siempre atentos, que suelen sacar ventaja de la situación. Atención a Chavanel.

Niko Eeckhout (An Post -Sean Kelly) : El eterno Niko Eeckhout nació para dar guerra en este tipo de carreras.

Heinrich Haussler (Cervelo) : Aunque probablemente renqueante, seguro que llega con ganas tras perderse la Milán – San Remo. En el Cervélo le acompañan los veteranos Hammond y Klier.

Juan Antonio Flecha (Sky) : Tras ganar la primera clásica adoquinada del calendario, el catalán será el único líder del equipo británico, que no contará con la presencia de Edvald B. Hagen.

Fabian Cancellara (Saxo Bank) : Al igual que Boonen, el suizo última su preparación para los dos monumentos adoquinados del año. En el Saxo Bank también disputa la carrera Matti Breschel, un ciclista siempre interesante para estas pruebas.

La apuesta de C&H: Sylvain Chavanel